El Heraldo
Casa patrimonial de la carrera 60 con calle 68, barrio Bellavista, donde funciona uno de los restaurantes que hacen parte del corredor gastronómico.
Hansel Vásquez
Barranquilla

La gastronomía dinamiza la zona patrimonial de Bellavista

En la zona hay alrededor de 16 restaurantes con una variada oferta, ocho puntos de comida rápida y una heladería. Expertos dicen que esto permite dinamizar el sector y conservar el patrimonio.

Conservar la zona patrimonial de Bellavista, Prado y Alto Prado obliga a los propietarios de los inmuebles ubicados en este sector a cumplir con los lineamientos fijados por el Ministerio de Cultura y que están contenidos en el Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp).

Uno de los grandes debates que ha planteado este plan de manejo tiene que ver con lo costoso que resulta el mantenimiento de los inmuebles y las restricciones para intervenirlos cuando se requiera.

Algunos propietarios de estos inmuebles están optando por habilitar las viviendas para que en ellas funcionen restaurantes y otros establecimientos de comercio, como una estrategia para mejorar sus ingresos y que la zona ofrezca otro atractivo turístico, de tal manera que tengan un alivio en la carga económica que les representa la conservación de los inmuebles patrimoniales.

Es así como en Bellavista ha surgido un corredor gastronómico que, aunque no obedece a un plan diseñado por las autoridades, tiene su esencia en la llamada economía naranja, para dinamizar este sector patrimonial.

En este sector podrán encontrar desde pizzerías con menús variados, restaurantes de comida libanesa, árabe, de mar, típica de Barranquilla, cocina costeña, comidas rápidas y hasta santandereana.

Alrededor de 16 restaurantes, 8 puntos de comidas rápidas y una heladería hacen parte de la oferta en este corredor, ubicado entre las carreras 59 y 61 y las calles 64 a la 76.

La estrategia puede resultar beneficiosa para algunos habitantes, pero para otro grupo se ha convertido en un dolor de cabeza, por la contaminación sonora, la contaminación ambiental y los problemas que genera la ocupación del espacio público. Estos vecinos reclaman de las autoridades mayor control y el cumplimiento de los lineamientos del Ministerio de Cultura para las zonas patrimoniales.

Hansel Vásquez

Lo estético

Bellavista posee edificaciones de carácter patrimonial, estéticas agradables y representativas del sector. Todo adquiere vida no solo por lo que significan sus edificaciones, sino por lo que ellas irradian hacia quienes las usan y las disfrutan, dice Marcela Cuéllar, decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Atlántico.

Para Cuéllar, el uso del patrimonio se hace evidente, porque se vuelve dinámico y genera espacios de dinamismo social, en donde las personas no solo pueden habitar o generar espacios zonales, sino que los hace parte de su cotidianidad.

Por ello cree que aprovechar esas edificaciones como lugares de encuentro no solo gastronómico, sino cultural, hace que la riqueza sea mucho más a nivel histórico, arquitectónico y simbólico para toda la comunidad.

“Es increíble porque en Bellavista encuentras de todo. Si uno quiere conocer Barranquilla que mejor sitio que este. Aquí está la síntesis de lo que es Barranquilla, una ciudad de puertas abiertas, de mezcla de cultura, una ciudad que acoge a quien llega a trabajar por ella”, dice Cuéllar al afirmar que lo más importante es que se conserva y se hace sostenible el patrimonio.

Todo este corredor gastronómico en Bellavista dinamiza el sector y, además, permite que personas que en otros escenarios no pueden disfrutar de esas casas porque son cerradas, aquí si puedan hacerlo y admirar sus detalles interiores teniendo la oportunidad de entrar a estos restaurantes que se vuelven de puertas abiertas.

Para Porfirio Ospino, arquitecto urbanista, el mejor uso para la conservación de un sector patrimonial es el uso residencial. Sin embargo, teniendo en cuenta que estas casas cuentan con áreas bastantes grandes pueden albergar otros usos complementarios al residencial que ayudan a mejorar la economía familiar y al mantenimiento de esas viviendas, siempre y cuando la actividad complementaria no genere un impacto urbanístico negativo en la zona.

Uno de esos aspectos a controlar es el uso del espacio público para estacionamientos.

La Casona, otro de los sitios patrimoniales de Bellavista. Hansel Vásquez

En opinión de Ospino, el comercio de manera indiscriminada genera problemas de congestionamientos, por lo cual deben regularse los modos de transporte.

Ledys Consuegra, presidente de la Corporación Patrimonio de los barrios Prado, Alto Prado y Bellavista, considera que la apertura de estos “restaurantes elegantes” le ha dado un auge al barrio, porque cada uno maneja una especialidad.

“En los últimos años han abierto al público diferentes restaurantes con especialidades, los cuales se han ganado su prestigio, porque solo se dedican a la gastronomía. Han tenido respeto con la comunidad y no instalan picó a alto volumen que es lo que perjudica el entorno de nuestra zona patrimonial. Siempre y cuando respeten y no exista contaminación sonora, la ciudadanía no presenta quejas”.

En opinión de Consuegra, la mayoría de estos establecimientos “respetan las normas y no vulneran los derechos de los vecinos del sector”; sin embargo, hay algunos que instalan chimeneas sin filtro y el humo del carbón está enfermando a los vecinos.

Los restaurantes son bienvenidos en la zona patrimonial, pero los vecinos no están de acuerdo con los establecimientos nocturnos, centros de eventos, cantinas y estaderos que perturban la tranquilidad de los habitantes del sector.

Un residente en la zonalamenta que de la arquitectura propia de los años 20, 30 y 40 quede poco, aunque reconoce que mantener una casa patrimonio es “costoso”, por eso considera “maravilloso” que se puedan establecer negocios para “aliviar la carga”.

“Estas casas las habitan adultos mayores, los hijos se van y los ancianos se ven obligados a alquilar para oficina o negocios. No se justifica que una persona que ya cumplió su ciclo laboral esté viviendo en una casa que no pueda mantener, por eso aplaudimos que se establezcan negocios en el barrio, pero negocios que no perturben la tranquilidad de los vecinos”, señala.

Dice además que espera que se preserve este barrio porque hace parte de la memoria histórica de la ciudad.

En esta casa funciona una venta de comida rápida. Hansel Vásquez

En que va el pemp de la zona

Han transcurrido dos años desde que la Corporación Zona Patrimonial de los barrios Prado, Alto Prado y Bellavista llevó hasta el Ministerio de Cultura un paquete de observaciones al Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp) para ese sector de Barranquilla. Sin embargo, a la fecha, sus miembros dicen que no saben sobre los avances en el documento final, que será la hoja de ruta de la conservación de esta zona patrimonial.

Sobre el tema, la Dirección Patrimonial del Ministerio de Cultura asegura que el plan está en estudio y evaluación y que es la administración distrital quien debe dar respuesta a los reparos hechos por la comunidad.

Las sugerencias que hicieron los vecinos están relacionadas con la delimitación geográfica de la propuesta, manejo de la vegetación, usos del suelo, mecanismos de sostenibilidad financiera, espacio público, incentivo, entre otras.

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