El Heraldo
Duque asegura que ‘Compromiso por Colombia’ será clave para la reactivación.
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Colombia

“Hay que gastar, invertir y proteger para empezar la reactivación”: Duque

El presidente en diálogo con EL HERALDO dice que no es el momento de una Reforma Tributaria. También habla del caso de Álvaro Uribe.

En el meridiano de su mandato, el presidente Iván Duque define cuáles son las prioridades del Gobierno frente a la gestión de la Covid-19 y la compleja recuperación del país, inmerso en una profunda crisis socioeconómica como consecuencia de la pandemia. Analiza los retos más cruciales en medio de la tormenta política desatada por la medida de aseguramiento de su mentor, el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

P.

¿Cómo recuperar empleo?

R.

El desempleo es una preocupación genuina. Es uno de los dolores que admito he tenido como presidente en estos dos años porque el mercado laboral venía deteriorándose desde el segundo semestre de 2015 y era continuo. Desde agosto de 2018 tratamos de quebrarle la curva a ese fenómeno y nos dimos cuenta que aumentábamos empleos formales, pero perdíamos empleos no asalariados. Es lo que también pasa en el mundo: pérdida de puestos de trabajo por la automatización o por buscar cada vez más especialización.

Empezamos este 2020 corrigiendo muchas de estas tendencias y desafortunadamente nos encontramos con el Covid. Ahora el reto es generar empleo logrando una reactivación segura, entendiendo que Colombia es un país con una informalidad muy alta. Además, sobre la base de una realidad dura: frente al virus no hay vacuna, no hay tratamiento y nadie que lo haya tenido adquiere inmunidad. Si esto se asume, nadie se puede quedar en la casa esperando hasta que aparezca la vacuna, sino que todos tenemos que adaptarnos y adoptar las medidas para hacer esa reactivación protegiendo los grupos más vulnerables a la letalidad: mayores de 70 años, personas con preexistencias y comorbilidades, evitando que niños y jóvenes sean vectores de contagio.

Hoy el desempleo está en 19,8%, pero el mes pasado estaba en 21% y antes en 23. Veo una recuperación que hay que acelerar más. El plan “Compromiso por Colombia” es fundamental y ya está en marcha  con inversiones en materia pública y público-privadas en infraestructura, así como en los sectores de tecnología e industria. La meta es un millón de empleos y 100 billones de inversión en público y público-privadas. En las ciudades con mayores crisis de empleo se focalizarán los aceleradores de empleo como el sector vivienda.

P.

¿Cómo reactivar la gastronomía y la hotelería?

R.

Cambiando los hábitos. Ya no pueden ser almuerzos con largas charlas de dos horas en una mesa pequeña. Ahora se tendrá que comer más rápido en los restaurantes, usando tapabocas la mayor parte del tiempo, realizando cambios de vajillas, entre otras medidas y evitando espacios cerrados. La reinvención de los sectores implica adaptarnos al virus. 

P.

¿Qué hacer con el turismo?

R.

Países que nunca cerraron esta actividad han tenido desempeños peores que los que tomamos la decisión de cerrar, esto por el desorden o sencillamente porque la gente no va. En Colombia empezamos a hacer apertura de vuelos domésticos en el oriente del país, que ha funcionado bien y esta semana debemos aprobar 6 o 7 rutas más. Necesitamos que los alcaldes vayan pidiendo esos espacios y haciendo la relación con otras ciudades. Este mes de agosto se irán logrando avances y en septiembre tendremos una recuperación del transporte aéreo nacional, en el que habrá prácticas nuevas como el uso permanente de tapabocas, no se ofrecerá comida en los aviones y habrá más distancia.  Con el último decreto se dio apertura a los hoteles. En los municipios sin afectación o baja afectación estamos en un proceso de deliberación grande frente a los siguientes pasos y en los de mediana y alta afectación se han habilitado pilotos con restricciones frente a núcleo familiar, pero necesitamos que la gente vuelva a tener confianza para viajar y usar el transporte aéreo. 

P.

¿Se les está cumpliendo a los profesionales de la salud?

R.

