El poder de Jordan Walker se robó todas las miradas y lo convirtió en el gran protagonista del Derby de Jonrones, luego de una actuación dominante de principio a fin que lo llevó a conquistar el título tras superar cada una de las rondas con autoridad y sangre fría.
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El toletero marcó el ritmo desde su primera aparición en el plato. Walker castigó la pelota desde el inicio al conectar 10 cuadrangulares en sus primeros 13 swings, una demostración de fuerza que terminó consolidando con un total de 13 jonrones para liderar la primera ronda y enviar un mensaje claro al resto de los participantes.
En la siguiente fase mantuvo el mismo nivel. Con seis vuelacercas, dejó en el camino a Junior Caminero en un duelo directo que se definió antes de lo esperado gracias al denominado “jonrón de oro”, batazo que puso punto final a la ronda de manera anticipada y le permitió reservar energías para la gran definición.
La imagen de Walker con la gorra puesta al revés evocó inevitablemente a la leyenda Ken Griffey Jr., aunque desde el lado derecho del plato. Mientras tanto, su padre vivía cada batazo con intensidad desde las gradas, celebrando y chocando las manos con los aficionados que acompañaban la inolvidable presentación del nuevo rey del Derby.
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Con el impulso de una noche casi perfecta, Walker avanzó a la final para enfrentar a Kyle Schwarber en busca de coronar una exhibición de poder que ya lo tenía como la gran figura del espectáculo.
























