El Heraldo
La congelación de óvulos es un aliado para quienes desean postergar la maternidad. Shutterstock
Mujer e Igualdad

Las posibilidades para ser madre después de los 35 años

En Colombia, el 12,1% de las mujeres de 15 a 49 años que desean uno o más hijos han tenido problemas para procrear. 

El sueño de ser madre está latente en muchas mujeres en el mundo. Sin embargo, en la actualidad la maternidad se está posponiendo para edades avanzadas por diversas razones, pasando por alto el reloj biológico, pero con la convicción errónea de que, sin importar la edad, el cuerpo estará preparado para concebir en cualquier momento.

De acuerdo con expertos, a partir de los 35 años la posibilidad de quedar embarazada disminuye en un 20 %, y aunque las mujeres puedan ser más saludables y conscientes de su estado de salud, el efecto del paso del tiempo sobre el número de óvulos es inevitable.

Esto, incluso, puede ocurrir mucho antes de lo que la mayoría de las mujeres espera.

Solo en Colombia, una Encuesta Nacional de Demografía en Salud (ENDS) arrojó que el porcentaje de infertilidad oscila entre 12 % y 15 % en la población de edad reproductiva.

Precisamente para conmemorar el mes de la fertilidad, el doctor Danny Camacho Vergara, ginecólogo especialista en fertilidad de la Universidad Simón Bolívar, explica en EL HERALDO la importancia de estar atentos a la salud reproductiva y fomentar el acceso a información, para que las mujeres planeen la fertilidad y puedan alinearla con su proyecto de vida.

“La mujer, a medida de que van pasando los años, va gastando una cantidad de óvulos que tiene para toda su vida fértil y estos se van desgastando a partir de los 35 años, lo que incrementa el riesgo de infertilidad”, expresa Camacho.

Pero, ¿cuándo hablamos de infertilidad?

“Hablamos de infertilidad cuando nos referimos a una pareja menor de 35 años que lleva un año sin ningún método de planificación y no logra el embarazo, y cuando hablamos de una pareja mayor de 35, con seis meses sin planificar, y no consigue procrear. Por eso es importante consultar con un profesional cuando se está a tiempo”, indica el también experto en endocrinología de la Unisanitas.

¿Por qué planear la fertilidad?

La decisión de aplazar la maternidad está impulsada por varios motivos, entre ellos el deseo de proyectar su carrera profesional, vivir experiencias y viajes, realizar estudios superiores, ahorrar un capital e, incluso, consolidar una relación de pareja.

Sin embargo, para la doctora Ivonne Díaz Yamal, especialista en ginecología y obstetricia de la Universidad del Cauca, el ciclo reproductivo continúa avanzando al mismo ritmo y no siempre se ajusta al cambio social.

“Todos los motivos para postergar la maternidad son válidos en cada persona, lo que se debe hacer es conservar sus óvulos sin que estos tengan algo que pueda afectar su fertilidad y poder dejarlos guardados para el futuro”, recalca la directora científica de la Unidad de Fertilidad y Procreación Médicamente Asistida (PMA) de la Clínica de  Marly, en Bogotá.

Es importante tener en cuenta que el reloj biológico no solo se ve afectado en la parte fisiológica, sino también influyen dos condiciones.

Por ejemplo, indica Díaz, “una paciente que tenga endometriosis, que sea sometida a una quimio o radioterapia, o pacientes que hayan tenido un procedimiento ginecológico de cirugía se le puede disminuir su cantidad de óvulos y tenemos que anticiparnos a eso, y asegurar una fertilidad futura”.

Una esperanza | Ovodonación

La ovodonación es un tratamiento de reproducción asistida que ofrece la oportunidad de tener un hijo a pacientes que no pueden gestar un embrión por sí mismas. En una ovodonación se realiza una FIV (Fecundación in vitro) con la peculiaridad de que los óvulos son de una donante y los espermatozoides son de la pareja receptora.

Los bancos de óvulos existen y son una buena alternativa, sobre todo en tiempos de pandemia, siempre que las tasas de éxito que se tengan con determinado banco sean similares a los resultados logrados cuando se realizan los tratamientos con óvulos en fresco.

El inconveniente radica en que es mayor su costo, y algunos financiadores no los cubren.

Tantas luchas, un solo deseo: ser madre

Katerine Castro y Patricia Rivero* tienen algo en común más allá de ser mujeres, y es su deseo de procrear. A las dos les ha tocado luchar contra los pronósticos de la ciencia. La primera ha experimentado dos pérdidas con 41 años.

“Empecé a notar un cambio en mis menstruaciones a los 38  y lo asocié con estrés laboral. Recibimos la noticia de que esperábamos un bebé y lo tomamos en medio de sorpresa. Cuando atravesaba la semana 11 tuve la pérdida. Me encontraba en otro país y fue un momento duro. La forma cómo nos dieron la noticia los médicos no fue la mejor. Ahí me di cuenta que faltaba acompañamiento de profesionales para darle a manejo a una situación de estas”, explica Katerine.

Recuerda que, luego de todo eso, lo volvieron aintentar, ahora sí planificado.

“A los cinco meses volvimos a intentarlo y el bebé no alcanzó las siete semanas. Se prendieron las alarmas y solicité al sistema de salud del país donde radico, que me realizaran exámenes a profundidad. Me dijeron que una y dos pérdidas eran “normales”, que debía seguir intentándolo”, cuenta.

