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Editorial

El Editorial | Actuar con prudencia

Un escenario desafiante como el presente, demanda coherencia y coordinación institucional para garantizar el cumplimiento de la extensión del aislamiento y consenso para postergar la liberación de nuevos sectores.

Acertadas, responsables y consecuentes con el momento que está viviendo Barranquilla y el Atlántico, frente a la expansión de la COVID-19, resultan las decisiones anunciadas, en las últimas horas, por el alcalde Jaime Pumarejo y la gobernadora Elsa Noguera, respaldadas por los mandatarios municipales del departamento.

Un escenario desafiante como el presente, demanda coherencia y coordinación institucional para garantizar el cumplimiento de la extensión del aislamiento preventivo obligatorio hasta el próximo domingo 7 de junio y consenso para postergar la liberación de nuevos sectores productivos, mientras se continúan evaluando protocolos de bioseguridad para una apertura gradual del comercio.

Hay que obrar con absoluta prudencia y extrema cautela cuando se trata de preservar vidas. Es la prioridad a tener en cuenta, por encima de cualquier otra consideración, en medio de esta fuerte crisis sanitaria, social y económica desatada por la pandemia. Que nadie pierda de vista, especialmente los ciudadanos que reclaman más espacios, que las actuales condiciones no son conducentes a flexibilizar las medidas de restricción de movilidad de las personas, ni a reactivar más actividades económicas inmediatamente.

Sin embargo, la situación de Barranquilla no es excepcional. Otras grandes capitales del país como Bogotá y Cali también extendieron la cuarentena hasta mediados de junio, y pusieron en pausa el reinicio de nuevos negocios. Acciones preventivas que apuntan a un mismo objetivo, evitar la proliferación de los contagios y el colapso del sistema de salud si aumenta, de manera desproporcionada, la demanda de atención de pacientes críticos.

Respondiendo al crecimiento de los casos positivos, que se han duplicado entre el 15 y el 27 de mayo pasando de 1.493 a 3.255, los gobernantes refuerzan medidas, extienden toques de queda en municipios, amplían la vigencia del pico y cédula hasta el 15 de junio e incorporan la ley seca durante los dos próximos fines de semana en Barranquilla y otras zonas. Ganar tiempo vuelve a ser la clave de esta compleja ecuación que exige el fortalecimiento de la capacidad hospitalaria con la incorporación de más camas UCI y la resolución, cuanto antes, de las dificultades en la toma de las pruebas y el retraso de los resultados de las mismas, como lo reconocieron a EL HERALDO los secretarios de Salud de Barranquilla y el Atlántico, y lo advirtió la Procuraduría General en una carta al Ministerio de Salud, en la que expresa otras preocupaciones.

El ascenso de la curva, que está sumando mil casos nuevos cada día en el territorio nacional, con un incremento considerable de los conglomerados o brotes de contagios en áreas geográficas, algunas de ellas cercanas al Atlántico, presiona aún más al sistema de salud de Barranquilla, que es centro de referencia para la Costa Caribe. Con la ocupación de UCIs al límite en Magdalena y Cartagena, de acuerdo con reportes entregados por sus propias autoridades, el Ministerio de Salud debe acelerar el reforzamiento del sistema hospitalario local, departamental y regional. Luis Alexander Moscoso, ex secretario de Salud de Barranquilla, hoy viceministro de Salud, conoce bien el tema.

La extensión del aislamiento obligatorio en Barranquilla y el Atlántico exige, no sólo vigilar el permanente autocuidado, sino actuar con mucha más responsabilidad hacia los otros, sobre todo ahora que niños pequeños y adultos mayores van a poder salir de su confinamiento para realizar actividad física al aire libre a partir del 1 de junio. Nadie dijo que esto sería rápido, fácil y exento de esfuerzos. Salvar vidas no es opcional, es un deber de todos, autoridades y ciudadanos, que deben estar dispuestos a dar los pasos necesarios para avanzar, cada día, en esta carrera de largo aliento, en la que no se trata de llegar primero, sino de saber llegar.

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Cartas de Lectores

Carta de los lectores | Movida política

 El Heraldo se reserva el derecho de extractar o publicar cualquier carta, y no se hace responsable de las opiniones.

