El Heraldo
EFE
Barranquilla

“Me arrepiento de no haberme vacunado desde el primer día”

Una familia ha sufrido los embates de la enfermedad, a pesar de que varios de sus miembros están priorizados.

El temor hizo mella en su mente. Los rumores y especulaciones que se escuchan en las calles, los mismos que circulan sin freno alguno por las redes sociales, fueron determinantes para que Diana Suárez Manga decidiera no vacunarse, a pesar de haber sido priorizada por su profesión.

 Con el pasar de los días, ese pánico se ha convertido en cierto remordimiento. Diana y su núcleo familiar han sufrido –en carne propia– los embates de aquel bicho que no ha mermado la guardia y sigue evolucionando, en medio de la lucha para seguir subsistiendo.

“Me arrepiento de no haberme vacunado en el momento que fui priorizada, desde el primer día”, sostiene la mujer, quien el año pasado ya había perdido a su padre a causa de esta enfermedad.

El primer signo de alarma para su familia fue el cuadro febril que su hija menor presentó el 3 de julio. Tan solo un día después, su progenitora también registró varios síntomas, por lo que todos los integrantes de la familia se sometieron a la prueba, cuyo resultado fue positivo.

Aunque Diana y su hija mayor fueron asintomáticas, su hija menor presentó síntomas leves, mientras que su esposo Juan Carlos sí experimentó fiebre, tos, dolor muscular y cansancio, entre otros.

“Mi mamá, quien también se negó a vacunarse, fue la que más resultó afectada. Por los efectos del virus tuvo que ser hospitalizada y actualmente se encuentra en uci”, agrega la mujer, quien reside en el barrio Los Robles, de Soledad.

Reconoce que parte del miedo de ser vacunada fue “inculcado” por su madre, quien en alguna oportunidad llegó hasta uno de los puntos habilitados para tal fin, pero desestimó la posibilidad de inocularse por no tener confianza en la vacuna que se estaba aplicando.

“Siento que si mi mamá se hubiese vacunado quizá la historia fuese otra y no estuviéramos sumidos en esta incertidumbre por su estado de salud. Yo pude ser una especie de ejemplo para ella, para que se vacunara”, sostiene.

Tras superar su periodo de contagio, Diana ya espera el momento para poder vacunarse. Asegura que dentro de tres meses, de acuerdo con las disposiciones de las autoridades, asistirá a recibir el biológico y así poder contar con una mayor protección contra el virus.

“Mi hermana tenía las dos vacunas porque hace parte del personal de salud, ella se contagió y no tuvo ningún síntoma. Además, unos amigos muy cercanos están vacunados, se contagiaron y se dieron cuenta porque alguien cercano dio positivo”, agrega con cierto dejo de nostalgia en su voz.

Afectaciones a personas no vacunadas

La creencia de que las vacunas son dañinas e innecesarias ha venido provocando graves consecuencias en la sociedad, en especial, en aquellas personas que han desestimado la posibilidad de aplicárselas.

Para el médico Álvaro Portilla, la implicación más grave de no vacunarse es que la persona continúa con una alta probabilidad de desarrollar un cuadro severo, e incluso fallecer a causa del virus.

“Si la enfermedad avanza, hay una alta probabilidad de que las personas vacunadas puedan recuperarse sin mayores traumatismos. El panorama para los no vacunados es más complejo, porque también se convierte en un vector de contagios”, sostiene el especialista.

Portilla enfatiza en que se ha evidenciado que muchas de las personas que se niegan a recibir la vacuna cuentan con comorbilidades, lo que incrementa el riesgo al momento de sufrir la infección.

En palabras del médico Portilla, la renuencia de algunos grupos poblacionales por vacunarse se constituye en una barrera para avanzar en el proceso, teniendo en cuenta que existen otras personas dispuestas a recibir la dosis sin importar el laboratorio al que pertenezca.

¿Rezago en proceso de vacunación?

En las últimas semanas, el Gobierno nacional ha habilitado nuevos grupos poblacionales para acceder a la vacunación contra covid. Si bien ha tenido una buena receptividad, el flujo de personas inoculadas se mantiene en el promedio histórico y no se ha marcado un salto importante en dicha tendencia.

El epidemiólogo Jorge Luis Acosta dice que gran parte de la baja de velocidad que ha tenido el proceso está relacionada con la mala información sobre la efectividad de las diferentes vacunas disponibles.

“Las falsas noticias sobre no protección de una de ellas, o los reportes de escasísimos casos de complicaciones posiblemente asociadas con las vacunas han llevado a que muchas de las personas no tomen la decisión de vacunación de manera rápida”, expone Acosta, quien es docente del Departamento de Salud Pública de la Universidad del Norte.

El especialista agrega que, ante este panorama, deben adelantarse estrategias de comunicación que indiquen sobre la efectividad y seguridad de las vacunas,  enfocadas en las personas que no se quieren vacunar.

“Pueden contemplarse campañas que lleven las vacunas a los barrios, que se puedan vacunar todas las personas sin ninguna restricción de edad o requerimiento de historia clínica. Debe ser una campaña agresiva, sin restricciones”, expone.

