El Heraldo
Córdoba

El coco, un fruto que destila esperanza en la zona Costanera de Córdoba

El aceite de coco virgen es elaborado por una asociación de mujeres cabeza de hogar que, con modernas técnicas, obtienen este producto ancestralmente utilizado para diversos usos médicos y estéticos.  

Para obtener una tonelada de aceite de coco, Lucellys María González Puello y sus socias deben procesar unos 6 mil ejemplares de este fruto tropical, que luego es destilado hasta conseguir la grasa que surge de la pulpa.

Anteriormente el coco en San Bernardo del Viento solo era utilizado para elaborar ricos platos típicos, como arroz y guisos, pero luego de la unión de un grupo de mujeres cabeza de hogar los cocoteros se convirtieron en un sinónimo de belleza y salud.

En total son unas 14 personas, víctimas de la violencia de la guerra y violencia intrafamiliar, quienes conforman la Asociación de Mujeres Productoras de Aceite de Coco, Aceluz, dedicada a la producción del aceite de uso estético y médico que se comercializa en Montería, Barranquilla y Cali; y sobre pedido a través de redes sociales en cualquier parte del mundo.

 

La planta de producción está ubicada en el corregimiento de Paso Nuevo, a 14 kilómetros del casco urbano de San Bernardo del Viento, en la zona costanera de Córdoba, a unos 81 kilómetros de la capital, Montería.

“Actualmente somos 10 mujeres y 4 hombres que integramos la Asociación Aceluz, quienes en el 2015 vimos la oportunidad de elaborar un producto que nos generara una ganancia con un costo de producción metiendo una mano de obra para cada una. Eso motivó a que las mujeres emprendiéramos el proyecto porque sabíamos que quincenal o semanalmente íbamos a poder llevar a nuestra casa un sustento propio sin depender de una pareja. Eso nos motivó a trabajar unidas y aquí estamos expandiéndonos en el mercado después de 7 años de trabajo duro”, dice con orgullo Lucellys González Puello.

Como todo inicio, no fue fácil constituir una marca y mucho menos recorrer los vericuetos que deben superar los emprendedores en la búsqueda de un espacio en el mercado.

“Todo esto ha sido un proceso de ensayo y error, al principio conformamos una asociación de producción de plátanos y coco, sin ningún tipo de industrialización, pero luego un médico nos habló sobre los beneficios del aceite de coco para la salud y eso me llamó la atención para aportar nuestra mano de obra”, aseguró.

Las primeras muestras no dieron los resultados esperados, pero eso no fue suficiente para frenar el impulso de Lucellys, quien ya se había propuesto encontrar el método que le permitiera destilar el coco con la mayor pureza garantizada.

“Anteriormente yo no sabía nada sobre el aceite de coco virgen, solo sabía que con el coco rallado se podía hacer arroz de coco”, dice antes de soltar una carcajada cómplice.

La emprendedora agregó que le llamó la atención porque principalmente era algo que podía llegar a beneficiar la salud. “Noté que se podía hacer algo diferente y que ahí había oportunidades para nosotras las mujeres. Entonces empecé a buscar y a capacitarme empíricamente sobre el producto, busqué  cómo era la forma de rallar el coco, de filtrarlo y fijé un proceso estándar de manera empírica y así fui desarrollando este proyecto y enseñándoles a las otras mujeres cómo hacerlo. Entre todas aportamos una idea y nos asociamos”, recuerda con orgullo, como si de un hijo se tratara.

Lucellys reside con sus tres retoños y es madre soltera, una condición similar a la de sus socias.

“Muchas de las mujeres que integran la asociación son víctimas de la violencia de la guerra, víctimas de violencia intrafamiliar, o de violencia de género. Son mujeres cabeza de hogar, pero también hay indígenas y afro. Nosotras quisimos tener una mezcla de todo eso para poder ayudar a estas personas que ahora cuentan con una forma de ganarse la vida por sus propios medios”, aseguró.

Como toda organización, en Aceluz las tareas están divididas entre grupos de trabajo, lo que permite una mejor coordinación.

“Tenemos una junta directiva en la cual contamos con un comité de compras, un comité de proceso, y yo como representante legal asumo la comercialización y administración de la asociación. Nos distribuimos en cada área, ya sea para pelar los cocos, rallarlos, filtrarlos y destilar el aceite, mientras que los 4 hombres que tenemos como socios dos son distribuidores y dos son los que se encargan de la materia prima, entonces cada quien tiene labores diferente, pero todos somos un solo equipo”, indica.

Con el crecimiento del proyecto y de los pedidos también han crecido las responsabilidades, por lo que Lucellys y sus socias han tenido que dejar atrás el empirismo y comenzar a formarse académicamente en la materia de producción del aceite de coco virgen y administración de empresas.

“Nos capacitamos con el Sena, hemos hecho varias capacitaciones y ahorita este año tendremos una nueva capacitación porque la idea es crecer. Tenemos un proyecto para hacer cosméticos, ese será el segundo paso que daremos, porque hemos aprendido que el coco sirve para elaborar muchos otros productos como labiales, jabones, cremas para masajes, bloqueadores solares”, explicó.

A un ritmo de seis horas diarias de trabajo, y con 6 mil cocos saludables, la asociación Aceluz puede producir una tonelada de aceite de coco virgen al mes.

“La jornada comienza desde muy temprano, lo primero es adquirir una materia prima de primera calidad porque el aceite de coco es algo delicado, si se nos va uno en mal estado daña todo el producto, entonces lo primero es la selección de la materia prima; segundo, se pela el coco, se le extrae el agua. Luego se lleva a un rallador eléctrico que tenemos, se le hace una nueva extracción pura y después lo metemos a 24 horas de fermentación. Durante ese tiempo se separa el aceite, el agua y una proteína que tiene el coco. Ya después se hace un filtrado del aceite de coco virgen para posteriormente llevarlo al empacado”, explica.

Actualmente Aceluz tiene puntos de venta en Montería, en Barranquilla y Cali, además se le puede contactar a través de sus redes sociales @aceluzaceitedecocovirgen. “Manejamos tres presentaciones que son 200 mililitros, 500 mililitros y 1000 ml, con costos entre $30 mil, $40 mil y $60 mil pesos”, acotó.

En su proceso de aprendizaje y crecimiento, Lucellys ha gestionado apoyos técnicos y financieros de entidades como el Sena, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y el San Jorge, CVS, y algunos bancos que le han ayudado a conseguir los recursos para la compra de maquinaria.

Asimismo, la asociación se encuentra gestionando los recursos necesarios para la compra de una máquina dosificadora, que le permitiría emprender la elaboración de nuevos productos cosméticos.

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