Trump y la compra de Groenlandia

La configuración territorial de Estados Unidos fue producto de colonizaciones, invasiones y compra de territorios: Lusiana, California, Florida, Alaska, Texas hacen parte de esa extensa historia de compra de dominios. Siguiendo ese libreto en el siglo XX pretendieron comprar a los daneses a Groenlandia, un territorio codiciado desde 1867, cuya extensión es de 2.166.000 km2. Una de las islas más grande del mundo, el 75% de su territorio está cubierto por una capa de hielo, pero con una gran importancia estratégica para Estados Unidos, en términos de riquezas, seguridad y defensa por su ubicación geográfica.

Por su importancia estrategia para dominar las rutas marítimas que unen a los océanos Pacífico, Ártico y Atlántico fue que el año pasado, el presidente Donald Trump, propuso por tercer vez comprar el territorio groenlandés. Sin embargo, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, dijo que “Groenlandia no está a la venta, pero sí abierta al comercio y la cooperación con otros países, incluido Estados Unidos”.

Así pues, Groenlandia es un territorio estratégico codiciado por los estadounidenses desde hace 153 años, cuya preponderancia para ellos se incrementó desde la Segunda Guerra Mundial y se acentuó más durante de la guerra fría, debido a que fue un territorio estratégico para desarrollo de operaciones militares.

Fuera de aquellas rivalidades, también se disputan el control de las rutas marítimas que reducen las travesías entre Estados Unidos, Europa, China y Japón. La ruta del noreste, se la disputan Rusia y Noruega, y la ruta noroeste se la pelean Estados Unidos, Canadá y miembros de la Unión Europea. La importancia de estas rutas radica en que en la medida que se acelera el deshielo y avanzan las exploraciones mineras, serán vitales para el comercio mundial, en virtud de que, se reduce en un 23% la distancia entre Nueva York y Tokio.

Rutas que no sólo recortarán las distancias, sino los costos de los fletes, ya que resultarán más baratos que utilizar las rutas de los canales de Panamá y del Suez. Rutas que se convertirán en la nueva entrada de China a Europa, debido a que en época de verano el trayecto entre Shangai-Hamburgo se reduciría en 8.600 kilómetros. La propuesta de Trump de comprar a Groenlandia no es descabellada hace parte de una nueva movida de la política exterior de Estados Unidos para enfrentar la poderosa alianza de las potencias asiáticas de Rusia y China por el control del nuevo orden mundial.

Por *José E. Mosquera. @j15mosquera

Mayores de 70 años |Prórroga por emergencia sanitaria

Según la resolución 844 del 2020 del Ministerio de Salud, se prorroga en Colombia la emergencia sanitaria y el aislamiento hasta el 31 de agosto. Entendemos perfectamente la propagación del contagio por el coronavirus, pero llegará agosto y posiblemente se extenderá quién sabe hasta cuándo. La cuarentena obligatoria para mayores de 70 años los está matando poco a poco, al punto que se están chiflando. Son personas productivas y activas no son muebles viejos amontonados en el cuarto de san alejo. ¿Qué pasará con los controles médicos y cirugías pendientes como en el caso de mi madre de 87 años? Y ni hablar de algunos policías que están impartiendo comparendos a diestra y siniestra, como en el caso de una madre que iba asida de la mano de su hija de 10 años y la multaron para que la soltara. Tomando las medidas de protección deberían autorizar gradualmente la consulta externa pues los enfermos de cualquier edad necesitan seguir con sus controles.

Por *Helena Manrique Romero

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Opinión

Coronavirus: a reajustar acciones

No hay más tiempo para demorar la apertura, se pueden morir más personas por hambre que por la pandemia.

La batalla contra el COVID-19, está empezando todavía. Las predicciones equivocadas a las cuales hicimos referencia anteriormente, traen como consecuencia fallas en los planteamientos.

Las actuaciones de los países y las regiones tienen grandes variaciones, nuestro sistema adolece de la protección de quienes nos protegen,  trabajadores de la salud, con elementos de protección insuficientes, para quienes están en la primera línea, a quienes aún en esta pandemia, solo se les hace reconocimientos con aplausos, requiriéndose un reconocimiento laboral urgente, digno de tan sacrificada y riesgosa profesión, requiriéndose, de la inclusión de una póliza de vida, con responsabilidad directa de las ARL.

El final de la cuarentena preventiva y el inicio de la inteligente no están claros, sobretodo porque los cumplimientos de los compromisos han sido parciales. El sistema de salud, no está suficientemente restablecido, como se preveía iba a pasar, y persisten muchas falencias. El elemento diagnóstico, pruebas de laboratorio  no está eficientemente utilizado. La población no está preparada y la mejor ciudad Bogotá, no solo por ser la más grande, es la que tiene más pacientes, dificultades y defunciones.

