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Mujeres, niños y LGTB+, los más vulnerables a la trata en Latinoamérica

En algunos países estas poblaciones corren grave riesgo debido a la discriminación y la pobreza de algunos territorios.

La trata es un delito que consiste en captar, trasladar y retener a una persona mediante la fuerza o la amenaza para explotarla durante largos periodos.

Naciones Unidas denunció este martes que la pandemia de covid impulsa la trata de personas, un tipo de esclavitud moderna que afecta especialmente a mujeres y en la que en los últimos tres lustros creció la explotación de menores.

La mezcla de aislamiento, discriminación social y, frecuentemente, escasos recursos y corta edad, los convierte en especialmente vulnerables ante los explotadores, señala la ONU.

La explotación sexual era el delito más frecuente con el 64 %, mientras que los trabajos forzados suponían el 35 %, y el 1 % restante estaba sometido a otros tipos de explotación.

Las personas más vulnerables económica y socialmente son las que tienen mayor riesgo de caer en las redes de trata, que se aprovechan de esas circunstancias.

Aunque la explotación sexual es la más común, otras víctimas sufren trabajos forzados en agricultura, pesca o minería, condiciones de esclavitud en trabajos domésticos o son obligadas a cometer delitos, mendigar o incluso sometidas a extracciones de órganos.

Las víctimas liberadas de esta forma de esclavitud son solo la punta del iceberg y se teme que en todo el mundo los explotados asciendan a millónes.

Las mujeres y niños

En América Latina la gran mayoría de las víctimas de trata son mujeres y niñas explotadas sexualmente, aunque en algunos países, como Argentina y Chile, los casos de trabajos forzados son mayoritarios.

De las más de 3.400 víctimas rescatadas en 2018 en América del Sur de esta forma de esclavitud moderna, el 69 % eran mujeres, el 5 % niñas, mientras que los hombres representaban el 25 % y los niños el 1 %, según el Informe Global sobre Trata de Personas que difundió la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Comunidad LGTB+

La discriminación de personas del colectivo LGTB+ hace que éstas sean especialmente vulnerables a caer en las redes de trata para explotarlas sexual o laboralmente, advierte Naciones Unidas en un dossier difundido este martes en Viena.

"Estudios recientes muestran que menores y jóvenes adultos LGBT+ pueden ser especialmente vulnerables a la trata de personas con fines de trabajo forzoso y explotación sexual", explica el Informe Global sobre Trata de Personas.

"Su identidad LGTB+ aumenta su vulnerabilidad, ya que a menudo son marginados en la sociedad y condenados al ostracismo por amigos y familiares que pueden obligarlos incluso a abandonar su casa", agrega el documento.

"Debido al estigma existente en las familias y la sociedad, los LGTB+ están sobrerrepresentados entre los menores que viven en las calles y a menudo están expuestos a la discriminación", señala el reporte.

En América del Norte, donde se han realizado más estudios, precisa la ONU, entre el 20 y el 40 % de los menores sin hogar se identifican como LGTB+, mientras que solo representan el 5 % ciento de la población general.

La falta de acceso a tratamientos psicológicos, la escasez de recursos y posibles traumas previos convierten al colectivo en el blanco de las mafias, que buscan individuos "menos protegidos y en los márgenes de la sociedad".

Víctimas invisibles

La ONU subraya que en más de 70 países donde la homosexualidad es considerada un delito, a las víctimas de trata no sólo se las fuerza a prostituirse, sino que sufren consecuencias penales por ello y les resulta muy difícil denunciar su situación de explotación.

En estas naciones es muy complicado cuantificar el problema ya que apenas existen datos con los que trabajar.

La mayoría de las investigaciones sobre la vulnerabilidad social del colectivo LGTB+ se han realizado en América del Norte, Europa y América Latina, mientras que de otras regiones apenas hay datos.

Por ello, la ONU anima a aumentar los estudios a escala mundial sobre la discriminación que sufre este colectivo, especialmente en aquellos países donde existe un gran estigma social contra ellos y en los que se criminaliza las relaciones entre personas del mismo sexo.

América central y Caribe

En América Central y el Caribe las niñas representan el mayor grupo de víctimas detectadas, con el 40 %, por delante del de mujeres, con el 39 %. Los hombres suponen el 13 % de los rescatados de la trata y los niños el 8 %.

El porcentaje de niñas entre el total de las víctimas está entre los más altos del mundo.

La mayoría de las personas que caen en la trata son explotadas sexualmente (81 %), mientras que un 13 % era sometido a trabajo forzoso y el restante 6 % a otros tipos de abusos.

"Algunos estudios en Centroamérica sugieren que la violencia doméstica y otras formas de violencia contra mujeres y niños, así como la discriminación contra las minorías étnicas, aumentan potencialmente el riesgo de que las niñas se conviertan en víctimas de trata", indica el informe.

La jefa de investigación de la ONUDD, Angela Me, explica a Efe que lo que distingue a Centroamérica es la explotación sexual infantil, ya que en otras regiones del mundo en las que hay una gran tasa de trata con menores se les suele esclavizar laboralmente.

Me vincula la explotación sexual de niñas con otros datos de la región, como los elevados niveles de feminicidios y de violencia de género, lo que refleja una cultura de la desigualdad en la que "las mujeres y las niñas se respetan menos que a los hombres".

En América Central la mayoría de las víctimas proceden del mismo país o de la región, aunque también se han detectado a suramericanos entre las personas liberadas de las mafias.

En América del Norte, especialmente en EEUU, se han detectado víctimas de trata procedentes de América Central, aunque en menor número que en años anteriores, si en 2016 supusieron el 9 % del total, en 2018 esa cifra se redujo al 3 %.