 Viajó a Colombia por motivos familiares y “aprovechó” para consultar un especialista particular.

“Decidí realizarme los exámenes a profundidad por mi cuenta. El médico descubrió que padezco perimenopausia y poca producción de óvulos”, dice.

La perimenopausia es la ausencia del nivel de estrógeno, —la hormona femenina principal — Los ciclos menstruales se pueden alargar o acortar, y se puede empezar a tener ciclos menstruales, en el que los ovarios no liberan óvulo. También puede experimentar síntomas parecidos a la menopausia, como problemas de sueño, calor, sofocos. 

Katerine ha probado con otras opciones sin obtener resultado hasta la fecha. El siguiente paso, cuenta ella, será intentarlo con la ovodonación. 

Además, siente que el tema de infertilidad en algunas mujeres, sigue siendo tabú.

“Hay mujeres que seguramente están pasando por una situación similar, lo importante es saber que la posibilidad siempre existe, pero sobre todo, que no les dé miedo hablar del tema, que esto ya dejó de ser un tabú”, afirma.

Patricia*, mientras tanto, lleva dos años intentando quedar en embarazo por medio de una clínica de fertilidad.

“El proceso ha sido de mucho aprendizaje, pero también de aterrizar las opciones de los partes médicos que nos dan. Hemos consultado alrededor de cinco expertos en fertilidad y ninguno coincide con el otro”. 

Unos dicen que el diagnóstico va ligado a la reserva ovárica de ella  y por eso le dan “pocas posibilidades para un embarazo, aun intentando con inseminación”, y otros indican que el problema para concebir recae sobre su pareja.

“Los indicadores de la morfología de los espermatozoides no favorecen al propósito. Dan diferentes lecturas sobre un mismo examen (…) Hemos probado dos veces con la fertilización asistida y nada. Otro intento fue con inseminación, aunque me resistí mucho a esa posibilidad por recomendación de mi ginecólogo que me decía que a mi edad (41) el proceso empieza a ser más complejo”, expresa.

El tema emocional también pasa su cuenta de cobro a estas parejas que lo han intentado durante años.

“Ha sido difícil, sobre todo cuando ya médicamente eres declarado como una pareja con problemas de infertilidad. Por todo han sido cuatro intentos que pueden parecer poco para otras mujeres. Emocionalmente tiene su carga.  La ilusión con la que empiezas el proceso de estimulación ovárica, el ánimo que te da el médico: 'este es, con este lo logramos, este es el óvulo dominante, vamos para adelante' . Y después aparece nuevamente la menstruación y se acaba la ilusión. Decir: esta vez no fue, vamos de nuevo. Son días muy duros”.

Señala Rivero que la carga no solo es emocional, sino también económica, pues el factor dinero pasa a ser un punto importante en esas parejas que deciden hacerse un tratamiento de fertilidad.

“Literal ese proceso no está al alcance de todos. Tuvimos la fortuna de contar con los recursos para hacernos los exámenes. Es cuestión de sacar una buena cantidad de dinero en aproximadamente 15 días y así de sesión en sesión, incluyendo los medicamentos que hay que comprar”, indica.

Cada mujer nace con aproximadamente un millón de óvulos; en la pubertad, esa cifra disminuye a casi 300 mil; luego de la primera menstruación este número sigue decayendo, de modo que solamente 300 óvulos serán liberados durante los años reproductivos .

Actualmente existen muchas opciones de acompañamiento para que desde jóvenes las mujeres que desean ser madres —o quienes no están seguras, pero no cierran la opción—puedan evaluar las opciones disponibles. PlanM es una comunidad y sitio web que busca generar conocimiento sobre la oferta de tratamientos de reproducción asistida en Colombia, no solo para parejas que enfrentan diagnósticos de infertilidad, sino para otras personas que deseen formar una familia.

 

* Nombre cambiado a solicitud de la entrevistada.

Después de dos embarazos perdidos: “Me costó ser mamá”

Confianza es la palabra clave para Liliana González. “Confiar en que va a suceder, en los médicos. ¡El amor que viene después es incomparable!”, dice.

Después de siete años de matrimonio, dos  embarazos perdidos, lágrimas, depresiones, intentarlo una y otra vez con su pareja, optó “por la microinyección espermática o ICSI”.

“El esperma de él recibe un tratamiento, lo inyectan en tu óvulo y esperan que fecunde. Al embrión más fuerte lo metieron en mi cuerpo. Y ahí fue. Nació Luz, la ‘luz’ de mis ojos”.

“El obstetra me dijo que después del año y medio tendría más probabilidades de volver a quedar embarazada. Yo tenía 37 años y dijimos: vemos cómo se dan las cosas con ella y después decidimos”, agrega.

Luz ya tiene dos años y espera un hermanito que llegará en septiembre.

Una historia similar vivió Manuela Jiménez, que con 40 años y después de pasar por muchos tratamientos logró quedar en embarazo gracias a la ovodonación.

“Pasé muchos años dedicada de lleno a mi carrera y cuando quisimos intentarlo con mi pareja no funcionó”, cuenta. “Luego me separé, pero sentía que mi deseo de ser madre debía cumplirse, así que lo hice por mi cuenta. Tuve mellizos y hoy me siento en el mejor momento de mi vida”.

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