El Heraldo
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La Guajira

Las wayuu reciclan bolsas plásticas para tejer sus mochilas

El proyecto se denomina Kattoui y busca rescatar la técnica ancestral outajushi, a través de la cual usaban material reciclable para tejer.  

En cada mochila, las artesanas wayuu pintan con su sello indeleble el sentir de su cotidianidad, guardan celosamente técnicas de reciclaje ancestral que mantienen vivas gracias a su memoria y a sus manos.

Esa técnica denominada outajushi es una forma de procesamiento de hilo de forma manual, que se usaba para procesar el algodón y algunas fibras de corteza y raíces.

Así lo explica la comunicadora wayuu Olimpia Palmar, quien precisa que esta técnica ancestral se fue acabando y desde hace algunos años el mercado del hilo procesado y empacado inundó a las comunidades wayuu de La Guajira por lo que las abuelas dejaron de procesar su propia materia prima y se dedicaron a tejer mochilas para el mercado nacional e internacional.

Esa tradición está siendo rescatada a través del proyecto Kattoui, que se inició a finales del 2020, para enseñar a las mujeres la técnica ancestral del outajushi y el tejido del Kattoui incorporando material plástico de un sólo uso y crear nuevas mochilas o bolsas de mercar.

“Queremos recuperar ese legado ancestral que se había ido perdiendo en el tiempo”, asegura Olimpia, quien agrega que fue su abuela Ana Segunda quien impulsó la idea no solo para contribuir a mejorar las condiciones de vida de las comunidades, sino también para cuidar el medio ambiente.

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Dice que se busca “crear conciencia, porque no nos damos cuenta de que estamos matando nuestro planeta. Queremos que las personas tomen conciencia y no boten más basuras”.

Explica que las mochilas son un 70 % bolsas plásticas y un 30 % hilo de algodón, las cuales están siendo comercializadas a través de distintos canales. Son unas 50 bolsas las que se utilizan para hacer una mochila.

El proyecto se lleva a cabo en la comunidad Shuluwou, que queda en la vía al Cerro de la Teta, en el corregimiento de Jojoncito, a una hora del casco urbano de Uribia.

Allí vive la señora Irene Pushaina, de 81 años de edad. Ella ha persistido en la técnica y usa material reciclado o por ejemplo chinchorros o mochilas que ya no se usan para hacer otras piezas.

Explica que los chinchorros y las mochilas que ya están viejos los desarma y todo el material lo procesa a través del outajushi y hace una pieza que puede durar el mismo tiempo que la anterior.

“Ya estoy ciega, mi memoria ya olvida muchas cosas, ya estoy de retirada y solo quiero dejarle este conocimiento a las mujeres con las que convivo en esta tierra para que se defiendan como mujeres y protejan el ambiente, las bolsas plásticas les hacen daño a los chivos y ovejos”, manifiesta la maestra wayuu mientras trenza con sus piernas y manos bolsas plásticas.

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Irene, en compañía de Catalina Pushaina, enseña a 20 mujeres la técnica de reciclaje ancestral del pueblo wayuu, como es el outajushi.

Catalina tiene 20 años menos que Irene y cinco hijos que mantener diariamente, alcanzó el cuarto grado de primaria en la escuela de la misma comunidad, no habla español y muy pocas veces sale a la cabecera municipal.

“Mientras les enseñamos a nuestras hijas, les damos la oportunidad de hablar del futuro de ellas como mujeres y de nuestra comunidad, ellas pueden lograr cosas que no logramos, nuestras familias que vienen de Venezuela también están aprendiendo a tejer y a vivir en comunidad”, anota.

La lideresa Guillermina Jusayu, una de las aprendices, dice que esta es una gran oportunidad para las niñas de esta comunidad que están aprendiendo a innovar y a emprender, pero sobre todo a liderar.

Según explica Olimpia Palmar, este proyecto de tejido sociocultural y construcción de memoria ancestral del pueblo wayuu está siendo auspiciado por el Programa de Alianzas para la Reconciliación de Usaid- Acdivoca en alianza con el periódico binacional Wayuunaiki y la Asociación de Autoridades Tradicionales “Choujasu Wamuin” de Shuluwou.

Otra de las lideresas de la comunidad, Ítala González, cuenta que sueñan con abrir un centro de producción artesanal y afianzar alianzas para comercializar sus productos y agrega que“ahora mismo estamos recibiendo formación sobre nuestros derechos y escuchamos la experiencia de otras mujeres del mundo”.

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“Queremos ser una comunidad autosostenible con oportunidades para hombres y mujeres de manera igualitaria, estamos tejiendo con conciencia de que es necesario transformar para una vida mejor donde protejamos el conocimiento ancestral, por eso también aprendemos de redes sociales porque creemos que es una ventana para contar nuestro proyecto”, manifestó Ítala.

Las bolsas plásticas que utilizan las ecoartesanas de Shuluwou, son recogidas mediante jornadas de reciclaje por un grupo de jóvenes wayuu retornados desde Venezuela que habitan en el asentamiento de Las Mercedes en el antiguo aeropuerto de Uribia, quienes promueven el cambio de cultura sobre el uso desmedido de bolsas plásticas de un solo uso en la cabecera.

Son en total diez jóvenes que van de barrio en barrio recogiendo las bolsas, las cuales pasan por un proceso de lavado, para posteriormente ser entregadas a las artesanas.

Ellas afirman que estas mochilas se  conectan con sus sentimientos para hilar desde su imaginación el tejido de sus sueños.

“Con este emprendimiento damos nueva vida a las bolsas plásticas recicladas mientras consolidamos el bienestar de la madre tierra (Mma)”, anotan.

Las mochilas hechas con bolsas plásticas tienen un valor que está entre los $60 mil y $100 mil. Estos coloridos productos se venden a través de medios virtuales, en una tienda en Instagram, y en un punto físico en Uribia.

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