No hay más tiempo para demorar la apertura, se pueden morir más personas por hambre que por la pandemia. Aunque el gobierno ha hecho grandes esfuerzos para disminuir el daño económico, este ya está hecho, el soporte social en un país con una alta población de bajos recursos, es  insuficiente.

El Ministerio de Salud, el INVIMA, y el INAS, en conjunto con el nuevo Ministerio de la Ciencia, y las Universidades, en un mecanismo articulado, deben trabajar para la definición en nuestro país de medicamentos y/o apoyar terapias especiales, como las del plasma y sus derivados, impulsando el desarrollo de protocolos de investigación.

La utilización de la RT-PCR, para COVID.19,  prueba aceptada como definitiva diagnostica en el mundo, debe hacerse con responsabilidad médica, para su solicitud, decisión y manejo, de cada caso. Su resultado debe estar en las primeras 24-48 horas después de la toma de la muestra. Prolongar sus resultados en casos urgentes, para decidir una conducta, es inaceptable, después de más de 60 días de declaración de la pandemia, cuando desde hace más de 20 años, esta prueba está  establecida para diferentes agentes infecciosos. La acción de no dar una respuesta a tiempo, hace la prueba ineficiente y debe ser corregida. Su respuesta debe darse por funcionarios preparados, que tengan, el respeto y la cortesía a cualquier ciudadano.

Los casos crecen en el país, con un conflicto de guerra sin resolución, y altos índices de iniquidad, recursos de salud bastante limitados. Mientras tanto se toman decisiones de reiniciar actividades, en un país sin plena conciencia de lo que es el COVID-19, y mucho menos de resiliencia, disciplina, y solidaridad, condiciones necesarias que unidas a un consenso científico, se necesitan.

Los gobernantes tienen que ser los líderes de un proceso, en el que aglutinen y tengan a la mano las recomendaciones de los expertos, no solo a nivel nacional, para ayudarse a resolver una situación que es de todos, y todos debemos participar, buscando un camino mejor.

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Opinión

Pica y se extiende…

La medida anunciada ayer de extender el pico y cédula hasta el 15 de junio no cayó bien entre quienes tenían la urgente expectativa de la reapertura comercial. 

Usando una típica frase beisbolera la medida de control del pico y cédula por el COVID-19 pica y se extiende en Barranquilla hasta el lunes 15 de junio. Decisión incómoda, pero necesaria por el galopante ascenso del número de contagiados en desmedro de la salubridad pública. Nada parece detener el ímpetu de la gente para salir a la calle, unos por física necesidad y otros por la innata anarquía tropical que nos acompaña para acatar consejos o respetar órdenes.

Aplicando un término en boga, “exponencialmente”, las cifras de contagios crecen en esta capital y en el departamento. En el diabólico ranking de coronavirus vamos escalando hacia un absurdo premio de montaña. Varias explicaciones pueden tener esos datos. Una es la ya mencionada de desorden y falta de cultura ciudadana. Y la otra, es la rapidez y eficacia cómo se estarían realizando las pruebas y por ende los resultados alarmantes. Esto sin la pretensión de actuar como abogado de oficio del establecimiento.

Lo que está claro como el agua es que los subregistros muestran a algunos entes territoriales con un aparente desempeño óptimo o moderado en el manejo del COVID-19. Es decir, frente a un marcado déficit en la toma de muestras, un bajo número de contagios, lo cual no ofrece una realidad de lo que puede estar ocurriendo.

Mientras tanto, prosigue el acalorado dilema entre la salud y la economía, pretendiendo que todo se abra ya a sabiendas del alto riesgo que se corre. Y en contraposición los partidarios de la apertura inmediata arguyen que sin trabajo no hay dinero, y sin dinero la gente no puede comprar y si no compra no come, etc…

La medida anunciada ayer de extender el pico y cédula hasta el 15 de junio no cayó bien entre quienes tenían la urgente expectativa de la reapertura comercial. No para darse un paseo, ni para vitriniar en centros comerciales, sino para producir porque los ahorros ya se fueron y en muchos casos nunca los hubo. Y además las deudas por nómina, o por servicios públicos o por arriendos crecen en la misma proporción que lo hace el silencioso y agazapado coronavirus.

