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Chochó vive por estos días en un bucle maldito. El principal corregimiento de Sincelejo era, hasta hace poco, un pueblo tranquilo donde la mayoría de la gente 'se muere de vieja'. No pasaba mayor cosa. Era simplemente un caserío completamente desconocido para la palestra nacional; sin embargo, como casi siempre, las tragedias golpean a las familias más vulnerables.

{"titulo":"Procuraduría pide cárcel para los policías involucrados en crimen de Chochó","enlace":"https://www.elheraldo.co/sucre/caso-chocho-procuraduria-pide-enviar-la-carcel-policias-que-asesinaron-jovenes-en-sucre-933581"}

El pueblo, en medio de su modesta economía, era alegre, fiestero, acogedor. Pero todo cambió el 25 de julio en el marco del plan pistola del Clan del Golfo. Esa tarde se abrió una herida difícil de cerrar con el asesino de tres de sus jóvenes más conocidos. Al fin y al cabo, como todo poblado pequeño, todos se conocen, se quieren, se cuidan.

A Chochó no le sobra nada. Le falta de todo. La mayoría de los hombres se dedican al mototaxismo y las mujeres, a las labores del hogar. Es, como muchísimos territorios de la región Caribe, una espiral de necesidades para los más necesitados. Y las tragedias siguen ocurriendo. Persiguiendo. Castigando.

{"titulo":"'Coronel Núñez se entregará cuando se garantice su seguridad': abogado","enlace":"https://www.elheraldo.co/sucre/caso-chocho-coronel-nunez-esta-dispuesto-entregarse-abogado-933563"}

Quizás por eso es que Luz María Mercado Bertel está partida de dolor. En 1999 llegó al pueblo porque en Colosó, su tierra natal, era un campo de batalla entre guerrilleros, paramilitares y soldados del Ejército Nacional. Pero –como si ya no hubiera sido suficiente trauma y dolor– la vida le volvió a asestar un fulminante golpe: a su hijo, Carlos Alberto Ibáñez, lo asesinaron, presuntamente, entre varios policías en el platón de una camioneta oficial de la institución. Tenía 26 años. Era mototaxista y los fines de semana era común encontrarlo jugando fútbol en las canchas del pueblo.

Misma situación vive Diomedes Díaz, que desde hace un mes llora el asesinato de Jesús, un pela’o estudiante de bachillerato de 18 años y José Carlos Arévalo, padre de Carlos, quien era un joven aficionado por las acrobacias en motocicleta. Los tres simplemente estaban disfrutando en la vía Las Palmas cuando eran pasadas las 4:30 de la tarde del 25 de julio.

{"titulo":"'Exigimos la máxima pena para los policías': familiares de víctimas en Chochó","enlace":"https://www.elheraldo.co/sucre/caso-chocho-familiares-de-victimas-piden-la-maxima-pena-contra-los-policias-933369"}

La tarde del horror

El miércoles 25 de julio fue de tragedia en tragedia. En una panadería de Sampués, a 12 kilómetros de distancia de Chochó, un sicario que presuntamente pertenece al Clan del Golfo asesinó de un disparo en la cabeza al patrullero bogotano Diego Ruíz. Ahí se armó Troya y no era para menos. Por los radio comunicadores los mandos superiores de la Policía ordenaron un plan candado para dar con los culpables.

Aún no se sabe por qué, pero a las 5:15 p. m., tan solo cuatro minutos después del crimen del uniformado, un policía hiere con un arma traumática a Jesús Díaz. José Arévalo decidió transportarlo a su casa a bordo de una motocicleta. Allí, Cindy Sierra, hermana del bachiller, decidió que lo mejor era llevarlo a un centro médico.

Pero seis minutos después fueron detenidos en el Cruce de la Muerte. Y literal terminó siendo así. En el puesto de control estaban los patrulleros Huber Guillermo Mieles, Diana Marcela Puerta, Bernardo Pontón Mercado y Leila Carolina Ávila, adscritos a la unidad de infancia y adolescencia. Según la Fiscalía, los uniformados los torturaron y los hirieron con armas blancas.

'Yo me puse nerviosa, empecé a llorar, les decía que los dejaran, que ellos no estaban haciendo nada. Pero los policías empezaron a enfurecerse y a patearlos a los tres. Los policías ven mi desesperación, me empujan y me alejan de ahí, pero a lo lejos yo veía que los seguían golpeando. Ninguno de los tres se opuso, simplemente obedecieron', contó Cindy Sierra.

A Carlos Arévalo, que infortunadamente pasaba por ese punto, también fue detenido. Y su suerte, mejor dicho, mala suerte, fue igual que la de sus amigos.

'¡Mátelo, mátelo!... Mate a ese h... ¡Mátelo!', fueron algunas de las expresiones que los policías lanzaban mientras los jóvenes estaban tendidos en el piso. Los audios fueron revelados por la Fiscalía en una de las audiencias concentradas de esta semana.

{"titulo":"'A los jóvenes de Chochó los mataron por venganza': Fiscalía","enlace":"https://www.elheraldo.co/sucre/caso-chocho-policias-mataron-jovenes-de-chocho-por-venganza-933301"}

Posteriormente, al lugar arribaron la subteniente María Camila Buriticá en compañía de los patrulleros Jesús María Bolaño, Rafael Paz Barbosa y Santiago Garavito Díaz. Asimismo, en otra camioneta, hicieron presencia el teniente Benjamín Núñez, Yamid Alfonso Henao y Álvaro Antonio Álvarez.

