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Dolor crónico, en aumento a raíz de la pandemia de la covid

En Colombia se estima que el 46% de la población lo padece.

Tras un año de haberse declarado la emergencia sanitaria a causa de la covid-19, y en medio de una tercera ola de contagios que nuevamente ha llevado al límite a la infraestructura hospitalaria del país, pacientes de otras patologías manifiestan haber experimentado mayores dificultades para acceder al diagnóstico oportuno y a la atención especializada que requieren.

Isabel González, paciente de dolor crónico, indicó que tuvo que interrumpir su tratamiento porque los centros de salud han priorizado la atención de personas con el virus.

“En este momento es muy difícil encontrar una cita para programar los controles, mi EPS no entrega respuestas oportunas y a veces las únicas alternativas son las teleconsultas, que si bien pueden ser útiles en algunos casos, son insuficientes en otros”, estima la psicóloga de profesión.

Según cifras de la Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor — Fedealt—, el dolor crónico afecta a cerca de 190 millones de personas en Latinoamérica.

A nivel local y de acuerdo a una encuesta realizada por la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor —Aced—,  el 46% de los consultados manifestó sentir algún tipo de dolor crónico.

En ese sentido, el doctor Felipe Mejía, presidente de Aced,  agregó que muchos pacientes, entre ellos, los que padecen dolor crónico, tienen temor de asistir a los hospitales y agravar su condición de salud contagiándose de covid-19.

“En el último año, no solo se ha dilatado la detección oportuna del dolor crónico, sino que alrededor de la mitad de los pacientes con estos padecimientos se vieron forzados a descontinuar sus tratamientos. Nos preocupa pensar en los efectos de estas interrupciones, las probabilidades que la calidad de vida de estos pacientes empeore, son muy altas”, dijo.

Al número de personas sin acceso a atención personalizada y a las restricciones en las consultas externas, se deben sumar todas aquellas que han empezado a experimentar molestias osteomusculares gracias a prácticas como el teletrabajo y también a quienes lo experimentan como una secuela de la covid-19.

María Patricia Gómez, anestesióloga y especialista en dolor, refiere que de acuerdo al consenso colombiano sobre covid-19, aproximadamente el 90% de las personas recuperadas presentan diversas molestias después de superar el virus.

Entre ellas, se destacan algunos dolores neuropáticos producidos por sus efectos sobre los nervios y complicaciones asociadas a los largos periodos en cama, a las posiciones en que los pacientes son ubicados para poder respirar adecuadamente y al tiempo que transcurre sin que puedan realizar ninguna actividad física.

Sobre esto, el Mejía puntualizó: ”hemos notado un aumento significativo en las consultas particulares por dolor osteomuscular en los pacientes que superan la covid-19; se sienten cansados, les duele hacer cualquier tipo de ejercicio, se les limita hasta la capacidad de caminar o mantener una misma posición debido a que el dolor muscular es bastante alto”.

El especialista agrega que la rehabilitación física es más compleja en personas que han estado intubadas, debido al tiempo de reposo muscular, y a pesar de que en las unidades de cuidado intensivo se cuenta con fisioterapeutas que les brindan apoyo con estiramientos pasivos, es necesaria una rehabilitación integral para que regresen a una condición física similar, previa a la del contagio.

Teleconsultas

Para la doctora Marixa Guerrero, anestesióloga y epidemióloga especialista en dolor, la teleconsulta es una excelente herramienta para el seguimiento después de procedimientos e intervenciones quirúrgicas, para ajustes de medicación o para el control de algunos síntomas, sin embargo, no genera suficientes herramientas para el diagnóstico clínico de las condiciones de dolor.

“La consulta presencial es muy importante para los pacientes con dolor crónico o con episodios de reagudización del dolor, por lo que la virtualidad termina afectando no solo el diagnóstico, sino el vínculo entre ambas partes. La atención presencial para estas personas debe ser priorizada, sin importar las fases de la pandemia. Un dolor agudo puede volverse crónico si no es diagnosticado ni tratado oportunamente, al tiempo que  puede empeorar y deteriorar la calidad de vida con consecuencias importantes a nivel funcional, de incapacidad laboral, deterioro emocional y económico, por esto, siempre se debe buscar la ayuda de un especialista”, concluyó por su parte María Patricia Gómez

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