El Heraldo
Hombres trabajan en una zona de la Bocana, que es una conexión artificial permanente entre el mar y la Ciénaga de la Virgen, situada al noroccidente de Cartagena, y su misión es garantizar el flujo de las corrientes.
Lorena Henríquez
Barranquilla

El lío ambiental por la sedimentación que afecta la Ciénaga de La Virgen

La Procuraduría y la comunidad de La Boquilla dicen que el cuerpo de agua sí está afectado por la vía Cartagena-Barranquilla. El constructor lo niega y exhibe las licencias y permisos.

A la Ciénaga de la Virgen podría estársele agregando un problema más de los que ya tiene por cuenta de la contaminación: la doble calzada Cartagena-Barranquilla, que pasa por La Bocana, que a su vez es el sistema que limpia parte de la Ciénaga de residuos y basuras, estaría acelerando la sedimentación en este cuerpo de agua.

Eso es lo que dice la comunidad del corregimiento de La Boquilla y la Procuraduría, que esta semana le pidió a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, suspender la obra por esta razón.

Sin embargo, la Anla, que de hecho desde el 5 de mayo pasado había ordenado al contratista de la Concesión Costera Cartagena-Barranquilla, la realización de unos estudios ambientales para determinar si en efecto los trabajos están causando las afectaciones al ecosistema, ha preferido, hasta el momento, seguir con el trámite de la pesquisa solicitada y no suspender la carretera.

Los constructores, por su parte, están analizando si interponen el recurso de reposición a que tienen derecho tras los estudios solicitados. Fueron notificados esta semana y tienen 10 días para presentarlo.

El proyecto Cartagena-Barranquilla y la Circunvalar de la Prosperidad tiene un valor de 1,7 billones de pesos, se inició el 4 de noviembre de 2014 y debe concluir a finales de 2018. El consorcio, que genera 1.600 empleos directos e indirectos, está compuesto por las firmas MHC Mario Huertas Cotes, Meco (de Costa Rica), Colpatria y Castro Tcherassi, todas con el 30 por ciento y esta última con el 10.

Es una Vía 4G de 146,6 kilómetros en total que, de acuerdo a la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI “mejorará la capacidad vial, disminuirá la accidentalidad y los costos de combustible, y reducirá el tiempo de desplazamiento entre las ciudades en cerca de 45 minutos”, ciudades que además son “los dos puertos de transporte de carga más importante del país en la Costa Norte”.

EL HERALDO habló con la Anla, el consorcio y la comunidad de La Boquilla, para conocer sus posturas.

Sedimentación acelerada

Guillermo Acevedo, subdirector de evaluación y seguimiento ambiental de la Anla, explicó que lo ha venido sucediendo con La Bocana es que se está observando “un proceso de sedimentación un poco más rápido de lo normal”, por lo que tras una visita de tres días en marzo pasado, “se encontró prudente pedir al contratista una serie de análisis” que determinen si esta sedimentación se está generando como consecuencia de la obra o es un proceso natural allí, pero más acelerado por otros factores diferentes a la obra.

El funcionario precisó además, en este sentido, que estas afectaciones no se habían previsto cuando se otorgó la licencia ambiental a la doble calzada, el 13 de octubre de 2015: “durante el seguimiento de la obra, y para eso es, miramos cómo se está comportando y qué nuevos impactos genera”.

A su vez, el representante del Consejo Comunitario de La Boquilla, Benjamín Luna, dijo que al construirse el puente sobre La Bocana incluido en las obras de la segunda calzada “se produce una mayor sedimentación en la Ciénaga porque con el terraplén se estrecha el fluido de agua hacia la Ciénaga”. Agregó que “la dársena está en este momento colapsada y arrastra mayor cantidad de arena a la Ciénaga”.

Por su parte, Miguel Acosta, gerente de la Concesión Costera Cartagena-Barranquilla, aseguró que “todos los estudios previos ambientales contaron con ese análisis riguroso que los mismos funcionarios de la autoridad ambiental nacional hicieron”, por lo que, advirtió, “nos extraña que la Anla expida la licencia, por supuesto con la revisión previa de estos estudios” y ahora apunte a la realización de los nuevos análisis.