Nuestra comunidad tiene un problema de disfuncionalidad innata. Se comporta mal para acatar directrices, pero a la vez exige atención y beneficios. Está especie de disfunción la practican todos los sectores de la sociedad colombiana. Nuestro comportamiento y zona de confort produce simpatías hacia dirigentes o ideologías, nunca, o casi nunca, a una actitud de la búsqueda del bienestar general, incluso a partir del sacrificio particular.

Así que ese debate de diversos sectores entre la economía y la salud podría llevarse de mejor manera, incluyendo a todos para que sea la sociedad en su totalidad la que se ponga en los zapatos del otro. El empleador en los del empleado, el arrendador en los del arrendatario, el acreedor en el del deudor y viceversa.

mendietahumberto@gmail.com

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Opinión

Estadísticas

Es urgente cambiar las estrategias que en dos meses han destruido los logros sociales de una década.

Hace cuatro meses, el 14 de enero, la OMS informó que las “investigaciones preliminares realizadas por las autoridades chinas no han encontrado evidencia clara de trasmisión entre humanos del nuevo coronavirus identificado en Wuhan”. Pocos días después, esa augusta cueva de burócratas declaraba la “pandemia” motivada por la aparición del virus SARS-COV 2, conocido popularmente como COVID-19 o, más apropiadamente, como el COCO-vid.

Con esta declaración se inició una campaña de terrorismo mediático cual ninguna conocida, apoyada en escenarios apocalípticos de supuestos “expertos” que vaticinaban decenas de millones de muertes. Escenarios estos que distaban sideralmente de la realidad, pues el número de muertes por la “pandemia” no llegará al millón, menos del 0,01% de la población mundial.

Empujados por esta campaña, la mayoría de los países tomaron draconianas medidas para enfrentar al terrorífico COCO-vid. Estas medidas han arrojado resultados muy dispares, pero tienen en común un altísimo costo social, muchas veces superior en expectativas de vida y bienestar al de la epidemia que buscan combatir. Es preciso, por eso, revisar hoy los pasos a seguir partiendo de las estadísticas de lo que está sucediendo.

Lo primero que es claro es que la tal “pandemia” tiene una incidencia muy limitada fuera de Europa Occidental y algunos estados de los EEUU. Mientras a 15 de mayo Europa registra 214 muertes por millón y Norte América 166, el resto del mundo registra apenas 21.

En Norte América, Estados Unidos registra 263 muertes por millón, pero si no se tienen en cuenta el estado de Nueva York y sus vecinos Nueva Jersey y Connecticut, su tasa baja a 154 por millón, comparable con las 145 de Canadá y no muy distante de las 95 de la “ejemplar” Alemania. El México del tan censurado AMLO presenta sólo 35 muertes por millón. En cambio, si Nueva York fuera un país, con 1.410 muertes por millón sería el de mayor mortalidad del mundo, casi el triple de la del segundo.

También es de anotar que el grupo de países que resistieron la presión terrorista y no tomaron medidas como el confinamiento obligatorio conformado por Bielorrusia, Corea del Sur, Indonesia, Japón, Malawi y Suecia, con 490 millones de habitantes, registra 12 muertes por millón, lo que pone en tela de juicio la necesidad de ese tipo de medidas. En Suramérica, Ecuador registra 133 muertes por millón, fruto de claras deficiencias locales. Brasil, registra 66 muertes por millón, poco más de un décimo de las de España y similares a las 69 de Perú, donde rige un severo confinamiento. Dentro de los países que no registran mayor afectación están Colombia con 10 y Argentina con 8.

Para que quede claro, la mortalidad registrada en Colombia equivale a 0,001% de su población. O a 0,4% del total de las muertes registradas en 2019. Esta cifra da una cabal idea de cuan bajo es el nivel de riesgo que enfrentamos. Esa es la realidad, y debe entenderse que los anuncios sensacionalistas en números absolutos de los medios realmente se refieren a muy bajos porcentajes de la población.

Es a la luz de estos datos que deben tomarse las decisiones sobre el futuro de las medidas y protocolos que están generando en Colombia tan tremendo costo social en expectativas de vida, bienestar, empobrecimiento y equidad. Es urgente cambiar las estrategias que en dos meses han destruido los logros sociales de una década.

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Opinión

¿El florero de Fabio?

Entre todos podemos comenzar la deconstrucción del estereotipo machista y reivindicar a la mujer y al hecho de que todos los seres humanos, somos iguales en nuestra esencia.

