El Heraldo
Sara Mendoza es la médica colombiana que realizó el procedimiento por primera vez en Latinoamérica.
Sociedad

“Implantar un corazón es una labor de vida que me llena de orgullo”

La especialista colombiana Sara Mendoza dialogó con EL HERALDO sobre su reciente distinción por ser la primera mujer en Latinoamérica en implantar un corazón artificial.

Un corazón de mil batallas como los que ha tenido que curar, posee Sara Mendoza Crespo, la médica colombiana que se convirtió en la primera mujer en implantar un corazón artificial en Latinoamérica.

Con sus manos, logró gestar una hazaña médica que ahora mejora la calidad de vida de Sofía González, la niña de 11 años que tuvo que someterse al procedimiento por una cardiopatía detectada desde los siete meses.

La menor fue remitida desde Medellín hacia Bucaramanga para llevar a cabo el procedimiento que tuvo una duración de siete horas y que se realizó el 13 de junio, con un resultado exitoso.

Gracias a ello, hoy la niña goza de un nuevo corazón que bombea con más fuerza y le permite realizar mejor sus actividades luego de haber padecido varios estados críticos. 

Sara integra hace más de cinco años la Fundación Cardiovascular de Colombia, ubicada en Bucaramanga, territorio que le abrió las puertas en el campo medicinal a esta especialista con sangre bogotana.

Mendoza es médica general con especialidad en Cirugía General y Cirugía Cardiovascular de la Universidad Javeriana.

Además, hizo una especialización en Cirugía Cardiotorácica Pediátrica  en la Universidad de Pittsburgh en Pensilvania, Estados Unidos.

Actualmente es jefe de cirugía cardiovascular pediátrica y congénitas en la Fundación Cardiovascular de Colombia.

Con esta intervención,  el hospital santandereano ha realizado 26 procedimientos de este tipo: cuatro de ellos en menores de edad. La tasa de sobrevida de estos pacientes, a 12 meses del procedimiento quirúrgico, es superior al 90 %,

En diálogo con EL HERALDO Sara Mendoza entregó detalles de la cirugía y de su trayectoria. 

P.

¿En qué consistió el procedimiento?

R.

Ese tipo de corazón artificial es una asistencia que se coloca al ventrículo izquierdo, en este caso al de la niña. De esa manera, la sangre ya no depende de que el corazón funcione bien, sino que la sangre va a pasar por las cavidades de la asistencia y esta directamente como una bomba y esta va a impulsar la sangre a la aorta. Entonces ya el ventrículo como tal puede estar desfuncionalizado. La sangre de todas maneras va a tener un impulso y va a generar presión para poder sobrellevarlo de la falla cardíaca.

P.

¿Cuál debe ser el proceso previo?

R.

Esta asistencia se llama HeartMate III y es de larga duración. Es interna porque hay asistencias que son netamente externas y las hemos colocado con cánulas como lo que se hace ahorita para el niño que tiene el problema respiratorio que se llama Ecmo. Pero esos niños tienen que mantenerse hospitalizados con unos regímenes serios de anticoagulación y necesariamente esperando un corazón mientras permanecen hospitalizados. Este tipo de asistencia es diferente porque permite externar y dejar ir a la paciente a su casa y puede estar varios años con la asistencia obviamente con cuidados médicos.

P.

¿Tuviste algún miedo, sentiste que sería un gran reto para ti?

R.

Siempre será un reto. Es una profesión que hay que respetar mucho, en particular esta cirugía, pues nunca antes la había realizado. Había hecho  segmentos de la cirugía porque he colocado otro tipo de asistencias, pero no de este tipo. Tocaba hacer una preparación para entender un poco más el fino detalle de cómo se debería implantar este tipo de asistencia, teniendo en cuenta la limitante del espacio porque es una niña pequeña, de 30 kilos, a quien se le implantó y no es lo mismo hacer esto en un adulto que tiene más espacio en la cavidad torácica. Entonces hubo mucha planeación y charlas con expertos en la materia.

P.

¿Tienes algún ritual antes de enfrentarte a una cirugía?

R.

