El Heraldo
Diferentes organizaciones y líderes wayuu han alzado su voz en defensa del arroyo más grande de La Guajira. Héctor Palacio
La Guajira

Arroyo Bruno: la otra lucha de los wayuu

Siguen aumentando las voces que rechazan el desvío de 3,6 Km a una distancia de 720 metros para que Cerrejón mantenga la producción de carbón. Se hará cumpliendo la normatividad ambiental y social, responde la multinacional.

El territorio para los wayuu es un ser vivo y el agua mantiene la relación de los seres vivos con la madre tierra (Mma), cuyas venas son los ríos y arroyos que representan la vida (ver infografía).

Quien así se expresa es Jazmín Romero Epiayu, líder del movimiento Fuerza de Mujeres Wayuu en defensa del arroyo Bruno, la fuente de agua que será desviada en un proyecto de la empresa minera Cerrejón para mantener su producción.

Con sus pies metidos en el Bruno, la joven indígena recuerda la carta que le envió el pasado 11 de abril al presidente de la República, Juan Manuel Santos, pidiéndole que detenga esta decisión.

“Si permites que se desvíe el arroyo Bruno estás permitiendo que en menos de unos segundos o en pocos minutos mueran más niños producto de la sed y hambruna  en mi pueblo wayuu. Si permites que se desvíe el arroyo Bruno acabas con los sueños milenarios que reposan en medio de nuestro bosque  seco tropical”, le escribió Jazmín.

Pero la lucha no es solitaria porque tiene el respaldo de veinte organizaciones sociales, campesinas, políticas, sindicales, de mujeres y estudiantes así como de estudios que evidencian los perjuicios que sufrirían las comunidades wayuu de la zona y el ecosistema.

“El agua es como la sangre del pueblo wayuu y alrededor de ella hay un gran conocimiento milenario sobre lo que representa para nuestro pueblo”, manifiesta la líder, quien dice que si se da el desvío tendría graves implicaciones culturales y sociales en los wayuu de la zona.

AFECTACIÓN
La localización de la microcuenta del Bruno está entre los municipios de Albania y Maicao, recorriendo alrededor de 26 kilómetros, a través de los cuales recibe el agua de los arroyos Aritaymahana, en su parte alta; Tamborana, en la parte media, y La Puente, en su parte baja. Nace a 420 metros de altitud dentro de la reserva natural de los Montes de Oca y desemboca en el río Ranchería.

Un estudio de la organización ambientalista Censat Agua Viva y Sintracarbón  asegura que el arroyo transcurre entre bosques que bordean su cauce donde predominan especies como guamo, caracolí, roble, cedro, laurel, ceiba de leche, nogal y balso.

También hay agroecosistemas, pastizales para el pastoreo de ganado, cultivos de pancoger como yuca, maíz, plátano y frutales.

“Se puede decir que el arroyo Bruno es un cuerpo de agua con buenas condiciones de calidad aparente, principalmente en las zonas más altas y con evidente contaminación con materia orgánica en las partes más bajas”, indica el estudio.

En una visita de campo en 2014 identificaron que cerca del Bruno viven aproximadamente 300 personas que se distribuyen desde la comunidad Tigre Pozo hasta La Horqueta 2. Sin embargo, se sabe que no solo estas comunidades se benefician del arroyo ya que es una de las fuentes superficiales más importantes del municipio de Albania y de él se abastecen habitantes de la cabecera municipal, que en su mayoría son afrodescendientes.

LO QUE DICE LA EMPRESA
Cerrejón explica que las obras de desviación consisten en intervenir, parcialmente, el cauce natural del Arroyo Bruno, desviando 3,6 kilómetros a una distancia de 720 metros de su cauce natural con el fin de mantener la producción anual de 35 millones de toneladas de carbón y contribuir a las metas de exportación del gobierno.

Igualmente, asegura que la operación minera en el tajo La Puente, el segundo del que se extrae mayor volumen de carbón y uno de los que produce las mejores calidades del mineral, se desarrollará cumpliendo los más altos estándares y bajo normatividad ambiental y social vigente.

Dentro del proyecto se establece que el nuevo cauce tendrá la misma longitud que el original y que el fin de las obras está a 1,2 kilómetros de la desembocadura del arroyo sobre el río Ranchería.

También afirma que para esto ya se llevó a cabo un proceso de consulta previa con la comunidad de Campo Herrera, única identificada por el Ministerio del Interior como potencialmente impactada, siguiendo la legislación colombiana y los estándares adoptados por la compañía.

