Se nos fue el más importante juglar de la música vernácula de la Sabana de Bolívar, triste noticia que como una ráfaga de pesares se extendió por el Caribe y el país, llenando de congoja los corazones de millones de colombianos que gozaron de su bella música y se sentían identificados y representados en sus canciones.
José Antonio Pacheco Anillo, hijo del maestro Adolfo Pacheco, le contó a EL HERALDO cómo pidió el juglar que fuera su despedida.
Un altar fue instalado en medio del mural pintado en honor al juglar en su natal San Jacinto. Sus clásicos no paran de sonar por todas las esquinas. Se espera que hoy pueda ser velado.
El cantatutor samario también lamentó la partida del juglar y lo recordó con uno de sus temas musicales más icónicos, del cual él realizó una versión exitosa.
El juglar sufrió un accidente el jueves cuando se movilizaba hacia Barranquilla.