El Heraldo
Josefina Villarreal
Atlántico

Emergencia climática: 39 municipios de la Costa Caribe estarían bajo el agua

Proyecciones mundiales y tendencias nacionales indican que el mar tendrá aumentos cercanos a 50 centímetros y sus efectos se verán reflejados en inundaciones y erosión costera.

El aumento del nivel del mar es una de las principales amenazas asociadas a la emergencia climática que incide directamente en la costa colombiana. Para hacer un cálculo es importante anotar que la zona de costas del país la componen 10 unidades ambientales que abarcan 12 departamentos y 60 municipios, de los cuales cuatro están ubicados en el Atlántico. 

Los datos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), organización vinculada al Ministerio de Ambiente, son el reflejo de proyecciones mundiales y tendencias nacionales que demuestran que al final de siglo el aumento de esos niveles serán cercanos a los 50 centímetros y sus efectos se verán reflejados en la extensión de las inundaciones y en el incremento de la erosión costera. 

Tomando como referentes estas tendencias se elaboraron los escenarios nacionales de aumento en el nivel del mar para los periodos 2040, 2070 y 2100, los cuales indican que el 90 % de los municipios costeros se verán altamente afectados. Por ejemplo, en  19 años se estiman inundaciones en 39 de esos municipios en la Costa Caribe, dice Invemar. 

Aunque el panorama se visiona muy lejano “es necesario hacer ajustes y reglamentar planes de cambio climático para mitigar el impacto”, dice Juan Carlos Pino, biólogo marino, experto en temas costeros y asesor de cambio climático para la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA). 

Teniendo en cuenta la afirmación del biólogo faltarían tan solo cuatro gobiernos para trabajar por esos ajustes. 

Máximo impacto

Y es que particularmente en el Atlántico el máximo impacto sería para el año 2100 con un total aproximado a 4.150 hectáreas posiblemente inundadas, es decir, un 4 % del área costera del departamento. Cerca de 4.800 personas se verían afectadas, lo que corresponde al 2,5 % de la población, y cerca de 2.200 viviendas. 

Los afectados

Esas proyecciones son el resultado del estudio de Invemar que al mismo tiempo ubicó a Tubará, Piojó, Luruaco, Juan de Acosta, Puerto Colombia y Barranquilla como los territorios más afectados. 

Para el año 2040, el instituto estima inundaciones por los altos niveles del mar no solo en los municipios de la región Caribe, sino en el Pacifico y el Caribe Insular. Lo que equivaldría a un total de 157 mil personas afectadas. 

“La incertidumbre es alta, pero la información debe servir para tomar decisiones anticipadas y poder minimizar esos riesgos a largo plazo”, puntualiza la jefe de línea de Cambio Global y Política Marina de Invemar, Anny Zamora. 

La investigación fue la respuesta a los compromisos que tiene el país ante la convención de Naciones Unidas sobre cambio climático, en donde debe generar información que permita entender qué va a pasar a futuro en el territorio. 

“En el marco del convenio se generó el análisis de vulnerabilidad frente al cambio climático para la zona costera del país. Esto teniendo en cuenta que, según estudios hechos en el mundo, las zonas costeras son altamente vulnerables, y  Colombia necesitaba saber qué tan vulnerable es”, explica la experta en áreas costeras. 

Aunque en el país son escasas las estaciones que monitorean el nivel del mar, Invemar dice que sí hay evidencia de aumento en los últimos años, “eso ha demostrado el mareógrafo más cercano ubicado en Cartagena”, a cargo del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH). 

Una evidente muestra del  aumento en los niveles del mar es la erosión costera que ha dejado sin playa a corregimientos como Santa Verónica en Juan de Acosta. “Esto es una grave amenaza porque es la muestra de que el mar está empujando hacia el continente”, dice la especialista de Invemar. 

Susceptible a fenómenos

Y es que la Costa, dicen los especialistas, no solo está expuesta al nivel del mar, sino que sufre latentes amenazas naturales como el paso de huracanes, procesos de ciclones y mares de leva que “tienen que ocurrir y que se agravan con el cambio climático”.

Mal uso de suelo

Actuar prevenidamente es la invitación que hacen los conocedores a las autoridades del país en general, pero sobre todo a las zonas que ya han sido diagnosticadas con posibles daños en su infraestructura, cultivos y hasta con desplazamiento de sus comunidades a raíz de las inundaciones. 

“Hay que reubicar a las comunidades, planificar mejor a través de los Planes de Ordenamiento Territorial y fortalecer la funcionalidad de los ecosistemas”, especificó el  asesor de cambio climático para la autoridad ambiental en el Atlántico. 