Yo no he aprendido a pedir perdón, me callo mejor me voy. Yo reclamo el mismo trato, cuando tú fallaste yo te perdoné, y a pesar que no es lo mismo, porque más marcada queda una mujer”

El anterior fragmento es de la canción compuesta por Israel Romero, “Yo no sé pedir perdón”, que majestuosamente interpretó Rafael Orozco con su conjunto el Binomio de Oro. Y sí, todavía hay hombres de nuestra región a quienes se les dificulta pedir perdón, y también hay muchos otros que siguen pensando, que en las fallas, las mujeres quedan más marcadas. 

Duro le hemos dado a Fabio, y se lo merece, pero además debemos reconocer que le figuró a él, así su intención haya sido otra, servir de saco de boxeo, para que la sociedad, en todos sus niveles, se desahogue y saque esa frustración reprimida que le ocasiona, el no haber sido capaz de atender oportunamente sus desviaciones, las mismas que dan lugar, a que al día de hoy, subsistan prácticas como las narradas por Fabio y el palabrero en su nefasta y sonada entrevista. Hacernos los de la vista gorda con el machismo, siempre ha sido una salida.

Lo cierto, es que gracias a esa entrevista, tenemos una oportunidad de oro, (sobre todo por el encierro en el que nos encontramos), me refiero a la posibilidad de repensar si vale la pena seguir tolerando el manido, obsoleto, y mandado a recoger, modelo machista que aún pulula en gran parte de nuestra territorio. Ese que vende la idea de mujeres incapaces de ejercer liderazgo, pues según ellos, nacieron para tener una vida quieta, sometida al mando amoroso del hombre y dedicada a las labores domésticas en el hogar. Pero que al tiempo,  pondera al hombre que sobresale por su capacidad fálica, el de las muchas mujeres, que tiene hijos por doquier; que solo entiende la vida desde la heterosexualidad, y que es agresivo en su comportamiento. El mismo que aunque se case, sigue siendo sexualmente soltero, pues considera que la fidelidad es solo para las mujeres.

Y aunque a simple vista la expresión machista se advierte como indebida, ha logrado permanecer, porque de forma inteligente se ha mezclado en expresiones culturales constitutivas de la tradición oral, como por ejemplo la poética del folclor. De ello da cuenta, canciones como la que utilicé para iniciar este escrito, que se aprenden, se bailan y se cantan con profusa alegría, aunque su letra vaya muy en contravía con el deber ser del trato digno a la mujer. Y claro que también incide un pueblo con un precario modelo educativo, que es capaz de tener por ídolo o referente, en lo personal, a figuras como el hermano de Fabio, el cantante Poncho Zuleta, quien en lo musical se constituye en una leyenda del folclor, no obstante en lo personal, no hace más que exhibir orgulloso la cosificación de la mujer. 

Censuramos a Fabio y al palabrero, y que tal si comenzamos también, de una vez por todas, a censurar a nuestros padres, tíos, hermanos, amigos, vecinos, hombres y mujeres que día a día, alimentan y promulgan la equivocada creencia de la superioridad masculina. Que nuestros gobernantes también inicien campañas de cultura ciudadana al respecto. Entre todos podemos comenzar la deconstrucción del estereotipo machista y reivindicar a la mujer y al hecho de que todos los seres humanos, somos iguales en nuestra esencia.

regresando@hotmail.com

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Opinión

¿Qué sabe usted sobre la invasión china al Tíbet?

Hoy China es una de las dictaduras a nivel mundial que más viola los derechos humanos, innumerables informes de Ong´s así lo demuestran.

Avanzando en los análisis sobre los diferentes conflictos en el mundo, en la columna de hoy hablaremos de la invasión China al Tíbet. El Tíbet se encuentra ubicado en la zona suroccidental de China, limitando con la cordillera de los himalayas y con países como la India, Nepal y Bután. El Tíbet fue habitado históricamente por comunidades de pastores y agricultores quienes practicaron principalmente el budismo como religión.

Para el año de 1950, en medio de lo que se conoció como la revolución cultural y la unificación China, Mao Tse Tung  decide invadir el Tíbet militarmente, acción que desencadenó uno de los genocidios más grandes del siglo XX, el abuso sexual masivo a monjas y monjes, las torturas más denigrantes en todas sus modalidades y la quema de templos milenarios que eran considerados patrimonios de la humanidad, lo cual generó uno de los capítulos más oscuros en contra de la dignidad del ser humano liderado por el gobierno comunista chino. 