El recurso

Respecto a los estudios ambientales ordenados en la resolución de la Anla número 513 del 5 de mayo pasado, Acevedo aseveró que ya el contratista, la Concesión Costera Cartagena-Barranquilla, ha sido notificado “pero debe estar por vencerse el plazo de 10 días hábiles” para que esa constructora interponga un recurso de reposición a que tiene derecho.

Frente a esta posibilidad de reponer, el gerente del consorcio dijo que están “haciendo una revisión” del acto que expidió la Anla.  Aseguró que “esta semana fuimos avisados” y que en este momento “tenemos un recurso apenas por interponer”.

El directivo agregó que en esta reposición pondrán de presente que “tenemos nuestros permisos en regla, es un proyecto de 4G con toda la rigurosidad de la Ley de Infraestructura, todos los diseños fueron aprobados, y estamos en esta tarea de entregar las sustentaciones que en su momento se entregaron para la licencia”.

Tramo de la vía donde se realizan obras de ampliación.

Los estudios

Si la Anla, tras el eventual recurso de reposición que presentaría el contratista, confirma la orden de adelantar los estudios ambientales, el consorcio tendría un plazo de “dos meses para hacer esos análisis, porque son estudios que llevan tiempo, y hay que hacer monitoreos, toma de muestras y elaborar el documento”.

Esos estudios, de acuerdo a la resolución de mayo pasado de la misma Autoridad, son básicamente: realizar la actualización del estudio de análisis de clima marítimo (para establecer el efecto de las obras sobre el sector costero y la dársena de La Bocana), realizar el análisis del transporte de sedimentos (monitoreo de la entrada de sedimentos en el sector de la dársena de La Bocana) y realizar el monitoreo y análisis de los efectos de las obras sobre la dinámica litoral (cambios en la línea de costa de las áreas erosionadas y/o con acreción sedimentaria”.

Una vez surtidos estos análisis, ordena la Anla, identificar si el diseño de las obras al interior de la dársena de La Bocana, es decir las protecciones marginales, los terraplenes y el nuevo puente, no generarán impactos en la dinámica sedimentaria “producto de las condiciones oceanográficas modificadas por la construcción de las obras de protección costeras”.

Y en caso de que se evidencie que las obras en efecto impactan el cuerpo de agua, el contratista “deberá plantear las correspondientes soluciones estructurales que sean más adecuadas”.

Todas estas gestiones deben realizarse de la mano del Establecimiento Público Ambiental de Cartagena, EPA; la Dirección General Marítima y el perito oceanógrafo asignado por la Capitanía de Puerto de Cartagena.

La solicitud de suspensión

El pasado jueves, el procurador delegado para Asuntos Ambientales, Gilberto Blanco, pidió “que los trabajos sean suspendidos mientras se efectúan estudios técnicos ambientales y se establecen las medidas de prevención y mitigación para contrarrestar este impacto”.

Frente a esta solicitud, el subdirector de evaluación y seguimiento ambiental de la Anla asegura que “es una recomendación de la Procuraduría, en este momento de tipo administrativo, y vamos a evaluar la obligatoriedad de si nos obliga o no toda vez que estamos dentro de un proceso reglado que debemos darle el debido trámite”.

A su vez, el gerente del consorcio afirmó que son “respetuosos de las decisiones de las autoridades” y que están “analizando el pronunciamiento del procurador, que ha estado muy pendiente de todo lo que está sucediendo en Cartagena”, pero, asegura, “es la Anla la que debería revisar toda la argumentación y poner en balance las solicitudes del Ministerio Público en contra de la seguridad jurídica que necesitan estos proyectos de 4G”.

Al contrario, el representante del Consejo Comunitario de La Boquilla, reclama que “la Procuraduría dijo “suspéndanse las obras por los graves impactos ambientales, y ellos continúan haciendo las obras. Ya hice un video y lo voy a enviar para que vean que han hecho caso omiso” a la solicitud del Ministerio Público.

Qué pasa si la obra es la responsable

Acevedo, de la Anla, aclara que en el hipotético escenario de que se demuestre que la obra está contribuyendo en la mayor aceleración de la sedimentación de la Ciénaga “tendríamos que pedir medidas de manejo para controlar esos efectos”.

No obstante, aclaró a este diario, no se podrían definir aún el tipo de medidas a tomarse “porque tendríamos que ver el tipo de afectación, si son sedimentos, si es turbiedad, si es particulado grueso o fino”.