Cuando siento que me voy a enfrentar a una cirugía que puede ser difícil me encomiendo a dos personas: mi abuela y mi suegra, ambas fallecidas. Siempre he sentido que mi abuela vela por mi y cuando estoy en problemas de esta índole siempre la invoco, también en Dios, pero sobretodo a mi abuela le digo: “Vamos a ver cómo salimos de estas”.

P.

¿Cómo reconoce el gremio actual de las médicas en Colombia?

R.

Yo pienso que las mujeres médicas cada vez estamos ganando más terreno porque realmente es una carrera que las mujeres no comenzamos a educarnos, sino hasta después, como el derecho a votar. Hemos ido progresando mucho en tener igualdad con hombres y mujeres, entonces pienso que carreras como estas que todavía tienen mucho dominio masculino son siempre algo retador.

P.

¿Qué proyectos tiene con el servicio cardiovascular?

R.

Siempre hay que tener proyectos porque sino, no progresamos. En el servicio cardiovascular que manejamos queremos hacer trasplante pulmonar en niños, porque no tenemos asistencias ventriculares para niños menores de 30 a 25 kilos, y si existen los dispositivos, entonces el reto es traer esa tecnología que está afuera del país e implementarla. Esto apenas es el inicio de muchas cosas. Quiero seguir perfeccionando y poner mucho más en el mapa nuestro servicio, la Fundación Cardiovascular.

P.

¿Has pensado desarrollar la profesión fuera de Colombia?

R.

Cuando yo me especialicé en Cirugía Cardiotorácica Pediátrica en la Universidad de Pittsburgh en Pensilvania me ofrecieron trabajar allá y estuve laborando con la universidad varios años. Tuve también la oportunidad de estar en Austin, Texas-EE. UU., trabajando con un cirujano muy reconocido de asistencia ventricular y me ha gustado mucho la experiencia. Pero también siento que es importante que un buen profesional esté en el país porque afuera hay muchos capacitados de muy alto nivel y en Colombia son pocos y es importante para velar por los niños de aquí.

P.

¿Cómo nació el amor por la medicina?

R.

Desde niña siempre me gustó la Biología y jugaba a ser doctora, pero cuando llegué a mi último año de bachillerato comencé a tener dudas y siempre me inclinaba mucho por la parte artística, bailé ballet clásico desde muy pequeña y hacia otras cosas, entonces pensé que de pronto la arquitectura sería lo que se compaginaría más con mi personalidad y cursé un semestre, pero me retiré y después continúe nuevamente y decidí que lo mío era la Medicina.

P.

¿Qué es lo que más destaca de la medicina?

R.

Me gusta la medicina  porque con ella puedo ayudar y a la vez sentir ese agradecimiento de corazón con la familia, con las mamás porque yo opero niños, entonces ese sentido de agradecimiento es algo que a uno lo llena  porque es sentir que uno puede hacer algo por alguien y tener ese tipo de conocimiento es algo que realmente me hace sentir muy afortunada.

P.

¿Qué es lo más difícil de esta profesión?

R.

Cuando se es médica siempre se tiene en la mente al paciente. Algunas veces los problemas de salud del paciente se llevan  a la casa y además de que tú no estás presente todo el tiempo, tu mente está divagando sobre esa situación y a veces es difícil con las personas con las que convives porque requiere mucho apoyo. Mi apoyo familiar ha sido muy importante para mí particularmente, entonces es velar por tus seres queridos y esos familiares de los pacientes que siempre tienen ese voto de confianza en uno.

P.

¿Qué significa ser mamá y a la vez médica?

R.

He disfrutado mucho esta faceta de mamá, soy muy feliz con ella. Me levanto temprano para preparar a mi hija para el colegio. Tenía que complementar mi vida, yo quería ser madre también. Es difícil porque es una carrera que absorbe mucho, pero tenía que hacerlo. La vida está hecha de retos, no es tan sencillo, pero uno tiene que hacerle frente. Entonces yo quería ser mamá y ser cirujana cardiovascular y lo estoy logrando.

P.

¿Qué disfruta hacer a parte de la medicina?

R.

A mí me encanta mucho la lectura, me gusta leer sobre heroínas, sobre mujeres de carácter fuerte en la historia, me encanta eso. Me gusta el deporte, me gusta hacer spinning, me gusta ir al gimnasio, hacer danza y todo esto representa mi desfogue, para nivelar el estrés que puedo estar manejando por la carga laboral.

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