Tras el asesinato de su presidente, Jovenel Moise, Haití corre el riesgo de profundizar la crisis política, extrema pobreza y violencia crónica que devoran al país. La comunidad internacional debe estar vigilante y hacer mucho más por la estabilidad de la nación.
El funcionario dijo que la seguridad del país está 'bajo control' por parte de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