Aunque advierte que, inclusive, “podría llegar el caso de parar las obras hasta que haya mitigación del impacto”.

En respuesta, Acosta, del Consorcio, dijo a este medio que el contratista ha cumplido “con todas las medidas ambientales que estas licencias y estos permisos nos impusieron”. Agregó que “esta concesión le da una importancia muy grande a los temas ambientales y sociales, y creo que es de las pocas del país que tiene un componente ambiental tan importante por el hecho de hacer una obra sobre una Ciénaga tan vital para esta región”.

El tráfico vehicular se congestiona a ciertas horas, por lo que fue necesario replantear los horarios de trabajo.

El problema de La Bocana

La Bocana es una conexión artificial permanente entre el mar y la Ciénaga de la Virgen, situada al noroccidente de Cartagena, y su misión fundamental es la de garantizar el flujo y reflujo de las corrientes de marea permitiendo el intercambio continúo de las aguas, a través de la oxidación de la materia orgánica proveniente de las aguas residuales de la ciudad.

Es decir, La Bocana limpia el medio acuático de la Ciénaga de la Virgen, que históricamente ha sido receptora de aguas residuales y basuras de barrios subnormales de la capital bolivarense.

En la resolución 518, la Anla establece el problema sobre el que los estudios a realizarse deberán determinar la causa: “se evidenció que dentro de la Bocana Estabilizada se presenta la generación de procesos de colmatación de sedimentos en dos costados dentro de la dársena, evidenciando formaciones de playa de hasta 20 m”.

Y explica en este sentido el ente de control ambiental que para el normal funcionamiento de La Bocana se deben de garantizar los flujos y reflujos de agua, “razón por la cual la sedimentación de la dársena, genera un grave impacto al intercambio de aguas, poniendo en riesgo el funcionamiento de la misma”.

La omisión del puente

El EPA, cita la resolución de la Anla, sugirió en un oficio el pasado 21 de noviembre al contratista que las intervenciones en la obra hidráulica La Bocana “sean más ligeras y de menor obra posible”, por lo que plantea contemplar “prolongar la estructura del puente con una longitud tal que abarque las estructuras de abrigo y protección existentes de la dársena”.

Explica el establecimiento ambiental de la capital bolivarense que con la prolongación de la estructura del puente, “la ampliación de la segunda calzada no influirá en los procesos de sedimentación de la dársena”.

Y agrega que ello se dará porque con la construcción de una estructura de mayor longitud “no se requerirá aportación o rellenos de arena, por lo cual se puede reducir la longitud del enrocado de protección a construir, desarrollándolo de una forma acartelada (curveado) a ambos lados de la estructura del puente”.

No obstante, pone de presente la Autoridad, “dicho concesionario no tuvo en cuenta las recomendaciones de dicha entidad, en relación con la prolongación del nuevo puente sobre La Bocana”.

Concluye entonces el ente de control que “de presentarse una colmatación de sedimentos, se podrían en un riesgo ambiental el ecosistema cenagoso y acarrearía que la EPA tuviese que contratar mantenimiento con periodos de tiempo menores a los inicialmente establecidos de dos años para mantener el sistema de dársena de La Bocana en condiciones óptimas para su funcionamiento”.

La problemática de la Ciénaga

En palabras de Luna, líder comunitario, “alrededor de 150 mil habitantes de unos 25 barrios de Cartagena viven alrededor de la Ciénaga de la Virgen y no tienen acceso al alcantarillado, y sus basuras y desechos humanos van a la Ciénaga”.

Explica que, precisamente, “para eso es La Bocana, y si La Bocana se estrecha y se rellena con arena, el daño ambiental será inmenso: se van a afectar el mangle, la pesca, los fluidos, y no se va a dar la depuración de los residuos coliformes”.

El representante del consejo comunal recuerda que el viaducto que se construye actualmente “es producto de una larga lucha de más de 10 años de discusión entre los proponentes de la obra y la comunidad”. 

No obstante, dice Luna, “no creemos que estos nuevos diseños sean menos lesivos”, ya que “en estos momentos, los postes que están haciendo dentro de la Ciénaga, la están secando”.

Sin embargo, reconoce que las afectaciones ambientales a la Ciénaga provienen de distintos frentes: “la invasión de su cuerpo de agua, las aguas servidas, la pérdida de profundidad, la comunidad ha talado el mangle”.

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