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Laura Páez, psiquiatra del Hospital Universidad del Norte.
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¿Se puede vivir sin estrés?

Debemos aprender a conocer cuando un estímulo está causando mucha angustia o sufrimiento y aprender a minimizarlo, dice la psiquiatra del Hospital Universidad del Norte, Laura Páez.

“No podemos vivir sin estrés, necesitamos poder adaptarnos y poder tener este tipo de respuestas tanto físicas, conductuales, emocionales, para afrontar diferentes circunstancias que se dan en el diario vivir”. Así responde Laura Páez, psiquiatra  del Hospital Universidad del Norte,  en el Foro Salud & Bienestar a la pregunta ¿ Se puede vivir sin estrés?

Estrés es una palabra que se ha usado mucho  en la vida cotidiana, “me siento pesado o hay algo que me causa estrés”. Sin embargo  tiene una connotación más importante a nivel  de la salud física y la salud mental. Si se habla de la palabra estrés es un temor que una persona puede sentir ante un estímulo que puede ser repentino, o repetitivo y que genera una sensación de temor y de peligro y el cuerpo comienza a tratar de adaptarse y a defenderse de ese estímulo que está generando ese diferente tipo de reacciones o respuestas, explica Páez.

“Las respuestas que podamos tener ante este tipo de estímulos van a ser integrales, hay una respuesta física y una respuesta emocional, una respuesta psicológica y una respuesta de nuestro pensamiento y una respuesta de nuestra conducta. Y cuál es la finalidad de esta respuesta? La finalidad es llegar a afrontar con unos adecuados recursos psicológicos, físicas el poder defendernos ante ese peligro.

El peligro lo sentimos como una amenaza y ahí es cuando se activa todo nuestro organismo que incluye parte de todo nuestro sistema para poder ayudar a defendernos de eso a lo que nosotros estamos pensando que es un peligro y que puede llegar a atentar con nuestra vida”, indica.

Durante el último año gran parte de la población mundial ha podido experimentar lo que es el estrés, porque tuvimos un cambio abrupto no solamente en nuestro estilo de vida sino en nuestra rutina diaria. “Estábamos en un momento en el que salíamos a trabajar, estudiábamos, estábamos con nuestra familia y de una forma abrupta se nos presenta una pandemia mundial y esto hace que tengamos que cambiar de un momento a otro todas nuestras rutinas y readaptarnos a eso y muchas personas comenzaron a sufrir unos altos niveles de estrés”.

La psiquiatra Páez señala que es importante aclarar que si bien no podemos vivir sin estrés, tenemos que tener en cuenta cuáles son las diferencias entre un estrés leve, estrés moderado y un estrés severo, para modificar un poco la definición de la necesidad de que el ser humano esté expuesto a situaciones de estrés.

 “Siempre nuestro cerebro y nuestro cuerpo va a estar expuesto a diferentes desafíos de la vida diaria, podemos ir desde situaciones simples como una entrevista de trabajo, presentar un proyecto importante o una primera cita, que son situaciones donde las personas pueden sentir estrés, ahí tiene un estímulo y su cuerpo busca todos los recursos que necesita para poder afrontarlo y esto puede llevar a un buen desenlace”, añade.

“Cuando estamos ante momentos en que hay incertidumbre o es impredecible o que las personas puedan sentir que su vida está en peligro ya se pueden desencadenar una cantidad de sintomatología no sea algo que pueda sobrellevarse fácilmente, sino que va a tener unas connotaciones que además las personas pueden presentar una sintomatología tanto física como emocional”, precisa.

Y agrega: “El estrés nos afecta  a todos los seres humanos, pero todos somos diferentes y tenemos diferentes respuestas tanto físicas como psicológicas, algunas personas logran adaptare adecuadamente y otras personas que no tienen los recursos adecuados para poder sobrellevar cualquier situación.

Si bien no todo estrés es malo, que se prolongue una respuesta del organismo que siempre está en una sensación de señal de alarma, de peligro porque hay algo que estas ocasionando que la persona sienta miedo o temor, es ahí cuando una persona empieza a experimentar diferentes síntomas como por ejemplo:  pérdida del sueño, alteraciones en el apetito, dolores de cabeza, problemas digestivos como gastritis.

Hay que saber reconocer cuando el estímulo que tiene le está causando mucha angustia y mucho sufrimiento y aprender a minimizar esto, pero si no sabemos que algo está pasando, es imprescindible que el ser humano no pueda sentir estrés, porque ese es un mecanismo de defensa, con lo que uno logra ir adaptándose y sobreviviendo”, puntualiza Páez.

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