El Heraldo
Las jornadas han despertado gran interés en la comunidad guajira. Cortesía
La Guajira

Plantas que curan el cuerpo y el alma

Los wayuu ya cuentan con un vademécum con el que podrán combinar la medicina tradicional con la científica.  

La Ouutsü o mujer sanadora wayuu ha sido durante mucho tiempo la persona que, en las comunidades de la etnia, se dedica a la curación de la salud, tanto corporal como espiritual, a través de la medicina tradicional.

En los últimos años esta práctica ha sido relegada poniendo en peligro su existencia y provocando la desaparición de estos conocimientos que han ido quedando solo en manos de los mayores.

En el Plan Especial de Salvaguarda del Sistema Normativo Wayuu se establece que “el poder curativo de las plantas, la capacidad de servir de guía espiritual, y el papel de la mujer como parte importante de la espiritualidad wayuu han sido cuestionados, así como sus mecanismos de preservación y transmisión. Gran parte del saber de las Ouutsü reposa en ancianas que requieren ser más valorizadas”.

Por este motivo, esta sabiduría ancestral ha sido consignada en una cartilla que recopila los conocimientos wayuu y de la medicina occidental para que varias comunidades indígenas puedan utilizar las plantas propias del territorio y sabiduría a su alcance como recursos de salud.

El documento es el ‘Vademécum de plantas medicinales’, que se realizó con el apoyo de la Fundación Keralty, a través del proyecto “A Guajira”.

Una mujer wayuu presta atención a las indicaciones. Cortesía

Según explica la fundación, la cartilla resulta muy relevante para una comunidad como la de la Alta Guajira en la que los medicamentos que conocemos en lugares urbanos no están disponibles de forma continua, y cuando lo están no se encuentran en todo el territorio.

El vademécum, que recopila la imagen, nombre en español, nombre en wayuunaiki, nombre científico, descripción, principios activos, dolencias para las que funciona y forma de preparación de 26 plantas diferentes, permite identificar alternativas para actuar de manera complementaria frente a la desnutrición y tratar las infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas agudas, los problemas de la piel, la salud materno infantil, entre otros.

Jesús María Fernández, gestora de salud  de la comunidad Kulesiamana y quien fue capacitada, afirma que las plantas medicinales son muy importantes para los wayuu. “Son remedios caseros que combinamos con lo que nos recetan los médicos para prevenir y curar enfermedades”, indica.

Dice que los conocimientos adquiridos los compartió con su familia para fortalecer lo que ya conocían de cada planta.

Mientras tanto Cristian Fernández, de la comunidad Yorijaru, considera que con la medicina tradicional no solo cura las enfermedades físicas, sino espirituales.

“Con el vademécum podemos preparar bebidas  que no sabíamos hacer y darles un mejor uso a las plantas”, puntualizó.

Algunas de las plantas que aparecen en el documento

En el vademécum que se elaboró, por ejemplo, está el achiote, un arbusto de 4 a 6 m de altura, que tiene copa baja y globosa.

Posee hojas simples, grandes, corola de pétalos de color rosado o blanco, fruto en forma capsular rojizo con múltiples rugosidades que contiene una gran cantidad de semillas rojizas.

Es considerado como antioxidante, en especial del sistema ocular, tiene propiedades hipoglucemiantes, pero además sirve para el estreñimiento y las heridas en la piel

La altamisa es otra de las plantas que usan los wayuu.  Es conocida por ser una de las primeras plantas usadas por el hombre y en remedios caseros se pueden usar las hojas, las flores y el tallo.

Cortesía

Esta planta es muy buena para los dolores menstruales, dolores de cabeza, parásitos, para la gastritis, cólicos, sistema inmune, dolores articulares, mala digestión y hongos en la piel. Los principios activos de la altamisa son los responsables de su acción medicinal, ya que posee, entre otros biocompuestos, aceites esenciales, colina, taninos, mucílagos y resinas que le confieren acciones analgésicas, antiparasitarias, anticonvulsivas, antisépticas, emolientes, antibacterianas, antiinflamatorias, calmantes, tónicas y estimulantes.

Una hierba de unos 70 cm hasta 1 m, hojas alternas, elípticas anceoladas, flores en espiga alargada pequeñas de color blanco, es llamada Anamú. Tiene espinas que se adhieren al contacto con ella. Tiene propiedades insecticidas y vermífugas. En algunas regiones es considerada como antiespasmódica, diurética, emenagoga, estimulante y sudorífica.

También podemos encontrar la Calendula officinalis, una hierba aromática de ciclo anual. Su tallo crece de forma erguida, alcanzando una altura de entre los 20 y los 55 cm. Las hojas son alternas, simples, oblongas-lanceoladas y miden entre 7 y 14 cm de largo por 1 y 4 cm de ancho. Las flores se agrupan en inflorescencias en capítulos de 3-5 cm de ancho, y son amarillo-anaranjadas. Tiene propiedades antiinflamatoria, cicatrizante y regeneradora celular.

Fueron cuatro años de trabajo

Camila Ronderos, directora de la Fundación Keralty, explica que el documento se desarrolló, luego de 4 años de permanentes visitas por parte de la Fundación  a la Alta Guajira, gracias al conocimiento que compartieron las comunidades de Yorijarú, Kulesiamana, Kaparala, Makuira, Mochomana y Ureuka sobre los usos de las plantas medicinales que nacen en la Serranía de la Makuira.

Dice que este resultado del proyecto ‘A Guajira’ no solo permite que se potencien los recursos de salud con los que cuenta la comunidad, sino que logra recopilar en un documento parte de la sabiduría ancestral de este pueblo que, con el paso de los años, ha dejado de ser valorada y aprovechada por los más jóvenes.

“El Proyecto A Guajira busca identificar, fortalecer y movilizar los recursos, habilidades y talentos del pueblo wayuu, denominados activos de salud”, precisa.

Dice que el propósito del vademécum es promover la difusión de conocimientos y de recursos propios de esta comunidad que activen la salud en el territorio, en este caso, a partir de las principales plantas medicinales presentes en las comunidades, principalmente si se tiene en cuenta que muchos de los medicamentos que hoy se usan en la biomedicina tienen su origen en la medicina tradicional y en las plantas medicinales.

La Fundación Keralty creó una cartilla que recopila la sabiduría ancestral y la medicina occidental. Cortesía

Agrega que la Fundación Keralty ha demostrado bajo esta iniciativa la necesidad de vincular a las comunidades en los procesos de empoderamiento y de transformación de su realidad, teniendo en cuenta sus saberes, hábitos, valores, cultura y todos sus recursos o activos de salud, para así lograr construir modelos de salud sostenibles, acogidos por la misma población y fácilmente replicables en otros territorios.

“Desarrollamos el vademécum porque queremos que este insumo esté a disposición de toda la comunidad wayuu para contribuir con su gestión de la salud y por ende con su calidad de vida. Con este proyecto hemos logrado generar redes que apoyan el sistema de atención primaria de salud para las personas que viven en sitios rurales aislados, lo que garantiza un mayor acceso” puntualizó Ronderos.

Con la realización de este vademécum se espera que los conocimientos de los activos de salud ancestrales puedan ser acogidos y fortalecidos por la comunidad wayuu, tejiendo las historias y relatos de las plantas medicinales con sus respectivos usos terapéuticos.

Cortesía
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