Lo primero reconocer que nuestro sistema de salud es imperfecto. Esta crisis golpeó, exacerbó y rompió la capacidad de respuesta de muchos sistemas de salud de países ricos porque no tenían UCI para atender o se quedaron limitados en la adquisición de ventiladores. Nosotros nos hemos venido acondicionando y preparando para enfrentar esto: cuando comenzamos teníamos 5.300 UCI, en 5 meses pasamos a 9 mil y a mediados de septiembre tendremos 11 mil. Vamos a tener más UCI por millón de habitantes que Italia o Francia. El Acuerdo de Punto Final para sanear las deudas del sistema de salud avanza, pero esto también depende de la presentación de cuentas para hacer los arqueos y los pagos. Hemos permitido un anticipo del 25%, lanzamos las canastas Covid, el pago de deudas laborales acumuladas y una bonificación para los trabajadores del sector en primera línea en momentos en los que haya presión sobre el sistema. Me comprometo a revisar qué hace falta porque con la Superintendencia de Salud estamos siendo rigurosos e insistiendo en que los giros tienen que darse de manera acelerada para que no haya déficit.

P.

¿Qué se hace para evitar la deserción educativa?

R.

Hay un reto grande para mejorar la atención a los estudiantes que se está trabajando con los gobiernos locales. En el caso de los universitarios, donde hay unos mayores índices de deserción, se está ofreciendo gratuidad y procesos de cofinanciamiento, pero se deben seguir buscando alternativas para que los jóvenes en formación no tengan un revés. Nuestra meta con la ley de las TIC es llegar al 70% en el año 2022 para garantizar conectividad. Se está haciendo la ejecución de 10 mil puntos de conexión digital.

P.

¿Además de la Reforma a la Justicia, qué otras impulsará?

R.

En Colombia a muchos les encanta hablar de Reforma Pensional que termina simplificándose y lo que queda es la idea que se van a quitar las pensiones. No, este país tiene un problema de fondo y lo que menos hay son pensiones: apenas 1 de cada 4 mayores de 65 años tiene una pensión. Tenemos 5 millones de mayores de 65 años y en dos décadas serán 15 millones. Si no se corrigen esos factores de inequidad, eso le va generar una tremenda presión fiscal a los gobiernos de turno en una o dos décadas. Hay que pensar en un mecanismo de protección de la vejez para generar formalización y ahorro, mientras se corrigen fallas estructurales como que la gran mayoría de subsidios pensionales están orientados hacia las personas de mayor ingreso. Yo espero dejarle a quien me suceda un camino en el que, al menos, estén resueltos temas que son de inequidades que pueden volverse muy graves con el pasar del tiempo.

P.

¿Habrá Reforma Tributaria?

R.

En medio de una pandemia no es el momento de presentar esa reforma. En este momento, ¿a quién le cobran más impuestos? A la micro, pequeña, mediana y gran empresa, pues con una tributaria se demoraría la recuperación, se afectaría el empleo y la inversión. Hoy tenemos claro, como lo ha dicho el Fondo Monetario Internacional, hay que gastar, invertir, proteger, empezar una reactivación y cuando tengamos sendas de crecimiento claras empezar a reorientar o realinear las expectativas fiscales. Colombia ha sido el primer país de América Latina en presentar un Marco Fiscal de Mediano Plazo para mostrar el equilibrio y la hoja de ruta para que tengamos una senda de responsabilidad fiscal.

Así resume la gestión de la Covid-19

Esta es una crisis que golpea a todos los países y sectores de la sociedad con efectos comerciales, en transporte, en los mercados financieros, en el precio de las materias primas, entre muchos otros. En Colombia durante los últimos cinco meses se adelantó un proceso en el que se logró quitarle velocidad exponencial a la pandemia.

Si se analizan los primeros escenarios a los que se enfrentaba el país, íbamos a tener un pico nacional en mayo que podría haber llegado a un millón de contagios diarios con consecuencias devastadoras en fallecidos. Esa velocidad de transmisión se redujo con el Aislamiento Preventivo Obligatorio, al que se llegó de manera escalonada, responsable y gradual y que se ha venido desescalando con mucha precisión para ir recuperando aspectos de la vida productiva.

Hoy Colombia está en una perspectiva mucho mejor que países de Europa y América Latina en términos de contagios, letalidad y tasa reproductiva del virus por millón de habitantes. Sin embargo, no podemos cantar victoria ni sentirnos triunfalistas, pero si optimistas y debemos mantener esa línea. La respuesta sanitaria se ha complementado con la atención de los más vulnerables, los giros extraordinarios de familias y jóvenes en acción y para adultos mayores, la devolución del IVA a las familias más vulnerables y la creación del Ingreso Solidario, que va a ir hasta junio de 2021. También el programa de apoyo al empleo formal que subsidia la mitad de un salario mínimo mensual. Ha sido un esfuerzo grande.

