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Roberto Marcos Saporiti como técnico de Junior en 1985.
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“Si me veo con Édgar Perea nos reiremos y tomaremos cerveza”: Roberto Marcos Saporiti

A sus 75 años de edad, el timonel argentino asegura que goza de buena salud y se siente vigente para seguir dirigiendo. No guarda rencor por el narrador, con quien sostuvo una célebre y candente controversia.

Hace 30 años, en el ambiente del Junior, se vivió uno de los enfrentamientos más célebres, candentes y recordados en la historia del equipo. En una esquina, con ideas nuevas y la osadía de darle espacio a los jóvenes de la cantera, el entrenador de ese entonces, el argentino Roberto Marcos Saporiti, en la otra, con una voz que retumbaba en todo el estadio Romelio Martínez y una popularidad asombrosa, el legendario narrador Édgar Perea Arias.

Dos poderes rojiblancos chocaban, eran agua y aceite, blanco y negro, polo sur y polo norte. No coincidían en casi nada y el entorno juniorista se polarizó.

La relación entre el técnico y ‘El Campeón’ fue áspera, tensa, conflictiva, desafiante, de total desacuerdo futbolístico de principio a fin.

Siempre hubo tempestad, nunca calma. Perea bombardeaba de críticas a Saporiti y el timonel no se dejaba intimidar, se mantenía firme en sus convicciones.

Saporiti dirigió durante todo 1985 con esa piedra en el zapato. Pero fueron más los malos ratos de Perea. El DT gaucho, que venía de ser campeón en su país con Argentinos Juniors, ganó con los ‘Tiburones’ lo que se denominaba Torneo Apertura o Copa de la Paz en el primer semestre (era un reconocimiento sin estrella). Hizo una buena campaña a lo largo del año y peleó título hasta el último partido, el cual perdió 1-0 ante América, en Cali, con gol del paraguayo Juan Manuel Battaglia.

La gente terminó respaldando a Saporiti y se puso en contra del hombre que relataba los goles de aquel buen equipo.

Tres décadas después, ya con 75 años, Saporiti le cuenta a EL HERALDO que sigue vigente en el fútbol y muy activo en redes sociales (Twitter: @robertosaporit4). No está ejerciendo como técnico ahora mismo, pero aclara que no se ha retirado.

¿Qué hay de la vida Roberto Marcos Saporiti? ¿Qué pasó con usted luego de salir del Junior?

Seguí entrenando, regresé a Argentinos Juniors en el 86, tuve la suerte de ser campeón de la Copa Interamericana, lo que hoy es la Sudamericana. Después seguí mi carrera, estuve en Boca Juniors, dirigí San Lorenzo y Talleres de Córdoba. Me fui a México y me quedé doce años allá. Dirigí al Necaxa tres años, Veracruz, Atlante, Pumas, entre otros. Luego volví a Argentina y dirigí de nuevo a Talleres. Le puse un paréntesis a la carrera, uno mentalmente nunca se retira, pero si uno no se ubica en un proyecto donde se pueda realizar y ayudar al club a crecer, no se da. Pero estoy totalmente activo, gracias a Dios la salud me ha ayudado, consumo fútbol permanentemente por televisión, voy a las canchas, esa es mi vida hasta que Dios diga que no.

¿Por qué nunca regresó a Colombia?

Nunca se dio a la oportunidad, pensé que en algún momento el Junior podría llevarme de nuevo, por la amistad y el amor que uno ha demostrado a Barranquilla. La gente que ha estado cerca de mí sabe que mi familia mantiene una relación con algunos integrantes de la familia Char. Tengo una amistad fuerte con Simón. Adelita de Char (q.e.p.d) nos invitaba a comer la típica comida árabe, pasábamos todo el domingo en su casa, veíamos fútbol con Fuad que tenía una antena. Pero la amistad es una cosa y el profesionalismo va por el otro lado. Mi ciclo allá fue corto, un año nada más, tenía contrato por doce meses más, pero le pedí a Fuad Char que me liberara.

