Ninguna mujer merece vivir con el temor a ser agredida o violentada por su condición de género. Que cada insulto, golpe o asesinato de una niña o una mujer duela e incomode al que haga falta.
Problemas de atención, memoria y disfunciones cognitivas son algunas de las secuelas de la violencia contra la mujer, según un estudio realizado en barranquilleras.
La violencia sexual contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. Se trata de un problema social presente tanto en el ámbito doméstico como en el público.
Así se reveló la Secretaría de la Mujer en el lanzamiento de la programación del mes de la no violencia contra la mujer.
El presidente instaló en Cartagena el primer Puesto de Mando Unificado desde donde se atenderán los casos de violencia de género.

