El centro alberga ya, al menos, personal militar israelí, británico y canadiense; así como unos 200 soldados norteamericanos con experiencia en transporte, planificación, seguridad y logística.
El grupo palestino ya había anunciado su disposición a ceder el Gobierno de Gaza antes de la llegada del actual alto el fuego e incluso meses atrás las facciones palestinas ya habían dado su visto bueno a esta propuesta.
El presidente estadounidense también narró cómo el ataque de Israel a los negociadores de Hamás en Catar, a principios de septiembre, complicó los esfuerzos por negociar el fin al conflicto en el enclave palestino.
El vicepresidente, que aterrizó el martes en Israel para supervisar el plan del alto el fuego en Gaza, aseguró además que se siente ofendido por la decisión de la Knéset.
Miles de personas están volviendo desde sus refugios en el sur a la ciudad de Gaza, donde solo quedaron alrededor de 250.000 gazatíes de los más de un millón que vivían allí, ante la operación israelí para invadirla.