El juicio contra el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), por los delitos de soborno a testigos y fraude procesal, comenzó el 6 de febrero en el Complejo Judicial de Paloquemao, en Bogotá, es un caso que se remonta 13 años. En este juicio, en el que por primera vez un expresidente de Colombia respondió penalmente, la jueza Sandra Liliana Heredia fue la encargada decidir si la Fiscalía tenía razón en la acusación contra el exmandatario o si por el contrario, como alega la defensa, Uribe no era culpable de esos cargos. La larga querella se remonta a 2012 cuando Uribe demandó por supuesta manipulación de testigos al senador Iván Cepeda, que en esa época preparaba una denuncia en su contra por supuestos vínculos con el paramilitarismo. Contrario a lo esperado por Uribe, la Corte Suprema de Justicia no abrió investigación contra el congresista de izquierda y, en cambio, le inició un proceso al exmandatario por manipulación de testigos. “Mi profunda convicción es que luego de este largo camino va a triunfar la verdad que está de nuestro lado”, dijo en su momento Cepeda, quien recalcó que a lo largo de su vida ha respetado a los jueces porque son ellos quienes imparten justicia en la sociedad. El juicio comenzó luego de que el Tribunal Superior de Bogotá admitiera como pruebas las interceptaciones que en 2018 le hizo la Corte Suprema a Uribe. La defensa de Uribe pidió que esas interceptaciones no se tuvieron en cuenta, iniciativa que no prosperó y por eso pidió aplazar el inicio del juicio, algo que tampoco logró. Uribe renunció en agosto de 2020 a su escaño de senador para dejar de estar aforado y que su caso pasara a la Justicia ordinaria y entonces la Fiscalía decidió que no había pruebas para perseguirlo judicialmente. Por ello solicitó hasta en dos ocasiones la preclusión del caso, que se negó tanto por los juzgados de primera instancia presentados como por el Tribunal Superior de Bogotá, hasta que que Fiscalía decidió acusarlo. Línea de tiempo