Grupos protectores de animales de Australia, Tasmania y Nueva Zelanda elaboran anualmente suéteres térmicos especiales para pingüinos y sus crías.
La razón, según estas organizaciones, es debido a las consecuencias del petróleo en el plumaje de estas aves ya que pierden su capacidad aislante una vez se embadurnan con el mismo.
El agua y las bajas temperaturas llegan hasta la piel de los pingüinos y les cuesta cazar, nadar y hasta alimentarse.
Los suéteres no sólo los mantienen lejos del frío, sino que también evitan que mueran envenenados.
Este proyecto hace parte de la iniciativa Penguin Jumper Program, creada en 2001.