En el año de 1959, Mao Tse Tung planea atentar contra el Dalai Lama, máxima autoridad política y religiosa del Tíbet, sin embargo, él logra escapar atravesando los himalayas y llegando a un pequeño pueblo al norte de la India llamado Dharamsala, lugar que se ha convertido en su residencia y en la de miles de refugiados tibetanos que logran escapar del régimen chino.

El Dalai Lama y su pueblo han construido desde allí lo que se conoce como un gobierno en el exilio: tienen una estructura como la de cualquier otro gobierno que desempeña funciones en beneficio de los tibetanos que siguen del otro lado de la frontera, para los que viven en la india y para los miles que están en diferentes lugares del mundo.

Uno de los principales objetivos del pueblo tibetano ha sido visibilizar su conflicto a nivel internacional denunciando las continuas violaciones a los derechos humanos que el gobierno chino sigue ejerciendo contra su pueblo. Ante este escenario surge la incógnita de cuál es la posición de la comunidad internacional. Como es habitual en este conflicto o en el de los saharauis en el norte del África o en el de los palestinos, la comunidad internacional y las Naciones Unidas no responden al derecho la justicia y la igualdad, sino al poder militar, económico y geopolítico de las grandes potencias.

El silencio cómplice frente a la sistemática violación de los derechos humanos en contra del pueblo tibetano se ha mantenido, y cada vez que algún gobierno u organización se pronuncia frente al tema, la respuesta del gobierno chino ha sido presionar con sanciones económicas en especial a los gobiernos que reciben al Dalai Lama, incluso el gobierno de los Estados Unidos fue amenazado cuando en 2014 el Dalai Lama se reunió con el ex presidente Barack Obama y visitó el Congreso de los Estados Unidos.

Hoy China es una de las dictaduras a nivel mundial que más viola los derechos humanos, innumerables informes de Ong´s así lo demuestran. Hoy el mundo cuestiona, empezando por los Estados Unidos, si el COVID-19 fue un accidente de la naturaleza o un accidente en un laboratorio militar chino; en caso de que esto último sea cierto, seguramente no va a pasar nada, porque la dictadura china tiene el poder económico y militar suficiente para silenciar a toda la comunidad internacional, así como lo hizo frente a uno de los peores genocidios del siglo XX como fue la invasión al Tíbet.

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Editorial

El Editorial | No es carreta, es real

Las fiestas clandestinas detectadas en varias ciudades son una muestra de la irresponsable actitud y desapego a las normas de aislamiento social.

Mientras la pandemia avanza y hace lo suyo, resulta cada vez más evidente el escaso autocuidado que exhiben numerosos grupos de ciudadanos frente al riesgo de contagio. En Cartagena, la Policía reportó 600 fiestas clandestinas y 720 riñas durante el puente festivo y en plena vigencia del toque de queda. En Cali fueron 270 las rumbas en las que tuvo que intervenir la autoridad y en Rionegro, Santander, un festejo que violaba la cuarentena, y que intentó ser controlado, terminó con 5 uniformados heridos y en asonada contra la sede de la institución.

En Sucre más de lo mismo. Tres policías lesionados al ser atacados con palos y piedras por varias personas que incumplían el toque de queda en Colosó y en el corregimiento Las Flores del municipio de San Marcos, el sacerdote Néstor Bertel estuvo a punto de ser agredido, con un machete, por un hombre, a quien le pidió respeto por las normas del aislamiento obligatorio. En Barranquilla, la Patrulla COVID ‘apaga’ fiestas cada fin de semana e impone comparendos a ciudadanos que a diario insisten en saltarse las medidas decretadas.

Preocupa que el momento más crítico de la pandemia, que llegará en junio con un marcado ascenso de la curva de contagios, encuentre a tantas personas protagonizando estos lamentables casos de indisciplina social, que no tienen relación alguna con la imperiosa y comprensible necesidad que obliga a los más vulnerables a salir a las calles para rebuscarse lo del diario. Esta desafortunada falta de compromiso ciudadano refleja la inconsciencia o la incredulidad de quienes están convencidos que el coronavirus no les tocará, así lo tengan a la vuelta de la esquina con un familiar o un conocido enfermo. La irresponsable actitud y desapego a las normas de estas personas las expone a convertirse en un factor de riesgo para ellas mismas y para sus entornos.