Compromiso por Colombia

La apuesta para los dos próximos años es el plan Compromiso por Colombia que tendrá inversiones por 100 billones de pesos buscando generar un millón de empleos y que contempla cuatro subcomponentes: el compromiso por el empleo a través de los grandes proyectos de infraestructura, como por ejemplo el nuevo aeropuerto de Cartagena; el compromiso con el crecimiento limpio y sostenible que incluye el del Canal del Dique y la navegabilidad del Río Magdalena; el compromiso con los sectores más pobres y vulnerables de la población que otorgará 200 mil subsidios de vivienda VIS y no VIS, entre otras medidas; y el compromiso con el campo y la paz con legalidad para avanzar en la iniciativa Agricultura por Contrato, acelerar obras en las zonas PDET, donde se adelantan los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial y lo relacionado con el Catastro Multipropósito. En este compromiso también, como eje transversal, se continuará trabajando para el fortalecimiento del sector salud.

¿Asamblea Constituyente o Reforma a la Justicia?

El país necesita una Reforma a la Justicia. Lo dije el 20 de julio ante el Congreso en mi informe a la Nación y espero que esta sea la legislatura en la que avancemos en esa reforma, que ya tiene un buen consenso político, institucional y en la academia.

Aparece la propuesta de la Constituyente que no descarto, ¿cómo voy a descartar una herramienta que está contemplada en la Constitución, que está revestida de la mayor autoridad popular? Ahora bien, esta no es solo una propuesta del Centro Democrático o de un senador o senadora; en los últimos años muchos expertos han hablado de una Constituyente para reformar la Justicia porque son reiteradas las frustraciones al intentar hacerlo, así que estiman que este sería el único camino.

Es un debate que va y viene. Mi preocupación frente a la Constituyente no es sobre la herramienta, sino sobre los tiempos y la practicidad versus la urgencia y el consenso. Una Constituyente en virtud del artículo 376 de la Constitución establece que primero hay que tramitar una ley, tienen que aprobarla por mayoría, después tienen que convocar al pueblo, tiene que votar a favor más del 33% del censo electoral –es decir, 12 millones 78 mil personas diciendo que sí quieren que la convoquen–, luego convocar las elecciones de la Asamblea, después elegirla para que sesione y promulgue.

Ese período puede ser de hasta 18 meses, siendo muy conservadores y optimistas. Por eso, si hay un consenso y sabemos lo que el país necesita, pregunto: ¿Será que nos tenemos que demorar 18 meses o podemos buscar esta avenida? Esa respuesta no la tengo yo, sino que surge de una discusión, de un consenso de unas fuerzas políticas que en el Congreso de la República quieren que se avance en la Reforma de la Justicia.

Caso expresidente Álvaro Uribe

La presunción de inocencia parte de la base de poderse defender en libertad. Es la regla general para cualquier ciudadano. La medida de aseguramiento, y me aparto del caso del expresidente Uribe, tiene que ser excepcionalísima y para personas que tengan antecedentes criminales probados que representan una amenaza para la sociedad o que tienen una capacidad probada por una trayectoria criminal de intentar alterar evidencia o los pronunciamientos de la justicia.

Alguien que le ha servido al país como el expresidente Uribe, con una hoja de vida pública –la más escrutada que haya visto Colombia– y que siempre ha respondido a cualquier llamado de las autoridades debe tener el mínimo derecho de defenderse en libertad. Lo digo en su caso y en el de cualquier expresidente. Mucho más cuando tenemos criminales de lesa humanidad condenados que hoy están sub júdice ante la Justicia Especial para la Paz y que además tienen garantizado que aun diciendo la verdad nunca van ir a una cárcel y además siguen conservando sus curules.

Es un principio muy claro y diáfano, a mi juicio; no podemos tener un desequilibrio en la sociedad con unas personas que se pueden defender en libertad estando condenadas por delitos de lesa humanidad, y otras personas que ni siquiera han sido condenadas y que le han servido al país honorablemente no lo puedan hacer. Tengo que hacer esa reflexión y me corresponde a mí como presidente porque creo que son temas que tienen que ver con el presente y el futuro del país más allá de la coyuntura.

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