El Heraldo
Magdalena

La Sierra Nevada de Santa Marta, a merced de los violentos

La lucha por el poder entre estos dos grupos ilegales ha causado confinamiento en las áreas rurales del departamento.

La violencia, el confinamiento y la restricción a la movilidad, causados por organizaciones criminales y/o grupos armados ilegales, tienen a los pobladores de la Sierra Nevada de Santa Marta y su zona de amortiguación, en el Magdalena, angustiados y con el ‘credo en la boca’.

Los actos violentos por cuenta de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC o Clan del Golfo, y la declaración de guerra que a este grupo criminal ha emitido en los últimos días las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, ACS o los Pachenca, aumentan el temor y encienden las alarmas entre las autoridades.

La Defensoría del Pueblo no ha sido ajena a este y a otros sucesos recientes, por lo que su director, Carlos Camargo, ha solicitado a las autoridades nacionales y locales, “actuar de manera inmediata”.

El funcionario asegura que “es necesario coordinar medidas preventivas de control y disuasión”, al tiempo que reitera la misión de “proteger a los líderes sociales, comunales y defensores de Derechos Humanos, para que su integridad y vida no sean afectadas”.

Esta situación había sido advertida por la Defensoría del Pueblo desde el año 2019, cuando emitió la Alerta Temprana 044, focalizada para Santa Marta, Ciénaga, Aracataca, Fundación y Zona Bananera.

En este documento reiteraban las disputas territoriales entre los grupos armados los Pachenca y el Clan del Golfo, un conflicto que para la entidad conllevaba también graves implicaciones para el medio ambiente, dado que afectaría la biodiversidad en la Sierra Nevada, una de las mayores riquezas naturales y culturales del país.

El temor

La circulación, en los últimos días, de audios y panfletos en los que los Pachenca intimidan a las fuerzas productivas y comunidad, fue la gota que rebasó la copa del desespero, especialmente en Palmor, un corregimiento de Ciénaga llamado la ‘Capital de la Sierra Nevada de Santa Marta’.

Aquí los comerciantes cerraron sus negocios y las escuelas suspendieron sus tareas. Además, un ‘toque de queda’ confinó a la población entre las 7 de la noche y la madrugada del siguiente día.

Los habitantes no se atreven a pronunciarse y prefieren callar, pues sostienen que “peligran nuestras vidas”.

“Lo único que pedimos es que se aumente el número de policías y que los militares se adueñen del control del territorio”, manifestó un campesino de la vereda Los Moros, quien pidió reserva de identidad.

Controles del Ejército Nacional en la vía que comunica con la Zona Bananera, en el Magdalena.
Aparente tranquilidad

Con el paso de las horas se vislumbra un aparente sosiego en la región. El Ejército y la Policía reforzaron la seguridad en el territorio y el Clan del Golfo alentó las esperanzas de una aparente tranquilidad, a través de un comunicado.

En el documento el grupo armado ilegal rechazó los audios que circularon en redes sociales y decidieron, unilateralmente, “hacer un cese de hostilidades respetando a comerciantes, ganaderos, agricultores y miembros de la fuerza pública”.

“No quiere decir que no nos vamos a defender de nuestros enemigos; ellos (los Pachenca) saben que frente a cualquier agresión actuaremos con toda contundencia”, advirtieron.

Por su parte, el director Ejecutivo de la plataforma de Defensores de Derechos Humanos, Activistas y Líderes Sociales, de la Sierra Nevada, Lerber Dimas, anotó que los paramilitares están en el territorio y señaló que, contrario a lo que algunos organismos del Estado dicen, no se han ido.

“Siempre han estado allí y siguen generando caos y miedo en las comunidades”, aseveró.

Los grupos armados

La defensora de derechos humanos y consultora en temas de seguridad y convivencia, Norma Vera Salazar, manifestó que lo complejo de este conflicto “es la debilidad institucional” y realizó un análisis de las dos organizaciones al margen de la ley.

Explicó que las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra (ACS) reúnen el control político, militar y operacional que durante el imperio paramilitar tuvieron los herederos de Hernán Giraldo Serna

“Controlan las rentas criminales del narcotráfico, microtráfico y la extorsión en la zona amortiguadora del Parque Tayrona y en varias áreas de la Sierra Nevada, desde Palomino (La Guajira) hasta Santa Marta y en gran parte de Ciénaga, Aracataca y Zona Bananera”, anotó.

Indicó que estas actividades incluyen también el POT paramilitar, que es una especie de división del territorio para el manejo de las rentas criminales y las actividades propias de la organización.

Vera Salazar comentó que sumado a esto está el blanqueamiento de activos, que tiene una relación muy estrecha con las actividades ecoturísticas.

Por otro lado, señaló que el panorama del Clan del Golfo implica el crecimiento de una organización que viene controlando sobre todo los recursos del narcotráfico, pero que en algunos territorios –como Santa Marta– ha venido diversificándose, incluyendo dentro de su paquete la extorsión y el microtráfico.

El comercio ha cerrado en algunas zonas de la Sierra Nevada, debido a las amenazas recibidas.
Acción militar

Actualmente las unidades de la Primera División del Ejército Nacional realizan operaciones de forma coordinada, conjunta e interinstitucional con la Policía Nacional, la Fuerza Aérea, la Armada de Colombia y la Fiscalía General de la Nación, que han permitido obtener contundentes resultados operacionales en contra de organizaciones criminales que convergen en el norte del país, así como afectaciones a sus economías ilícitas.

El comandante de esta unidad táctica, Mayor General, Gerardo Melo Barrera, destacó que hasta enero de este año se había logrado la captura de 357 personas pertenecientes a grupos criminales, 89 de integrantes del grupo delincuencial organizado los Costeños, 61 del grupo de los Pachencas, 21 del ELN y 25 de integrantes del grupo armado organizado residual GAOr-37.

También se ha realizado la incautación de más de 3 toneladas de cocaína, así como la ubicación de 28 laboratorios para el procesamiento de sustancias ilícitas, y la destrucción de 18 semilleros. Además de la destrucción controlada de 994 kilogramos de explosivos.

Recordó el oficial Melo Barrera, que la Primera División, con área de responsabilidad en los departamentos de La Guajira, Cesar, Atlántico, Magdalena y sur de Bolívar, enfoca sus esfuerzos operacionales a contrarrestar los factores de inestabilidad que convergen en la región Caribe de Colombia.

“Con sus unidades operativas, (Segunda Brigada, Décima Brigada, Fuerza de Tarea de Armas Combinadas Mediana y Fuerza de Tarea Conjunta Marte), trabaja incesantemente por brindar seguridad a los habitantes de estas zonas del país”, precisó.

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