Y el día en que el primero de la estirpe estaba amarrado a un tronco y al último se lo comieron las hormigas ha llegado… el inicio del fin de los Buendía empieza este miércoles con el estreno de los primeros siete episodios de la segunda parte de la adaptación de Cien años de soledad. Además que el 26 de agosto estrenará un Gran Final, un episodio especial que completará este megaproyecto.
El éxodo macondiano que se inició por allá en 2019 cuando Netflix dio luz verde al proyecto empieza a decir adiós y como en cada despedida el velo luctuoso de la tristeza y la melancolía aparece en las personas que hicieron posible ver en la pantalla al Caribe mágico de Gabo.
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Y si hay una persona que ha sido el hilo conductor de esta serie ha sido Marleyda Soto, la encargada de encarnar en alma, vida y corazón a la matriarca Úrsula Iguarán. “Es muy conmovedor acompañarlos en el ocaso y saber que están en el punto de la historia donde sabemos que no habrá nada que nos resucite. Quiero decir, ¿viste que siempre los personajes de la mano de los guionistas hay una manera que pueden permanecer mucho más en la historia, ¿no? Incluso, si mueren de alguna manera, aparecen con vida de nuevo. Pero aquí nos enfrentamos frente a lo inevitable”, le dijo la caleña a EL HERALDO desde la ciudad de Bogotá.
En ese sentido, la actriz reconoce que aunque no quería que envejeciera y muriera, “pero está escrito”, cree que ha sido un privilegio dar vida a este personaje capaz de pisar la tierra a cien años y al mismo tiempo ejercer un matriarcado durante cien años. “Y desde ese lugar, ese matriarcado, esa mujer que permanece tanto tiempo, pues honra a todas las mujeres que están a su alrededor. Significa la fortaleza, significa el carácter, significa la fuerza de todas las mujeres colombianas, de todas las matriarcas colombianas”.
La condición humana
En ese sentido, María Adelaida Puerta se suma a esta segunda parte para darle vida a la última etapa de Amaranta Buendía, la primera de las hijas de los fundadores de Macondo, para quien decir adiós es hacer un duelo.
“Aprendí muchísimo en este proyecto, me dejó grandes enseñanzas para la vida, sobre todo profundizar en la obra de Cien años de soledad, profundizar mucho más. La había leído hace muchos años, estando muy joven, y reencontrarme ya en este momento con esta obra impresiona por la vigencia de cómo habla la condición humana, lo que somos como seres humanos que a veces nos resistimos a transformarnos y nos quedamos aferrados, apegados a nuestros rencores, como el caso de Amaranta, a nuestros miedos, y formamos ciertas corazas”.
Conectada a Remedios, la bella
Por su parte, la cartagenera Daniella Reyes llega para embrujar al mundo con su hermosura como Remedios, la bella, un personaje con el que está conectado desde hace más de 17 años cuando en el colegio la mandaron a leer la obra. “Por esos días estaban grabando una adaptación de otra obra de García Márquez. Y a mí se me ocurre esta pregunta: –Oye, ¿cuándo irán a hacer una adaptación de Cien años de soledad–. Y mi papá, como una premonición macondiana me dice: –Yo no sé, pero el día que lo hagan, tú vas a estar ahí–”.
Por ello, para la cartagenera esos son los hilos que la unen a la obra y que en el momento le pareció muy bonito y que sentía que era una cosa anecdótica entre familia, que cuando llegó al casting para ella fue definitivo.
“Yo ni siquiera lo había presentado y de atrevida llamo a mi papá y le digo. –Soy Remedios, la bella, porque la única razón por la que ese casting llega a mí fue por lo que tú dijiste hace 17 años, así que ese casting es de nosotros–”.
Una obra vigente
Finalmente, tomando la vocería la matriarca de los Buendía, Marelyda Soto ahondó en que esta segunda mitad de la obra es la que más tiene que ver con nuestra realidad y con una mirada de país que, a veces, solemos olvidar. “Es vigente y pertinente, además. Porque creo que algo que tiene la obra Cien años de soledad es que, a pesar de que se escribió hace tanto tiempo, tiene una vigencia impresionante. La podemos leer en cualquier periodo de la historia de nuestro país, y siempre vamos a encontrar algún rasgo que coincida con lo que está aconteciendo en ese momento con nosotros. Y ahora, más que nunca, cuando la vemos, encontramos que todos los hechos que aparecen allí ligados a la violencia, los contextos políticos, están aquí, a la vuelta de la esquina, estamos viéndolo frente a nuestros ojos”.
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Y agrega: “Así que la serie llega en un momento donde nos invita a llevar de la reflexión y, sobre todo, a tener memoria, a decir que nosotros tenemos unos hechos que nos soportan como país y que estamos obligados a conocerlos, a no olvidarlos para que no se repitan”.
Jesús Lugo Suárez
| Periodista