'Sin oponer resistencia los jóvenes fueron obligados a tenderse en el piso y luego fueron golpeados en distintas partes del cuerpo. Contrario a garantizar la integridad de los jóvenes, contribuyen a golpearos para causarles dolores y sufrimientos graves con el ánimo de relacionarlos, sin fundamento alguno, con la muerte del patrullero Diego Ruíz', precisó el órgano de control.

A los tres jóvenes los montaron en el platón de la camioneta de la subteniente Buriticá. Uno de ellos estaba amarrado. Otro estaba herido. Estaban indefensos. En esos instantes, por una vía desolada, Núñez disparó en siete oportunidades su arma nueve milímetros marca Sig Sauer.

'Disparó en tres oportunidades contra Carlos Ibáñez, impactándolo en brazo, abdomen y tórax. Luego le disparó a corta distancia en el tórax a Jesús David Díaz. Asimismo, disparó en tres oportunidades a José Carlos Arévalo. Esto como venganza por el señalamiento que recaía como autores del homicidio del patrullero Diego Ruíz', explicó el ente acusador.

Los cuerpos de los jóvenes fueron captados inmóviles por varias cámaras de seguridad de camino a la Fundación María Reina. Ya estaban muertos. Los decesos fueron confirmados a las 6:17 p. m. cuando la camioneta de la Policía arribó al centro asistencial. Los médicos no pudieron hacer nada para salvarles la vida.

'Iba en el platón del carro mirando hacia el frente, en la dirección que llevaba el carro y de un momento a otro escuché un disparo y, posteriormente, como seis o siete disparos. En el momento quedé impactado, atemorizado, muy teso, primera vez en mi vida que veía algo así, recién salido de la escuela y ver todo eso', contó en el interrogatorio el patrullero Rafael Paz.

'No nos avisaron nada de que iban a disparar', agregó.

{"titulo":"Con velatón, Chochó clama justicia por jóvenes asesinados","enlace":"https://www.elheraldo.co/sucre/imagenes-del-velaton-en-chocho-para-pedir-justicia-por-los-jovenes-asesinados-933491"}

Ocultamiento de pruebas

Luego de que los cuerpos fueran ingresados a la Fundación María Reina, según la Fiscalía, el patrullero Jesús Bolaños, quien conducía la camioneta, llevó el vehículo a donde un mecánico para rellenar los orificios que dejaron las balas en el platón, que a esa altura era una piscina de sangre. Esta alteración ocurrió entre el 25 y el 28 de julio. Por eso los agentes del CTI –¡para sorpresa de todos!– no encontraron ninguna evidencia de un ataque a bala en el carro.

'Gracias a la colaboración de un ciudadano que realizó los arreglos al platón de esta camioneta [...] pudimos enterarnos. Este señor dijo la manera cómo realizó los trabajos con unos tornillos y aparte de eso qué materiales utilizó, y esta quedó que no se podía ver cualquier arreglo (SIC)', reveló la procuradora judicial Beatriz Gómez en la audiencia de solicitud de medida de aseguramiento contra los 10 uniformados.

Según el órgano de control, debido a esta manipulación los investigadores del CTI no lograron encontrar la evidencia de los disparos.

'Bolaños conocía que reparar la camioneta era ilícito y quiso hacerlo con el objetivo de ocultar evidencia y entorpecer la actividad del ente instructor', precisó la Fiscalía.

{"titulo":"'Es doloroso la ausencia de un hijo en el hogar': mamá de víctima de Chochó","enlace":"https://www.elheraldo.co/sucre/sucre-familiares-de-jovenes-asesinados-en-chocho-claman-justicia-933227"}

Los días posteriores al crimen, luego de informes policiales confusos e intentos de evasión, los 10 uniformados capturados, una subteniente y nueve patrullero, responsabilizan únicamente al teniente coronel Benjamín Núñez, tercero al mando en el departamento en ese momento, de haber cometido el asesinato de los jóvenes.

Núñez, quien se encuentra prófugo de la justicia, ya ha tenido acercamientos con las autoridades a través de sus familiares y su abogado para entregarse. Asegura que lo hará cuando se garantice su seguridad.

Lo cierto es que para los pobladores de Chochó todos los policías involucrados son responsables, un argumento que es aprobado por la Fiscalía y la Procuraduría. Si bien los órganos de control están seguros que Núñez fue el que disparó, consideran que los demás uniformados tienen un altísimo grado de responsabilidad en el hecho debido a que en ningún momento, conociendo lo que estaba pasando, evitaron la vulneración de los derechos de los jóvenes.

'Que se diga la verdad, que se aclare, y que se castigue a los culpables. Es cierto que la Policía en general no tiene la culpa, sino esos que salieron de los límites, y esos tienen que pagar, puestos en intramural y condenados a la máxima pena porque no hay otra que valga ahí. Mataron a unos pela'os de 18, 20 y 26 años, mataron tres familias, tres futuros de estas familias humildes de Chochó', concluyó Rodolfo Contreras Tapia, tío de José Carlos Arévalo.

Chochó clama justicia luego de vivir la peor de tragedia de su historia.