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En Venezuela y también en nuestra región Caribe son muchas las personas que afirman haber sido sanadas por este beato.
EFE
Sociedad

José Gregorio Hernández: “el Médico de los Pobres” que será beatificado

El galeno venezolano, fallecido en 1919, es venerado en varias partes del Caribe. Iglesia Católica le atribuye el milagro de sanar a una niña en 2017.

Este viernes José Gregorio Hernández Cisneros, un destacado médico que nació en 1864 en Isnotú (Trujillo-Venezuela), será elevado al nivel de beato por parte de la Iglesia Católica dirigida por el papa Francisco.

Se trata de un galeno del vecino país que se metió en el corazón de pueblo por su generosidad y siempre puso sus conocimientos científicos al servicio de los más necesitados, ganándose así el apelativo de “El Médico de los Pobres”.

Su beatificación fue aprobada por el papa Francisco luego de verificar el milagro concedido a la niña Yaxury Solórzano, de 10 años, a quien los médicos no daban esperanzas de vida tras recibir un disparo en la cabeza. Este hecho ocurrió en 2017, luego de que la menor junto a su padre fueran interceptados por delincuentes en el caserío Mangas Coveras del estado Guárico (Venezuela), para despojarlos de la motocicleta en la que se desplazaban.

Yaxury fue internada en un hospital cuatro horas después de recibir el disparo. En el centro asistencial no había neurocirujanos, por lo que tuvo que esperar 48 horas para ser operada. Su vida cada vez más se veía comprometida debido a que perdió mucha sangre y masa encefálica, por lo que le diagnosticaron que quedaría con discapacidad motriz, lingüística, pérdida de memoria y visión.

Sin embargo, 20 días después del suceso su madre contó que le rogó a José Gregorio Hernández que la salvara y la pequeña Yaxury sobrevivió. “Ella misma afirma que percibió su presencia de forma inmediata, cuando sintió una mano en el hombro y una voz que le habló: ‘¡Quédese tranquila, todo irá bien!’”, reseña la Conferencia Episcopal de Venezuela.

Luego de cuatro años, la ahora adolescente no presenta secuelas, a pesar de haber sufrido una lesión en el cerebro

Según el portal Vatican News, el 16 de enero de 1986 José Gregorio Hernández fue declarado “Venerable” por el papa Juan Pablo II. El 9 de enero de 2020, la Comisión Médica de la Congregación para las Causas de los Santos aprobó el milagro que hizo en la vida de Yaxury Solórzano, hecho que también fue aprobado el 27 de abril de 2020, por la Comisión Teológica.

La ceremonia de beatificación se cumplirá en la Iglesia del Colegio La Salle, en La Colina (Caracas), una hermosa edificación inaugurada en 1968, desarrollada por los arquitectos venezolanos Carlos Guinand Baldó y Moisés Benacerraf, y el colombiano Alberto Iriarte. Serán solo 150 las personas que podrán presenciarla, el resto deberá seguir cada detalle desde las 9:00 a. m. (hora colombiana) vía streaming por los canales de YouTube de la Conferencia Episcopal Venezolana y la Arquidiócesis de Caracas.

Albe Pérez, coordinadora nacional para la causa de la beatificación, contó que se cumplirán con todos los protocolos de bioseguridad y que Yaxury Solórzano estará presente, parte del clero y autoridades eclesiásticas. “El acto será presidido por monseñor Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela”.

La Sala de Prensa de la Santa Sede notificó este jueves que el papa Francisco eligió al que será el nuevo beato como “copatrón” del nuevo ciclo de Estudios en Ciencias de la Paz de la Universidad Lateranense.

“Una inspiración para el personal médico”

El padre Jaider Lázaro Avendaño, delegado arquidiocesano de Pastoral de Liturgia, en diálogo con EL HERALDO explicó que de José Gregorio Hernández se debe destacar el amor al prójimo desde el ejercicio de su profesión. “Las personas creen que todos los santos deben ser obispos, sacerdotes o monjas, pero no es así, este era un hombre tranquilo, un laico que desde su faceta de médico hacía el bien. Esto les da un mensaje a nuestros profesionales de la salud, sobre todo en estos momentos críticos que vivimos, en que los médicos se han hecho más que necesarios para el mundo”.

Sobre la beatificación indicó que lo primero que se debe comprender es que este no es un proceso administrativo de cumplimiento de requisitos, sino que es un discernimiento comunitario que la Iglesia realiza sobre determinadas experiencias en la vida de algunas personas que sean dignas de ser propuestas como ejemplo de vida cristiana. Este proceso tiene sus momentos y lo primero con lo que debe contar es un postulador, una persona que promueva su causa. “Generalmente estas postulaciones se dan en el ámbito local, por ejemplo si alguien desarrolla una obra muy cristiana en Barranquilla lo más probable es que la postulación de la causa se genere aquí y luego vaya a Roma donde se realizan diferentes estudios por parte de la Congregación de los Santos”.

Aún no se le puede decir santo

Lázaro Avendaño sostiene que una persona no se puede postular directamente como santa, y que para ello existen diferentes grados: venerable, siervo, beato y santo. “Aquí en Barranquilla tenemos a la Madre Marcelina, que está en la categoría de venerable. Para que sea elevada a beata y luego a santa debe haber realizado un milagro creíble y perdurable en el tiempo”.

Cofre donde reposan los restos mortales de José Gregorio Hernández, en la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, en Caracas, Venezuela.

Para ser beato debe certificarse un milagro que generalmente va relacionado con curaciones o sanaciones en personas que piden la intervención de esa persona en concreto. Aún no se le puede decir santo, debe realizar un segundo milagro que debe suceder en una fecha posterior a su beatificación. Sin embargo, a un beato ya se le puede conceder cierto grado de culto público, es decir, ya alguna parroquia podría llevar su nombre”.

“José Gregorio salvó a mi hija”. La barranquillera Elián Lares compartió a este medio un caso que ella considera “un verdadero milagro” y que tiene que ver con la menor de sus tres hijas, por la cual pidió su intermediación desde que estaba en su vientre.

“En mi último embarazo tuve tres amenazas de aborto porque el bebé se sentaba en la placenta y con cada movimiento se me presentaba un sangrado, a esto se le conoce como placenta previa. Mi suegra me habló del doctor José Gregorio Hernández porque me practicarían unos exámenes para determinar si debían hacerme un legrado o si el embarazo seguía su rumbo”, recuerda esta residente del barrio La Campiña, en el norte de Barranquilla.

Agrega que su suegra le entregó una estampita con la imagen del galeno venezolano, la cual mantuvo consigo. Tras practicarle los exámenes, los médicos quedaron asombrados porque el bebé estaba a salvo y no hubo compromiso del proceso de gestación. “El bebé siempre esquivó la sangre que se acumulaba en mi cuello uterino y pudo crecer sano. Nació ochomesina, con riesgo de que no respirara bien, pero nos aferramos al doctor José Gregorio y no duró sino pocas horas en la incubadora. Yo tenía fe de que fuera varón para bautizarlo José Gregorio en su honor, pero como salió hembra la llamé Joseph Alejandra, que hoy tiene 23 años y vive en Chile”.

José Gregorio Hernández falleció trágicamente el 29 de junio de 1919. Lo atropelló un joven mecánico. Desde entonces son muchas las personas que aseguran que los ha sanado, entre ellas Elián, quien pudo dar a luz luego de tantas complicaciones.

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