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Los adultos mayores necesitan estar en actividad para evitar el aburrimiento, la ansiedad y la depresión.
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Familia

“La cuarentena no es olvido”

Expertos en geriatría explican que el riesgo de las personas mayores no está solo en el contagio. El aislamiento podría confundirse con abandono si no existe diálogo sincero entre las familias.

Margarita Cardeño Sanmiguel, psicóloga , especialista en Psicogeriatría Clínica y magíster en Investigación Clínica, perteneciente al grupo de investigación Estudios de Género, Familias y Sociedad refiere una situación que le ocurrió días atrás con una de sus estudiantes.

La joven acudió a ella para contarle que su abuela vivía en una finca en una zona rural. A la finca dejaron de acudir familiares y trabajadores porque su tía (administradora del lugar) había pedido distanciamiento social por el coronavirus y el riesgo que este podía representar para su abuela. Sin embargo, la señora notaba que todos se alejaban y nadie le decía nada.

La tía argumentaba que nadie debía explicarle la situación mundial porque ella “no entendía” y no sabía leer ni escribir —a pesar de que todas sus funciones cognitivas están en óptimas condiciones—.

Esta situación, dice Cardeño, constituye uno de los problemas que enfrentan las personas mayores en medio de la pandemia, pues “el aislamiento físico no es lejanía ni abandono”. “La cuarentena no es olvido”, afirma.

Cardeño explica que debe hablarse con las personas mayores en un diálogo franco y abierto. Ocultarles lo que está pasando, infantilizarlos, invisibilizarlos y hacerles sentir que se están quedando solos de un momento a otro es también “una forma de maltrato”.

“Hay que tener un cambio de lenguaje para adaptarnos al aislamiento, que es la única herramienta eficaz hasta ahora. Cuidarnos es una obligación, un derecho y un deber, pero tenemos que cuidarnos con responsabilidad.

Debemos hacerle entender al adulto mayor que no está abandonado, que el distanciamiento no es muerte social y que no los estamos haciendo a un lado”, enfatiza.

Cardeño recalca que cuando el adulto mayor tiene algún tipo de enfermedad mental, demencia o patologías como el alzheimer tanto familiares como cuidadores deben reiterarle que lo más importante es su bienestar.

“Debemos decirle: te cuido porque te quiero, te cuido porque no quiero que sigas enfermando. El coronavirus nos ha hecho cambiar nuestras formas de vida porque se ha convertido en un enemigo invisible para todos —niños, jóvenes, adultos y adultos mayores—. Es tiempo de salvar vidas, sobre todo, las de las personas que amamos, con las que vivimos y más aún de las que están lejos”, agrega.

Riesgo

Las personas mayores de 60 años son particularmente vulnerables a la enfermedad asociada al coronavirus. A pesar de lo que aún se desconoce de este virus, uno de los hechos irrefutables científicamente es que los adultos mayores son quienes tienen un mayor índice de mortalidad, sobre todo si padecen enfermedades crónicas o tienen otro tipo de patologías adicionales.

Para el médico geriatra Bartolomé Bacci, las personas de 60 años, aunque son relativamente jóvenes, podrían tener factores de riesgo porque muchos de ellos podrían tener enfermedades como la diabetes, hipertensión, enfermedades coronarias, respiratorias, entre otras morbilidades asociadas.

“Con las personas mayores hay que tener un cuidado especial. Por ello se decretaron las medidas preventivas que conocemos empezando por el aislamiento social hasta que exista una vacuna o un tratamiento curativo. Esta es una enfermedad letal, de fácil contagio y debemos evitar que las personas mayores estén en espacios donde haya conglomeraciones”.

Bacci, señala que seguir al pie de la letra las medidas preventivas es indispensable para proteger a los adultos mayores del coronavirus.

Debemos evitar que los mayores de 70 salgan a la calle y las personas de 60 que deben salir por fuerza mayor tomen medidas preventivas como tener dos metros de distancia en los bancos o las EPS. No es fácil, nadie está acostumbrado y esto genera un estrés emocional”.

Para Bacci es importante también estar atentos al tipo de información que reciben los adultos mayores para que no se asusten porque sus miedos podrían somatizarse en ansiedades, angustias y depresiones. “Hay mucha desinformación sobre la pandemia. Debemos saber qué tipo de información reciben, verificar que las fuentes sean confiables y hablar con ellos de la realidad, tranquilizarlos de ser necesario”.

Bacci explica que no poder salir afecta la parte emotiva porque “una cosa es que antes el adulto mayor no saliera y otra es que ahora no pueda hacerlo”.

“El adulto mayor sentirá que se afecta su independencia y su autonomía. Si se ofuscan y dicen que van a salir pase lo que pase, por ningún motivo hay que dejarlos salir solos. Deben ir con algún acompañante. Lo más importante es el diálogo entre las familias y en caso de que se requiera, por algún tipo de patologías asociadas a la salud mental, se debe recurrir a un médico especializado”, apunta.

Mantenerse activos

Para la neuropsicogeriatra Fabiola Cárdenas, el confinamiento es una oportunidad para aprovechar los espacios con las personas mayores. “Se pueden desarrollar estrategias con los adultos mayores que dependerán del tipo de personalidad y de aquellos que tengan procesos cognitivos normales. Para los que tengan déficit tanto leves como severos debemos mirar otro tipo de actividades”.

“Lo más recomendable es que se realicen estrategias terapéuticas teniendo como base la ocupación cambiando las actividades y procesos. Las manualidades, las pausas activas, los crucigramas y todas esas actividades que ayudan a mantener a las personas mayores ocupadas son fundamentales y los harán sentir mucho más tranquilos”, apunta.

Martha Álvarez, enfermera experta en el cuidado de adultos mayores, reitera que el confinamiento es una oportunidad para demostrarle a los adultos mayores lo importantes que son para la familia.

“Si les gusta tejer busquemos hilos y los instrumentos que necesitan, si le gustan las plantas hagamos un jardín junto a ellos, si les gusta ir a misa acompañémoslos aunque sea frente al televisor o el computador, hagamos este confinamiento menos difícil para ellos que necesitan más que nunca sentirse útiles y amados por la familia”.

Con ello concuerda Cardeño, que destaca la importancia de las rutinas para la salud física y mental de los adultos mayores.

“Hacer ejercicio, animarlos a que caminen por lo menos tres veces al día, que vean televisión pero escogiendo ellos los programas que quieren ver, llevarles los periódicos, jugar con ellos juegos de mesa y de razonamiento abstracto, que son buenísimos para retener, ubicar y comprender, atenderlos y prepararles las comidas que les gustan con una dieta no muy cargada porque en estos tiempos de confinamiento hay menos actividad y el cuerpo funciona más lento”, dice.

Para la profesional estar en contacto con los seres queridos es muy importante para los adultos mayores. Por ello, es indispensable ayudarlos a ver a sus familiares a través de videollamadas, que sientan que están cerca a pesar de la distancia.

“Hay muchos que usan el internet y el teléfono. Es importante para que puedan charlar o ver a sus hijos (videollamada). No podemos condenar a los adultos mayores a estar sentados en una mecedora. Ayudemos para que sientan que el tiempo pasa a favor de ellos, que sientan que sí se pueden hacer cosas nuevas”.

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