El aislamiento obligatorio o la cuarentena, que comenzó en Colombia hace más de dos meses, logró guardar a millones de ciudadanos en sus casas durante las primeras semanas. En Barranquilla, por ejemplo, según datos de Waze y Google, el tráfico disminuyó en casi un 90%. Este extraordinario empeño mantuvo el virus contenido y permitió ganar tiempo para sumar 1.708 camas de hospitalización hasta llegar a las 41.697; 257 de cuidados intermedios para completar 3.424 y 909 camas UCI, con las que se alcanzan 6.255 en todo el país. Además, hoy ya operan 60 laboratorios que están procesando más de 12 mil pruebas al día y la meta es llegar a más de 16 mil.

Son noticias alentadoras, pero no para cantar victoria ni mucho menos para considerar que este desafío contra la COVID-19 está ganado. Los esfuerzos institucionales se quedarán cortos o resultarán insuficientes si no hay colaboración de cada persona para cumplir, a cabalidad, con las normas de distanciamiento y otras medidas claves de protección sanitaria que ayuden a evitar la proliferación de la enfermedad. No habrá decreto dictado por el presidente, gobernador o alcalde que sea capaz de contener el virus, si los ciudadanos no se comprometen a cambiar su comportamiento social o su estilo de vida. Sin embargo, del dicho al hecho, hay mucho trecho, y se requieren pedagogía y muchas más actividades de enseñanza sobre autocuidado para concientizarlos del peligro que los acecha.

No es carreta, es real. En Cartagena, la ocupación de las UCI está en el 85% y sólo quedan 27 camas disponibles para atender a pacientes que las requieran por su condición crítica. Un asunto de vida o muerte.

En el Caribe colombiano, pedir a familias numerosas residentes en casas pequeñas que permanezcan encerradas, con calor y sin luz, puede ser demasiado pretencioso. Salir a las terrazas es una opción viable, pero de ahí a armar una verbena en la esquina con amigos, trago y el picó a todo timbal, es un despropósito que atenta contra la salud general.

Contrarrestar el virus no solo es tarea del gobernante, del médico o del policía. Es una responsabilidad de todos. Quejarse menos y actuar más. Si no se asume este esfuerzo, de manera individual y colectiva, será realmente imposible que se obtengan resultados positivos. Y el tiempo va corriendo.

COVID-19 - Editorial EH - EL HERALDO -

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Si bien el aislamiento social, el distanciamiento y todas las medidas de protección que ha tomado el gobierno nacional han dado buenos resultados, se necesita reactivar la economía, abriendo gradualmente sectores del comercio, como estaderos, restaurantes, centros comerciales y pequeños sitios turísticos, con todos los protocolos de rigor.

Cuando uno se pega un martillazo metiendo un clavo en la pared, normalmente el vecino, en un acto solidario, le dice en el oído, como lo canta Juan Luis Guerra, en “El Niágara en bicicleta”: “¡tranquilo, Bobby, tranquilo! Lo lógico entonces, para conservar el derecho a la igualdad y la redistribución del dolor, es darle el martillo al vecino para que él meta la puntilla, y también reciba el mismo golpe en la uña, para ver si va a entonar la misma canción.

Y esto es lo que están haciendo algunos dirigentes políticos, gremiales, gurús de la economía, directores de medios de comunicación, con el bombardeo del mensaje, ¡quédate en casa!, pues creen que se va solucionar el problema, teniendo en cuenta los fríos datos estadísticos del desarrollo de la pandemia, para reducir la curva del contagio, reduciendo también el estómago del pueblo confinado y en peligro de morir, ya no por el virus, sino de pura hambre. Invito a estos personajes a que se queden en casa con sus hijos, sin comida, con el bolsillo vacío, y me cuentan la señal que les envía el estómago al cerebro. Hablamos.

El COVID-19 es la segunda pandemia registrada en este siglo, pues en 1919, también afrontamos la gripe española con peores resultados. Este virus corrió el telón para ver la realidad social, económica y de salubridad en nuestro país, que es, sencillamente, dramática. Colombia y Brasil son los dos países más desiguales de América Latina. Desigualdad y pobreza van de la mano.

Pero también tenemos desempleo e informalidad. Para enero de 2020 teníamos una tasa de desempleo, según el Dane, del 13%. En el Chocó era del 20%, mientras que en informalidad en Cúcuta era del 71%, Santa Marta con el 70%, Sincelejo con el 66% y Riohacha con el 61%. Para diciembre de este año el desempleo será del 20%, peor que la pandemia.