¿DESVÍO NO APROBADO?
La empresa cuenta con el aval de la Anla (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) y afirma que las obras están incluidas en el Plan de Manejo Ambiental vigente para Cerrejón, aprobado mediante la Resolución 2097 del 16 de diciembre de 2005 del entonces Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT).

Corpoguajira asegura que no aprobó el desvío y que solo “en cumplimento a la normatividad ambiental vigente atendió las solicitudes de los diferentes permisos y autorizaciones ambientales presentadas por escrito el 19 de enero de 2015, por la empresa Carbones del Cerrejón Limited, consistentes en: permiso de ocupación de cauce, permiso de aprovechamiento y levantamiento de especies vedadas”.

Además, que el estudio fue riguroso y que se llevaron a cabo consultas y varias mesas de trabajo, antes de emitir su concepto a través de las resoluciones 2250, 2251, 2252, 2253, 2254, 1645 de 2015 y el Acuerdo 017 de 2015.

IMPACTO NEGATIVO
Un estudio del Centro de Investigaciones y Extensión de la Universidad de La Guajira estableció que con el proyecto se produciría un impacto en la disminución de su caudal y un grave daño al bosque seco tropical de la zona.

Los investigadores explican que aunque los árboles se quedarán en su lugar es muy probable que no resistan porque desviando el cauce se modifica la disponibilidad hídrica sub-superficial de la cual se abastecen.

El caudal promedio del arroyo es de 0,4 metros cúbicos/s y en su recorrido emerge en vario sectores, ya que no es visible en todas las áreas que abarca su cauce pero esto no quiere decir que no sea un curso de agua permanente.

Según Censat Agua Viva, el departamento de La Guajira hace parte de la región que registra las láminas de escorrentía más bajas de Colombia, donde las épocas secas marcan la desaparición de numerosas fuentes de agua de carácter intermitente. Esta región tiene fuertes sequías y solo dos temporadas de lluvias al año, que no han sido constantes en los últimos dos años, hasta el punto que en algunas zonas hace cuatro años no cae una gota.

Cuando llueve se puede tener cultivos de corta duración y el resto del año, el abastecimiento es a través del cauce de los cursos de agua cercanos y de los pozos y aljibes para abastecer a sus comunidades y cultivos.

Tendencia en redes sociales
Para defender el arroyo Bruno, las organizaciones que hacen parte del Comité Cívico Dignidad por La Guajira han llevado a cabo marchas, plantones y manifestaciones en varios municipios guajiros. Además se han convertido en tendencia nacional en Twitter dos veces con los hastag #RevoquenLicenciaDelBruno y #LuchaPorElBrunoSigue, a los que se han unido numerosas personas en todo el país. El presidente del Comité, Felipe Rodríguez, aseguró que “estamos exigiendo no solo no mover al Bruno, sino que deben compensar los inmensos pasivos ambientales causados por Cerrejón”.

El estudio de Censat Agua Viva y Sintracarbón advierte que se perdería la diversidad biológica por la deforestación y degradación, fragmentación, disminución o desaparición de áreas naturales que albergan numerosas especies de plantas, animales y microorganismos.

Igualmente, que el área a intervenir se encuentra en una zona con amenaza por desertificación que sería acentuada con los procesos de deforestación y alteración de dinámicas hídricas. Argumenta que se podría presentar el desplazamiento de las comunidades y se vulneraría su derecho al agua, ya que el desvío significaría una menor provisión de agua, lo que traería problemas de salud pública para las comunidades y el municipio de Albania.

DEBATE ABIERTO
Este estudio asegura que, según pobladores locales y los recorridos en la zona, los arroyos La Puente y Tabaco han desaparecido debido a la actividad de la multinacional en sus cauces.

Sin embargo, una de las razones más importantes es que se trastocaría la relación que los pueblos indígenas y afrodescendientes tienen con el agua, que es constitutiva de su cosmovisión.

A comienzos de semana se llevó a cabo en Bogotá una reunión en el Ministerio de Ambiente, convocada por el presidente de la Cámara, Alfredo Deluque, con representantes de los sectores involucrados, en la que decidieron que la discusión continúa abierta y que la seguirán en La Guajira para que toda la comunidad conozca el proyecto.

Mientras tanto Yazmín seguirá disfrutando del arroyo en permanente diálogo con Pulowi, la diosa del agua, a quien le contará sus preocupaciones. “Le confiaré mi dolor por los actos atroces que se siguen cometiendo a los espíritus ancestrales que siguen llorando porque le van a cortar una de sus venas”, manifiesta.

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