El epidemiólogo clínico Andrés Felipe Estupiñán sostiene que es conveniente seguir con el buen ritmo de vacunación. Por eso recomienda que se establezcan estímulos e incentivos hacia las personas que se encuentren vacunadas en acceso a actividades de recreación, espectáculos y deportes en espacios abiertos y ventilados.

El especialista recalca que si bien estar vacunado no impide el contagio, las probabilidades de transmitir el virus disminuyen con la vacunación: “Las vacunas han incidido positivamente tanto en la disminución de la probabilidad de desarrollo de enfermedad grave como en la reducción del número de fallecimientos”.             

Mientras que el epidemiólogo Juan Pablo Moreno indica que en la población ha hecho mella la desinformación con relación a la vacunación.

“En la población ha calado el mensaje que si no tiene la vacuna de Pfizer no puede viajar a otros países. Se han generado muchos mitos alrededor de las vacunas de Janssen, Sinovac y AstraZeneca, lo que ha llevado a disminuir la velocidad de vacunación”, sostiene Moreno.

Por último, agrega que el consumo de alcohol también ha tenido incidencia en esta tendencia, debido a que “muchas personas prefieren continuar con las actividades sociales, en vez de suspenderlas por un periodo corto para recibir la vacuna”.

El estudio de Minsalud sobre la efectividad de vacunas

A través de un grupo funcional de investigación –conformado por la Dirección de Medicamentos y Tecnologías de Salud y la Dirección de Epidemiología y Demografía–, el Ministerio de Salud adelantó un estudio de cohorte sobre la efectividad de las vacunas contra la covid-19 en el país.

Los resultados demuestran que las vacunas tienen una “muy alta efectividad” para prevenir la infección, la hospitalización y la muerte por covid-19 en personas mayores de 60 años.

Leonardo Arregocés, director de  Medicamentos y Tecnologías de Salud de Minsalud, expuso que la efectividad para prevenir la infección es del 86,2 %, mientras que la hospitalización y muerte está en  90,2 % y 81,0 %, respectivamente.

“Estos valores son consistentes con lo que se ha encontrado en otros países como Chile, España o Uruguay”, dijo Arregocés.

De acuerdo con el funcionario, en el escenario de que se esperen 20 fallecidos entre 100 no vacunados, luego de vacunar a todos se podría esperar solo 4 fallecidos.

“Esto ha llevado a millones de personas vacunadas, nos habla de millones de vidas salvadas”, dijo.

También resaltó que el número de “las personas que terminan hospitalizadas o fallecen una vez vacunadas es muchísimo menor comparado con la población que no se ha vacunado”.

Puso de presente que también se ha observado que la protección varía con la edad: “Los de mayor edad están más en riesgo a pesar de la vacunación. Esta efectividad no responde a la vacuna, sino que está relacionado con la capacidad del sistema inmune de proteger a la persona de la enfermedad”.

Por su parte, Julián Fernández Niño, director de Epidemiología y Demografía, indica que en el estudio se incluyeron a más de 7 millones de personas de 60 años y más, que son la población con la cual inició el plan de vacunación.

“Utilizamos fuentes de información de los registros oficiales de atención, vigilancia epidemiológica, vacunación y mortalidad”, expone el funcionario, quien destacó su alta validez ante la inclusión de otras variables que pudieron interferir en la estigmatización de la efectividad para prevenir el contagio o fallecimiento, tales como comorbilidades.

“Son datos preliminares, están en constante actualización. Son una evidencia de que todas las vacunas son seguras y efectivas para todos los grupos poblacionales”, expresa Fernández Niño.

Vacunas tras el contagio

A finales de marzo, Aura Álvarez se contagió de covid. La enfermedad fue tan severa que tuvo que recibir atención médica en una clínica de la ciudad.

“Yo me quería vacunar pero me contagié antes de que el Gobierno autorizara la vacunación para mi edad”, sostiene la mujer de 72 años y residente en el barrio El Silencio.

Tras superar la enfermedad, la misma que se llevó a su padre y también afectó a 6 familiares, los cuidados en su hogar se reforzaron para esperar el tiempo para poder recibir la vacuna.

“La semana pasada ya pude recibir la primera dosis y estoy esperando con ansias la fecha para tener el esquema completo”, agrega.

Para los expertos, la medida de aplicar la vacuna luego de 3 meses de contagio es aceptable, aunque se puede revisar.

“El escenario actual es de baja disponibilidad de las vacunas, por lo tanto sigue siendo conveniente que toda persona que sufrió la infección del covid-19 debe recibir la vacuna alrededor de 90 días después del episodio agudo”, dice el epidemiólogo Jorge Acosta.

Por su parte, el epidemiólogo Andrés Felipe Estupiñán indica que “aplicar la vacuna después de tres meses del contagio es una estrategia que podría replantearse de acuerdo con la evidencia que se obtenga de estudios de seguimiento y los contextos locales”.

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