De abusos sexuales a tráfico de órganos

Si bien la explotación sexual es la más conocida, otras víctimas sufren condiciones de esclavitud en tareas domésticas, la agricultura o, incluso, son obligadas a practicar la mendicidad, contraer matrimonios forzosos o se les extraen órganos para trasplantes.

En muchos casos, la captación se produce con falsas ofertas laborales. Al llegar al destino, los criminales suelen robarles la documentación y obligar a las víctimas a trabajar o prostituirse para saldar una supuesta deuda.

La ONUDD identifica dos tipos de estrategias de captación: la "caza", que supone el seguimiento de una potencial víctima -en muchos casos un menor- a través de las redes sociales, y la "pesca", consistente en aguardar respuestas a ofertas de empleo falsas.

Víctimas vendidas por 36 dólares

En 2018, 148 países detectaron a unas 50.000 víctimas de trata de personas. Esa cifra es sólo la punta del iceberg de un delito en ocasiones trasnacional que puede afectar a millones de personas.

Los tratantes suelen explotar a los más pobres y vulnerables, tanto en sus zonas de origen como en su destino final, donde se suelen aprovechar de su aislamiento y del desconocimiento de sus derechos.

En numerosas ocasiones las víctimas son vendidas a lo largo de su cautiverio. La ONU ha documentado ventas de mujeres por entre 36 y 23.600 dólares.

La covid aumenta el riesgo

El previsible aumento de la pobreza en el mundo por primera vez en décadas debido a la crisis desatada por la pandemia, el cierre de escuelas y el incremento de la horas expuestos a internet abren nuevas oportunidades para los criminales, denuncia el informe.

"Millones de personas en todo el mundo están sin trabajo, sin escolarizar y sin apoyo social en la crisis de la covid-19, lo que los expone a un riesgo mayor a la trata de personas", declaró la directora ejecutiva de ONUDD, la egipcia Ghada Waly.

"Necesitamos acciones específicas para evitar que los criminales se aprovechen de la pandemia para explotar a los vulnerables" en un crimen tan "aborrecible", demandó Waly.

La ONUDD asesora y anima a los Estados a adaptar una legislación que reconozca este delito de forma específica y detecte y ayude a las víctimas con el fin de acabar con la impunidad.

Perfil femenino

Aunque la mayoría de las víctimas siguen siendo femeninas en 2018, se incrementaron los casos detectados de menores respecto al informe anterior, con datos de 2016.

La proporción de mujeres adultas entre las rescatadas se redujo de más del 70 % a menos del 50 %, mientras que los menores aumentaron desde alrededor del 10 % a más del 30 %.

En el mismo periodo de tiempo la proporción de hombres adultos ha pasado del 10 al 20 % del total.

Los perfiles de las víctimas cambian también según la forma de explotación. En 2018, la mayoría de mujeres y niñas eran víctimas de explotación sexual, mientras que hombres y niños eran en su inmensa mayoría sometidos a trabajos forzados.

"A escala mundial, una de cada tres víctimas es un menor, pero en países de rentas bajas los menores son la mitad de las víctimas detectadas, la mayoría de ellas captadas para trabajos forzados", denuncia Waly.

La mitad de todas las víctimas detectadas en 2018 sufrían explotación sexual, el 38 % estaba sometido a trabajos forzados, el 6 % era obligado a cometer actividades delictivas, el 1 % forzado a mendigar y, en cantidades menores, también se dieron casos destinados a matrimonios forzados o para la extracción de órganos.

Adaptado a las redes

La mayoría de las personas condenadas por trata son hombres, con alrededor del 64 % del total. Los delincuentes pueden ser desde miembros de grupos organizados a individuos aislados. Cuanto mayor es el nivel organizativo, mayor es también el tiempo de explotación.

Otro aspecto destacado es que los delincuentes han adaptado su modelo de captación y explotación al entorno digital, especialmente en la búsqueda de menores vulnerables en las redes sociales.

Internet también permite a los delincuentes transmitir en vivo la explotación sexual de sus víctimas, lo que multiplica las ganancias de las mafias, destaca el informe como motivo de preocupación.

A menor PIB per cápita, más trata infantil

Otro gráfico del informe muestra una correlación entre un menor PIB per cápita con un mayor porcentaje de niñas que caen en la trata para ser explotadas sexualmente.

Así, por ejemplo, en Guatemala, con un PIB per cápita de 8.995 dólares, el 45 % de las víctimas detectadas eran niñas, mientras que en los países con PIB per cápita mayores, como Panamá, Argentina, Chile o Uruguay, las menores representan menos del 3 % del total de las víctimas.

Pese al largo camino para acabar con la impunidad, la ONUDD celebra que casi todos los países de América Latina, excepto Venezuela, hayan adoptado en su legislación el delito específico de trata de personas tal como recogen las convenciones internacionales y que las condenas hayan aumentado en los últimos años.

La crisis de Venezuela

"Los datos globales sobre víctimas de trata identificadas ofrecen ejemplos claros de aumentos repentinos de víctimas de países que caen en profundas recesiones económicas", indica el reporte.

Un ejemplo de esta correlación entre aumento de la pobreza y número de personas que caen en la trata lo representa Venezuela, que ha sufrido un desplome económico en el último lustro.

"En 2018, un total de 430 víctimas venezolanas de trata de personas se identificaron en 21 países de América del Sur, Centroamérica y Europa", indica el informe.

Esa cifra contrata con los datos de otros años: en 2011 se contabilizaron únicamente cinco víctimas venezolanas en el extranjero, en 2012 fueron once, y en 2013, sólo dos.

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