¿Fuad Char nunca lo volvió a contactar?

No, realmente no.

¿Por qué cree que no?

Hay que respetar. Se decidieron por otros técnicos. Saben cómo me he manejado yo, me conocen.

¿Cómo recuerda al Junior?

Con satisfacción. En esos años todavía se escuchaba que el fútbol de Colombia tenía que ser stopper, marca personal en todo el campo. Siempre creí que debía ser de técnica, movilidad, presión y posesión del balón. Tuve la suerte de incorporar a muchos jugadores jóvenes como Alexis Mendoza, Juan Carlos Abello, Rolando Campbell, Mario Coll, Wilson Pérez, que lo hice debutar con 16 años, los hermanos Castell (Francisco y Javier).

Fueron célebres sus polémicas con Édgar Perea…

(Risas) Los debates míos siempre fueron futbolísticos, nunca los llevé al tema personal. El tiempo pone a cada quien en su lugar, no tengo nada contra Édgar Perea ni mucho menos. Tuvimos la suerte de ser campeones de la Copa de la Paz. Le ganamos en la final al Medellín jugando un fútbol de gran jerarquía y con estadio lleno. Todo eso es satisfacción. En los debates siempre mantuve mi idea, obviamente con el respaldo de la familia Char. Muchos de los jugadores que impulsé luego integraron la selección Colombia, Alexis, Wilson, Coll, Abello.

Me dicen que a pesar de sus enormes diferencias con Édgar Perea, usted le concedía entrevistas…

Exactamente. Los debates a veces son ásperos en las palabras, pero con respeto. A partir de eso, le entro a cualquier debate y con quien sea.

¿Cuál fue el motivo de la discordia entre usted y Édgar Perea?

(Risas)… Me dio la impresión que él se la tomó contra Óscar Quiroga, que era el arquero que nosotros habíamos llevado. El primer arquero que vinimos a buscar en Argentina fue Navarro Montoya, se lo pueden preguntar a Fuad Char, nos reunimos con su papá y había quedado todo acordado, pero finalmente no se dio. A Quiroga yo lo había dirigido en Talleres, era serio y creía que podía pararse en el arco de Junior. Ese fue el inicio del debate. Yo tengo que reconocer que Édgar Perea tiene un mérito y su valor, pero, lo digo con todo respeto y humildad, debatir con Saporiti le daba mucho crédito.

¿Fue injusto Perea en su trato hacia usted?

Duro, bastante duro. A mí me respaldaron siempre mi familia, los jugadores y la familia Char. Cuando uno tiene el apoyo de su tropa, no hay nadie que lo pueda sacar. Me respaldaban los muchachos y los jugadores de experiencia como Bauza, Ischia, Gasparini, que eran extraordinarios. Dirigir al Junior no es tarea fácil para nadie, el aficionado barranquillero presiona mucho, es temperamental y exige buen fútbol. Hay que satisfacer todo eso. Triunfo sin juego en Barranquilla, futuro corto para el técnico.

¿Cómo era cuando se encontraba con Perea?

En los aeropuertos nos vimos muchas veces, cada uno por su lado con mucho respeto. El que se enoja pierde.

¿Lo saludaría si se lo llega a encontrar ahora?

 ¡Por supuesto! Le puedo asegurar que si me veo con Perea, me puedo estar riendo media hora, nos tomaremos una cerveza y nos reiremos. Somos gente de fútbol. ¿Édgar sigue narrando en Barranquilla?

No, en Barranquilla ya no. Usted terminó teniendo razón en varias polémicas con Perea…

Sí, me acuerdo de la final contra Medellín, en el partido en Barranquilla, la gente vivió con pasión eso. Yo le pedí a la afición que tuviera tranquilidad y control. Nunca usé el triunfo para que cualquiera molestara a Perea, eso nunca se me pasó por la cabeza.

