El Heraldo
Greys Fernández Mendoza tiene 3 álbumes llenos de fotos de su hijo José Luis Cárdenas Fernández. Cortesía
Sucre

Los 20 años del martirio del párroco de Chalán, José Luis Cárdenas Fernández

Aunque el sentimiento de dolor por la pérdida de sus seres queridos permanece siempre, los Cárdenas Fernández quisieran que el mes de octubre nunca llegara.

A sus escasos 2 años y 5 meses de estar ejerciendo el sacerdocio, vocación que desde los 8 años se despertó en su vida, José Luis Cárdenas Fernández, párroco del municipio de Chalán, se convirtió en mártir. De este atroz hecho han transcurrido 20 años y en los Montes de María, la región donde él nació y ocurrió su homicidio, no lo olvidan.

Era jueves y poco antes de las 7:00 de la mañana del 17 de octubre de 2002 hombres del entonces 35 frente de las Farc, guerrilla que estaba enquistada en el territorio, abordaron al joven sacerdote cuando caminaba de la Casa Cural a la Iglesia de Chalán, en el centro de este poblado, y allí, sin mediar palabras, le dispararon hasta quitarle la vida.

La conmoción por este crimen ejecutado en vigencia de la llamada Zona de Rehabilitación y Consolidación generó, incluso, el pronunciamiento del entonces Papa Juan Pablo II, que lo rechazó y pidió que los dejaran evangelizar.

Desde ese momento en la Parroquia San Francisco de Asís, de Ovejas, el municipio de donde era nativo el sacerdote, no se celebra una misa en la que no sea recordada su memoria, incluso rezan una oración que su mentor sacerdotal, el presbítero Ramón González Mora, elaboró para él.

El padre Jose, como lo llamaban por cariño, tenía 32 años cuando la violencia le puso fin a su vida, y en Chalán llevaba escasos 11 meses de estar al frente de la Iglesia Católica después de haber ejercido como vicario parroquial en la Catedral San Francisco de Asís, en Sincelejo, y en la Iglesia San José, en Corozal.

El sacerdote Ramón González Mora, hoy jefe de finanzas de la Diócesis de Sincelejo, y quien vinculó a José Luis Cárdenas Fernández como acólito en Ovejas cuando él estaba como párroco y el niño tenía apenas 8 años, expresó que José, a pesar de los antecedentes de violencia en los Montes de María, nunca sintió temor de ejercer el sacerdocio en Chalán, un pueblo cercano al que lo vio nacer.

El padre José entregando el cuerpo de Cristo a su mamá, Greys Fernández Mendoza. Cortesía
Chalán no hace parte de su ruta

De esto da fe, en medio de un dolor profundo que refleja su rostro, Greys Fernández Mendoza, madre del padre Jose, quien recuerda que mientras él estuvo en Chalán ellos como familia, es decir, sus padres, sus tres hermanos y para ese entonces sus dos sobrinas, lo iban a visitar los fines de semana “y allá estábamos tranquilos y felices”.

Ahora los Cárdenas Fernández no saben cómo está Chalán porque tienen 20 años que no van y todos, sin haberlo concertado, aseguran que nunca más volverán allá. Llevan 19 años de estar recibiendo invitaciones para la misa en honor a la memoria de José que celebran cada 17 de octubre y a ninguna han concurrido.

“Yo no voy a Chalán ni a recoger los pasos porque me los recogieron en vida”, dice Greys, que desde entonces lleva una tristeza en su alma que además hace pública con su vestuario oscuro, guardando el luto de Jose y al que se le sumó el de Omar, su hijo mayor, que por cosas de la vida, o de Dios, como dice ella, falleció por complicaciones de salud a las 10:00 a. m. del 17 de octubre del año 2020, es decir, la muerte le llegó a los 18 años del martirio de su hermano, el que era el líder, y no solo espiritual, de la familia.

Octubre, un mes de dolor

Por estos dolorosos hechos a la señora Greys, de 76 años, no le gustaría que llegaran los octubres, el mes en el que en su natal Ovejas celebran las fiestas patronales en honor a San Francisco de Asís y el Festival Nacional de Gaitas ‘Francisco Llirene’. Por eso mientras el pueblo goza, esta mujer y los suyos, todos habitantes de la calle La María, se duelen por la partida tan rápida de sus seres queridos, “nos llenamos de mucho guayabo”.

Greys, a pesar de todo, ha sido fuerte, se atreve a recordar lo ocurrido con fechas exactas, dice que esa, la noticia más mala que ha recibido en su vida, se la dio un vecino y le llegó cuando estaba en Bogotá visitando a su hija menor y creyó que la muerte de Jose había sido producto de un accidente de tránsito. “Yo nunca imaginé que a mi hijo lo podrían matar porque era un hombre al servicio de Dios, al servicio de todos”.

