En lo que va de este lunes, estos bombardeos mataron a 16 civiles, entre ellos 11 personas que estaban en un mercado en la localidad del Saraqeb.
Policías, soldados y voluntarios trabajan con ayuda de palas para intentar encontrar cuerpos sepultados por el lodo y los escombros.
La escalada del régimen llega tras un ataque de los rebeldes el martes contra una de sus bases militares cerca de la localidad de Harasta, en esta misma zona.
De acuerdo con el gobierno se distribuyeron 22.000 tiendas, 52.000 frazadas, casi 17 toneladas de arroz, 100.000 conservas y más de 200.000 botelas de agua.
Las profundas divisiones sociales y étnicas de Kenia, de 48 millones de habitantes, resurgieron.