En palabras del experto, el mal uso de suelo que ocurre en el departamento cuando se construye en  zonas de humedales es la causa “torrencial de inundaciones”, pues la funcionalidad de estos ecosistemas es precisamente amortiguar y regular los altos niveles de agua. “Rellenarlos para construir no es la solución”, insiste. 

En el escenario más pesimista, los científicos hablan de un año con fenómeno de La Niña insistente, para que se empiece a dimensionar las probabilidades de riesgo en los bordes costeros si no se empieza a planificar debidamente los territorios. 

Degradación de ecosistemas

Otra amenaza tiene que ver con la degradación de ecosistemas como los manglares que, asegura Invemar, siguen siendo talados a pesar de que cumplen una función potencial protegiendo las costas de los fenómenos naturales. 

Como si no fuera poco, el ingeniero civil y director de desarrollo sostenible, Germán Rivillas, se refiere  a un artículo científico de la revista Nature que predice cambios en la órbita lunar. “Lo que producirá elevaciones y descensos más pronunciados durante la baja mar”. 

Entonces si se suma la variación del mar por efecto de las mareas, más los huracanes, más el derretimiento de los polos y finalmente las variaciones de la órbita de la luna, “tendremos muchas inundaciones en las playas”. 

Soluciones basadas en la naturaleza

Las soluciones basadas en la naturaleza, por ejemplo, siembra de ecosistemas, restauración en áreas degradadas y obras de defensa costera como diques son parte de las alternativas que recomienda Invemar para los territorios que aún no toman decisiones frente a la amenaza global.

 “Asimismo es importante evitar más asentamientos en esas zonas, o definitivamente empezar hacer reubicaciones paulatinas”, aconseja Zamora.

 Para fortalecer la fragilidad de los sistemas de gestión en las áreas anfibias del departamento, la CRA entrega lineamientos de acuerdo con la oferta natural de cada territorio; sin embargo,  corresponde a cada administración municipal establecerlas en sus planes de ordenamiento para fijar mecanismos que se adapten a la emergencia climática. 

“Este no es un detalle menor. El que no genere una estrategia de planificación a unos 10 años simplemente no va a ser competitivo frente a los territorios que sí incorporen procesos de adaptación. No se puede seguir apagando incendios, hay que prevenirlos, por eso es importante mirar al futuro”, puntualiza el asesor de cambio climático de la CRA.

 El estudio de Invemar  fue realizado por un equipo interdisciplinario que evaluó con base en riesgo y vulnerabilidad qué pasaría si el nivel del mar aumenta 50 centímetros. 
Para llevarlo a cabo se generó un modelo de inundación teniendo en cuenta la topografía de los terrenos y la geomorfología existentes de las zonas costeras. 

Bajo el agua

El ejercicio hecho con antelación por Invemar es metodológicamente “muy parecido”  a un informe que reveló esta semana la organización Climate Central que muestra a varias zonas costeras de Colombia, parcial o totalmente bajo el agua.

La organización internacional, a través de mapas, como lo hizo el Instituto de Investigaciones Marinas de Colombia,  dejó ver los sitios y áreas que quedarían a merced del mar a causa del incremento en sus niveles. El estudio también tuvo en cuenta tres periodos de análisis. 

La Ciénaga de Mallorquín

Según la ONG Climate Central, la Ciénaga de Mallorquín en Barranquilla, municipios costeros y del sur del Atlántico están dentro de las zonas demarcadas con color rojo que quedarían sumergidas en los próximos 30 años. 

Para Invemar, el caso de la ciénaga, “altamente susceptible”, obedece a la pérdida de línea de costa, esto como consecuencia de la falta de sedimentos para generar las barreras naturales. 

“Es preciso recordar que en el 2010 por el fenómeno de La Niña el país se inundó grandemente, justo esas zonas, por consecuencia de las crecientes en el río. Imagínense si le sumamos esta tendencia que nos está demostrando la información científica”, recalcó la experta en temas costeros de Invemar, Anny Zamora. 
El Centro Histórico de Santa Marta, algunas zonas de Cartagena, La Ciénaga Grande, en el Magdalena;  La cuenca del río Atrato, ubicada en los límites de  Antioquia y Chocó también hacen parte del listado.

“No hay vuelta atrás, cuando ya es un fenómeno, no es posible revertirlo. El cambio climático ya no lo podemos revertir”, determina el director del Instituto de Desarrollo Sostenible de la Universidad del Norte, Germán Rivillas. 

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