Tiene claro de que a pesar de que en Colombia se está en tiempos de verdad, justicia y reparación, no quiere saber quién y por qué mataron a su hijo sacerdote. “¿Ya eso para qué?”, se pregunta, y continúa diciendo que quienes lo mataron no imaginan el daño tan grande y de por vida que les causaron a todos ellos, “nos hemos enfermado, Manuel sufre de muchas enfermedades, no se puede impresionar, cuando recuerda a Jose llora, ya no camina, por eso este año no va para la misa.

No saben el sacrificio que hicimos para que estudiara en el seminario de Cartagena. Nos hace mucha falta”, narra esta madre víctima de la violencia que estremeció con mucha fuerza a los Montes de María. Ella y sus hijas, al igual que su nieta Yeslith Méndez Cárdenas, que es además ahijada del padre Jose, aseguran que su fortaleza en estos tiempos difíciles viene de Dios y “de él (José Luis) que nos cuida a toditos nosotros desde el cielo. Yo le pido a él que tenga vivitos a sus viejitos”, dice Greys recordando además que se le fueron los dos varones y quedaron las dos hembras.

Cuando su padrino murió Yeslith tenía 6 años, y aunque era muy niña recuerda que él la llevaba a pasear a Chalán los fines de semana, que era muy querido y que en cada diciembre le traía los aguinaldos.

Con el paso de los años y al no ver a su padrino preguntaba por él. “Mi mamá me contó lo que le pasó y después leí en la prensa que lo había asesinado la guerrilla”, asegura Yeslith que pronto habitará la casa donde creció su mamá, su padrino y sus tíos y habitaron sus abuelos y que justo tiene al frente el busto del padre Jose que hace 5 años le construyó la Alcaldía y la Iglesia.

Greys y Manuel, los padres del sacerdote asesinado, tuvieron que irse a vivir con su hija menor porque están muy enfermos y necesitan de un cuidado permanente. Aunque Greys se duele de haber dejado “solito a mi hijo allá”, refiriéndose al busto, este ha estado bajo el cuidado de su vecina Gladys Cárdenas Muñoz, que tiene 70 años, y que vio crecer al sacerdote al lado de su casa.

“Yo barro las hojas, limpio el monte que crece a los lados y todos los días le prendo las luces. Él era muy cariñoso y servicial con todo el mundo, por eso su muerte nos entristeció. Eso fue tempranito en la mañana”, dice la vecina que siente ese “compromiso de limpiar ese lugar”.

El vecino-amigo que siempre ha estado allí

Otro que ha asumido un compromiso con los Cárdenas Fernández es el sacerdote Édgar Salcedo Manjarrez, hoy párroco de su natal Ovejas y quien desde la muerte de Jose ha estado más pendiente de su familia porque además son vecinos de barrio, fue compañero en el seminario en Cartagena de Jose y fue su padrino en la ordenación como vicario.

El cariño y aprecio de esta familia para con él ha sido tan recíproco que el pasado 13 de mayo, fecha en la que se conmemora la ordenación de José Luis Cárdenas Fernández, su familia le obsequió el cáliz con el que él se hizo sacerdote. Desde entonces en Ovejas el párroco Édgar oficia con este que le obsequiaron, al tiempo que el suyo reposa al pie del altar de la Iglesia San Francisco de Asís, hasta donde ese mismo día fueron trasladados los restos de quien es considerado para la Iglesia Católica de Sucre “un pastor ovejero martirizado entre sus ovejas”.

Para el presbítero Édgar, hablar de Jose es remover un gran sentimiento de dolor y por eso sus lágrimas y su voz entrecortada saltan a la vista a pesar de haber transcurrido 20 años.

Para conmemorar esta fecha en la parroquia Inmaculada Concepción, de Chalán, habrá una misa concelebrada por monseñor José Clavijo Méndez y varios sacerdotes de la Diócesis de Sincelejo. Otros de estos, en especial los 13 nativos de Ovejas que aún ejercen, estarán a las 10:00 de la mañana de este lunes festivo 17 de octubre en la Iglesia San Francisco de Asís a la que concurrirán los familiares del padre Jose y sus compañeros del seminario de Cartagena.

Es de anotar que desde el 13 de mayo y hasta el 31 de diciembre de este 2022 a las parroquias de Chalán y Ovejas la Diócesis de Sincelejo les declaró año de gracia o jubilar, y el día jubilar es este 17 de octubre. Son además lugares de peregrinación para reclamar indulgencia plenaria.

El presbítero Édgar Salcedo recuerda al padre Jose como una persona sencilla, humilde, generosa, disponible, obediente de sus superiores, muy capaz, un gran líder y entregado a la misión y a la Iglesia.

“La disponibilidad de Jose era inmensa, siempre estaba listo para todo”. 

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