Si bien el aislamiento social, el distanciamiento y todas las medidas de protección que ha tomado el gobierno nacional han dado buenos resultados, se necesita reactivar la economía, abriendo gradualmente sectores del comercio, como estaderos, restaurantes, centros comerciales y pequeños sitios turísticos, con todos los protocolos de rigor, como es el caso que nos muestra el alcalde de Neiva, una ciudad con 40 grados de temperatura, donde en las terrazas de los establecimientos se puede bailar bambuco, vallenatos y reguetón, sin amacizarse, conservando la distancia policiva pues cuando la pareja llegue a su casa, en la alcoba no hay distancias, ni tapabocas, ni caretas que se respete. El virus sale corriendo.

Neiva registra un índice de contagios respecto a su población del 0.031% sobre 400.000 habitantes. Bogotá tiene el 0.065% y Medellín el 0.013%. El problema de Gorky Muñoz Calderón, alcalde de Neiva, no es la iniciativa de abrir su economía, sino el peligro que significa su nombre ruso, en una sociedad de derecha, como la colombiana. “¡Tranquilo, Bobby, tranquilo!

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Son más de dos meses, y la cosa pica y se extiende. Se entiende, claro, que el presidente no podía de salida anunciar un confinamiento de tres meses, hubiera producido una reacción terrible, así que le tocaba soltarlo por gotero. Pero a pesar de la gradualidad de la noticia, la sumatoria del tiempo ya se pasa de piña, entonces volvemos al principio, cual es la falsa disyuntiva entre salud y dinero. Si bien el inicial “aislamiento preventivo obligatorio” esta semana ha cedido hasta volverse “inteligente y responsable” y se han abierto algunas actividades productivas, falta mucho para estabilizar la economía. Pero ahí vamos.

Cuarentena y tapabocas se imponen por la recomendación de la cuestionada OMS, y aquí estamos encerrados, usamos tapabocas, que con ello Duque trata, y parece estarlo logrando, de frenar el contagio y “aplanar la curva”,  aunque no se sepa bien de cuál curva hablan. Además, nos ponen de ejemplo otros países donde la tasa de contagios es mucho más baja que la nuestra, pese a que algunos, como Taiwán, quedan muy cerca de los chinos. Incluso nos ponderan el manejo en Alemania al temible virus y destacan la disciplina germana. Pero tales ejemplos no son válidos porque para ésas latitudes la disciplina es fácil: Son gente fría, introvertida, nadie conoce ni a sus vecinos, de vaina se saludan, y no muestran sus emociones, así que el distanciamiento les queda de papaya.

A nosotros no. Necesitamos una estrategia distinta porque por aquí la cosa no ha pegado. Pese a que Bogotá no es ejemplo de nada bueno, los cachacos son comedidos, allá no es riesgoso el contagio por el pringo de saliva al hablar porque no alzan la voz y lo hacen con los dientes apretados, seguro que los desalentadores números se deben a que en Bogotá ya no quedan bogotanos, la mayoría son de otras partes. Por aquí, es más difícil. Pese a que mucha gente se cuida, no sale, y cuando sale va enmascarada, ya se están pidiendo máscaras tapabocas personalizadas, o sea con el nombre del usuario visible e impreso en letras grandes, de tal manera que, aunque de lejos, se pueda identificar al amigo o al potencial interlocutor para, por lo menos, hacerle señas. WhatsApp, Zoom, y similares no nos son suficientes, con las clases del colegio ya nos tienen hasta aquí, porque lo nuestro es el contacto personal, somos tallosos, terraceros, vecineros. No se pide licencia para la bolae´ trapo, ni para grandes corrillos. Pero los  jugadores de póker, dominó, las señoras del Burako, el cartel del tinto, terapias, triquitraques, todos, están desesperados y a punto de volarse las normas. Hasta los setentones, que no es lo mismo un viejo aterido y enrruanao, que un bacano anciano vaciloso.

Que aumenten así los contagios, podría ser, pero lo importante es que nos preparemos para que no aumenten las muertes. Así que Pumarejo, o Elsa, o Duque  deben inventarse algo ingenioso que sin mayores riesgos nos remplace encierro total y tapabocas, y nos permita interactuar, ser nosotros. Una efectiva y propia estrategia Caribe.

rzabarainm@hotmail.com

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