Usted perdió la controversia sobre Quiroga…

Claro. Pero yo ahí tengo que agradecer que Fuad Char me respaldó hasta las últimas consecuencias. Yo pienso que Quiroga no fue el causante de que el equipo no saliera campeón. El partido ante América, en Cali, fue muy peleado, y el árbitro se equivocó.

Perea tenía tanta sintonía que sus narraciones se escuchaban claramente en la cancha. ¿Cómo vivía lo que le decía él a usted durante los partidos?

(Risas)… Yo escuchaba todo eso, hay que reconocerle que tenía mucho rating. Un día iba por la 72 con mi señora y mis dos hijas, y de pronto escucho a Perea, todo el mundo lo estaba escuchando. La gente me decía: don Roberto, oiga lo que habla Perea de usted (jajaja). Yo respondía: bah, estoy paseando con mi familia, me parece muy bien lo que diga... Barranquilla no es para cualquiera, hay que ganar y jugar, los hinchas son muy apasionados.

Usted sacó a Dulio Miranda para meter a Alexis Mendoza, una decisión polémica en ese entonces.

Sí, fue un tema difícil. Sacar a ‘Dulión’ del equipo en aquel momento no era fácil, le había dado enormes satisfacciones al Junior, era el capitán, una figura legendaria. Perea se agarró de eso. Pero venía Alexis del Cúcuta, lo vi en la pretemporada con velocidad, personalidad, con técnica. Alexis se sobrepuso a toda la polémica. Era un jugador inteligente, con nivel universitario. En el campo de juego fue titular indiscutible, luego se sumó Coll, Abello, Wilson y Carlos Araújo, me estaba olvidando de él, ¡qué jugador!

“No me sorprende nada bueno de Alexis Mendoza”

¿Qué siente al ver a Alexis Mendoza como DT del Junior?

Una gran satisfacción. Nunca tuve dudas de que Alexis tenía destino de Selección como jugador. Quiroga, que era ayudante de Ischia, se vio mucho con Alexis en Ecuador. No me sorprende nada bueno de Alexis. Todos los jugadores jóvenes de esa época tenían un buen nivel mental y educativo. Tenían mucha personalidad. Nos faltó ganar el campeonato.

¿Por qué se va si le quedaba un año de contrato?

Son decisiones.

¿Se dejó presionar por Perea?

¡Noooo! No, para nada. Son decisiones de vida. La consulté con la familia y después se la comuniqué a Fuad, a quien no le gustó. Me respetó porque había una amistad.

¿Qué pasó con América en la final? Era duro ganar en Cali en esa época…

Imagínese todas las cosas que a uno le van comentando y uno no cree, pero después, en el campo de juego, me demostraron todo lo contrario. El árbitro tuvo algunas equivocaciones que hay que respetar. El autor del gol, no miento, estaba 10 metros adelantado. Era un fuera de lugar evidente. Hasta ese gol el partido era parejo. Estábamos jugando mejor nosotros.

Juan Carlos Abello dice que intentaron sobornarlo para que perdiera partidos…

Se movía mucho dinero, todo el mundo sabe esto.

¿Está pendiente de la actualidad del Junior?

Claro, mantengo la cabeza bien, entreno cuatro veces por semana, voy a la cancha, estoy vigente, veo todas las redes sociales y sigo todo el fútbol del mundo.

¿Conoce a Luis López?

No lo vi jugar mucho porque Temperley este año subió dos divisiones. Lo vi en algunos partidos de la Primera B Metropolitana.

¿Qué le pareció?

Es un jugador grandote, zurdo. Si Alexis lo llevó es porque tiene sus referencias. Necesita volantes de juego para que le puedan orientar pases-gol. Si yo lo tuviera lo haría salir un poquitico del área para no perder el circuito de juego, por las características del Junior. Históricamente en Barranquilla no se juega al pelotazo. Vamos a ver cómo se adapta, puede sentir la presión del público barranquillero.

¿No será fácil para él?

Para él y para nadie. La gente de Barranquilla entiende muy bien el fútbol. No basta con ganar.

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