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Sociedad

La biblioteca que “reúne” a distancia los saberes de la comunidad kankuama

Miembros del resguardo de Atánquez permanecen unidos en confinamiento a través de este espacio tangible e intangible.

En la biblioteca del resguardo indígena kankuamo de Atánquez, en el César, el silencio no es obligatorio. Los libros, organizados en estanterías, son materiales de investigación para toda esta comunidad. Sin embargo, la literatura clásica de autores europeos, la novela norteamericana, la historia, geografía y política occidental, no hacen parte de los títulos más consultados. 

La misión de este espacio dedicado al conocimiento, que se ubica en la vertiente suroriental del “corazón del mundo”: la Sierra Nevada de Santa Marta, es transmitir su propia oralidad, los saberes que por mucho tiempo han sido la principal forma de resistencia de los pueblos, su arma contra el olvido. 

La biblioteca cerró sus puertas como medida de las autoridades del resguardo para protegerse del coronavirus, no obstante, el trabajo que vienen realizando alrededor de 50 niños kankuamos en sus instalaciones cobra, en medio de la crisis sanitaria, más relevancia que nunca. 

“Esta no es una biblioteca convencional”, dice el bibliotecario Souldes Maestre, quien explica que para los kankuamos la biblioteca no es un espacio físico. 

“El hecho de que la biblioteca esté cerrada no cambia en nada la actitud de los niños porque el trabajo que hacemos con ellos continúa intacto. El problema de los libros es que no tenemos la tecnología para prestarlos y desinfectarlos, por eso tuvimos que cerrar la biblioteca pero decidimos concentrarnos más en la lectura de la oralidad”. 

Maestre explica que cada niño tiene una huerta en su casa. Las familias kankuamas reciben alimentos que vienen “de afuera” como lo son el aceite que no se producen en su entorno. El compromiso de estos pequeños con su territorio es sembrar mientras “cuentan su historia”.

“La idea es que los niños recurran a sus mayores y aprendan de los saberes de la familia. El abuelo narra cómo se sembraba antes, cómo se trata la semilla, cuáles cuidados tienen las diferentes plantas, con que luna se siembra y así hacemos un rescate de nuestra cultura a través de la huerta. Ahora estamos creando un podcast con esas historias que queremos que se preserven”. 

Jaime Luis Arias, cabildo elegido del pueblo kankuamo, explica que producir lo propio es indispensable para la seguridad alimentaria de la comunidad. 

“Hemos realizado ejercicios recuperación conscientes de que hemos atravesado diferentes dificultades antes, durante y después del conflicto armado que ha debilitado nuestro sistema alimentario y nuestra autonomía. Ahora dependemos más de los factores productivos externos y hemos sentido la necesidad de fortalecernos. Hoy nuestra gente está retomando el ejercicio colectivo de recuperar esa relación de la alimentación del autosostenimiento. Queremos que se promueva la siembra, la producción y comercialización para que nos ayude a permanecer unidos como pueblos aunque circunstancias de tipo ambiental y climática han cambiado”. 

Medidas contra el coronavirus

La comunidad kankuama decidió aislarse antes de que se decretara la cuarentena nacional.

Maestre señala que en la entrada del resguardo fue construido un portón que es gestionado por la guardia kankuama para restringir la entrada de foráneos. 

“Verificamos que la gente cumpla con los protocolos. Se hace toma de temperatura con un termómetro digital comprado por la IPS kankuama, que visita a los mayores en sus casas para que no tengan que salir. En el ámbito cultural los mamos hacen el trabajo tradicional para que el covid no llegue o no nos golpee como en otros territorios”. 

Además, explica, los médicos tradicionales recomiendan el uso de plantas medicinales para fortalecer las defensas. 

Por su parte, Arias señala que uno de los objetivos de todos los pueblos indígenas es implementar el sistema intercultural de salud. 

“Queremos fortalecer nuestra medicina tradicional. Hemos articulado acciones dirigidas por los mamos, nuestras autoridades, que permitan cuidar a nuestra gente con medidas de prevención, debido a la limitación de acceder a clínicas y hospitales. Buscamos emplear en esta crisis nuestros saberes en plantas medicinales”.

Para Arias la mayoría de partos, por ejemplo, se estaban dando en clínicas de Valledupar. En medio de esta emergencia las parteras están atendiendo a las mujeres en casa, lo que para esta comunidad representa una fortaleza para el territorio que afianza la relación con la naturaleza. 

Tecnología y tradición

El trabajo de la biblioteca continúa ahora en la distancia. Algunos de los niños que pueden acceder a la tecnología envían sus progresos por correo electrónico o por el teléfono móvil a través de mensajes de texto, audios y notas de voz de whatsapp. Los niños que no cuentan con estos recursos reciben la biblioteca en su casa, eso sí, con todas las medidas de bioseguridad. 

Las historias son reproducidas a través de la emisora del resguardo. Allí los niños escuchan el relato de sus ancestros en sus propias voces apropiándose del legado cultural de su territorio. 

“A través de la oralidad han logrado fortalecer la apropiación cultural. Esa la fuerza que nos ha ayudado a resistir desde la invasión de los españoles hasta el conflicto armado. Lo colectivo nos permite resistir. Mientras en la ciudad aflora el individualismo y la desconfianza, aquí nos valemos de la confianza, la persona que sale del resguardo tiene que cuidarse porque no está solo está toda la comunidad. 

El mensaje de los mamos kankuamos de Atánquez en medio de la pandemia por el coronavirus es escuchar a la naturaleza. Una madre, que según Arias -emisor de los mamos- nos está hablando para que retomemos el rumbo. 

“Hay un desequilibrio. Estas enfermedades no son nuevas en el territorio, hace tiempo nuestros mayores vienen previniendo, vienen trabajando para que no lleguen otras enfermedades. Lo que ellos manifiestan es que la sociedad en general debe repensarse y recuperar la relación con la naturaleza, tanto espiritual como material, para evitar que aparezcan situaciones más difíciles”, advierte.

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