No podemos seguir ignorando el deterioro de la capacidad operativa del Sistema Penal Acusatorio en Barranquilla. Hay que actuar. Es un tema que debería estar en el primer plano de las preocupaciones públicas, porque el colapso operativo de este sistema nos afecta y concierne a todos. Para esta columna me apoyé en unos estudios muy serios de la Fundación Protransparencia.
Abelardo, obviamente, fue más sutil que José Arcadio, menos explícito digamos. José Arcadio empleaba sus atributos para obtener dinero de las mujeres y Abelardo creyó que en su caso era para seducir el voto presidencial femenino.
Igual martirio resulta dormir en una habitación sin al menos un abanico y un gratificante baño previo. Este escenario se agrava porque no tenemos en la región un robusto y confiable sistema eléctrico y padecemos, de contera, el castigo de unas elevadas tarifas.
Sí, sin duda: soñé una locura que tal vez nunca sea posible a menos que ocurra un inesperado milagro de ingeniería ambiental gracias a una racional intervención institucional.
Nuestros aportes han servido para comprender las problemáticas del sector de seguridad y justicia y han permitido a las autoridades tomar decisiones con base en la evidencia empírica para cualificar tan esencial servicio del Estado.
Trump podría leerse como una nueva versión del fascismo, pero no tiene las camisas negras de Mussolini, ni las camisas pardas de Hitler. Ni controla todos los poderes. Ni domina el relato a través de medios de comunicación unidireccionales. Ni puede quedarse ilimitadamente en el poder.
Se requiere la pronta acción de la Policía en la vigilancia y protección de esta infraestructura; que se capturen, visibilicen y castiguen a los autores de los robos con el concurso rápido y eficaz de la justicia penal, y que la ciudadanía reaccione con energía y se organice en defensa de este esencial servicio público. Es hora de actuar. No permitamos que nos apaguen la ciudad.
Lo primero que debe suceder en Colombia es que la izquierda y la derecha asuman la moderación como un principio cardinal de la democracia, de modo que las controversias públicas no estén cargadas de excesos.
Char tiene razón, a la cabeza del Estado tiene que estar un presidente o presidenta que trabaje de la mano de los gobernantes locales sin importar su trapo político o ideológico, es decir, que no pelee con estos ni mucho menos llegue a la descortesía institucional de negarles el saludo o ponerles en ridículo en público.
Hemos peleado por un Pomca respetuoso de la naturaleza y debo reconocer que lo divulgado hasta ahora por el contratista de la CRA (Consorcio Mallorquín) transmite la buena noticia de que se protegerá el 29,34% de la cuenca en contraste con el 14,7% del Pomca 2017, lo que acoge el lineamiento del ministerio de Ambiente de conservar el 30%.