El presidente de la Asobancaria, Jonathan Malagón, salió al paso de las críticas del presidente Gustavo Petro sobre un supuesto beneficio del sector financiero por el aumento de las tasas de interés por parte del Banco de la República.
En este sentido, Malagón aseguró que esa afirmación “no es cierta” y que las cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia muestran un comportamiento contrario: en 2023, las utilidades de los establecimientos de crédito cayeron 45% y, al cierre de 2024, varios bancos reportaron pérdidas.
El dirigente gremial explicó que la Tasa de Política Monetaria (TPM), definida por el Banco de la República, representa el costo al que las entidades financieras se fondean, por lo que su incremento encarece el acceso a recursos, reduce la demanda de crédito y presiona indicadores como la cartera vencida.
Según detalló, durante el último ciclo de alzas entre septiembre de 2021 y abril de 2023 —cuando la tasa subió 1.150 puntos básicos— la cartera se contrajo en términos reales 6,4%, el indicador de mora pasó de 3,7% a 5,0% y las utilidades del sistema cayeron en $9,2 billones, con más de una veintena de entidades cerrando ese periodo con pérdidas.
Malagón defendió además el papel del banco central, señalando que su mandato constitucional es preservar el poder adquisitivo de la moneda, por lo que las decisiones de subir tasas responden a la necesidad de contener la inflación y anclar expectativas.
En ese contexto, cuestionó lo que calificó como un “relato falso” según el cual el sistema financiero se beneficia de tasas altas, e insistió en que este tipo de medidas, aunque necesarias, tienen efectos contractivos sobre el crédito y la actividad económica.





















