Los ‘Amigos’ que se apoderaron de los Montes de María

Según indica la Procuraduría, el exsenador cordobés Otto Bula se valía del miedo de los labriegos de Ovejas y San Jacinto, entre otras poblaciones, para que abandonaran sus tierras.

José Luis Cruz
María Moreno, en nueva parcela, donde tiene sembrado algunas hortalizas. José Luis Cruz
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Según indica la Procuraduría, el exsenador cordobés Otto Bula se valía del miedo de los labriegos de Ovejas y San Jacinto, entre otras poblaciones, para que abandonaran sus tierras.

“O me venden las tierras o la suegra me las vende más baratas”. Con esta frase intimidatoria llegaban cerca de cinco hombres, que en muchos casos eran custodiados por la Fuerza Pública –según cuentan hoy los labriegos–, a las veredas Borrachera y San Francisco, ansiosos de adquirir las parcelas a bajos costos.

Estos episodios se volvieron recurrentes en 2007 en esta zona de los Montes de María, cuando los habitantes apenas empezaban a retornar después de los hechos de violencia, los más crueles, la masacre de El Salao (Bolívar) y Canutal-Canutalito (Ovejas).

Javier Ramírez Díaz, líder de la vereda San Francisco, recuerda que Raúl Mora, Álvaro Echeverría y el exsenador Otto Bula llegaron a la zona comprando tierras, a través de la sociedad ‘Amigos de los Montes de María’, y adquirieron fincas –cerca de 2.300 hectáreas– en Borrachera, Oso Negro y Damasco.

“Ellos llegaban con comisionistas, sobre todo Raúl Mora y Álvaro Echeverría. Decían que iban a comprar la tierra para mejorar las comunidades, que las utilizarían para ganadería. En 2009 las vendieron a Argos y ellos las reforestaron con madera (teca)”, explica Ramírez.

Por las hectáreas pagaban entre 200 y 700 mil pesos, dependiendo de la ubicación; entre más cerca de la carretera, pagan más.

“A veces amenazaban al que no quería vender. Ellos compraban las entradas de las parcelas para que quienes estuvieran en el medio o atrás, se vieran obligados a vender”, asegura el líder.

Añadió que en algunas ocasiones utilizaban a líderes campesinos como intermediarios para hacer más fácil la venta.

“Esa gente venían en camioneta, con dinero en efectivo, con mochilas de plata, hacían las compraventas de noche, todo ilícito”, acota Ramírez.

Al recordar cómo fue que el congresista Bula –pieza clave en el escándalo de Odebrecht– y sus amigos se adueñaron de esas fértiles tierra, uno de los campesinos va más allá y asegura que la Policía llegaba con ellos en camionetas. “Los que traían el dinero usaban pantalones camuflados y hacían visibles sus Mini Uzi”, dice.

No descartan que los ‘Amigos de los Montes de María’  tuvieran “apoyo de notarios y de la misma Fuerza Pública”. “Unas tierras que estaban en común y proindiviso ya les tienen papeles, otras que eran del Incora, ahora son propiedades privadas”, dice uno de ellos.

A raíz de las compras no solo se perdieron algunas parcelas, sino una vereda, Borrachera. “Ahora, allí no vive nadie, pura teca es lo que hay”, dijo el denunciante.

Ubaldo Manuel Meza Benítez, habitante de Borrachera, manifiesta que la tierra perteneció durante mucho tiempo a Segundo Manuel Rivera, quien se la vendió a los campesinos que vivían de cultivar, ñame, yuca, maíz y tabaco.

En la zona, donde se habla de los despojos de las tierras,  hay muchos cultivos de teca.
En la zona, donde se habla de los despojos de las tierras, hay muchos cultivos de teca. Lorena Henríquez

Se adueñaron

Según Meza, un terrateniente los obligó a firmar en un libro y les advirtió que quien no firmara se quedaría sin sus parcelas. “Poco a poco se fue adueñando de ellas hasta que la vereda desapareció”, narró.

“A los campesinos les quedaba difícil hablar de restitución porque ya las tierras estaban en manos de terceros compradores de buena fe, y esos son intocables. La tierra no se vende, se trabaja, se defiende, pero algunos líderes campesinos eso era lo que hacían, venderlas y ahora están perdidas”, concluyó Ramírez.

En San Jacinto

En la zona conocida como Barcelona, en el  área rural de San Jacinto, la situación fue similar a la ocurrida en las veredas de Ovejas. Han pasado 21 años desde que María Salomé Moreno Serrano no visita los predios, en esa vereda, en los que alguna vez vivió con su familia.

En la sala de su casa, entre muebles de cuero cuarteado y adornos viejos, recuerda que  para ella y los suyos son cosa del pasado las tres hectáreas en las que cultivaban tabaco y frutos cítricos, desde que fue asesinado su hermano Julio César Moreno, a la edad de 40 años.

Fue el 20 de agosto de 1996, tras voces de amenazas que merodeaban  los predios de Barcelona, cuando paramilitares del Bloque Héroes de los Montes de María hicieron su arribo y asesinaron a Moreno. Lo degollaron, delante de su gente, y desde entonces comenzó el éxodo de cerca de 96 familias que cultivaban esas tierras. El pretexto de los matones fue decir que eran predios de “sapos de la guerrilla” y así sembraron el terror.

Desde entonces, María Salomé Moreno, su esposo Sotelo Acosta, y sus tres hijos, decidieron partir de Barcelona, como también  lo hicieron, uno tras otro, sus vecinos y amigos.

“Uno comenzó a tener miedo cuando empezaron a amenazar, a mandar a desocupar”, sostiene Moreno, a quien aún se le encharcan los ojos cuando recuerda a su hermano.

Dice que, para ella, era como un hijo. De niños dormían juntos y se protegían el uno al otro en medio de los pereques de la vida. El dolor no fue solo pare ella. Sus padres, quienes nunca volvieron a ser los mismos, murieron al poco tiempo por causa de la depresión.

Mientras las familias salían de los predios de Barcelona, tierras que habían sido entregadas a campesinos beneficiarios de programas de reforma agraria por el Incora, comenzaron a aparecer los compradores de rapiña.

Según Moreno, una hectárea cuyo precio se estima en $5 millones,  era vendida en solo $300.000. Las tierras fértiles, aptas para el cultivo de tabaco, maíz y otras hortalizas, eran vendidas por los campesinos angustiados, que no veían otra opción.

Según Salomé Moreno, solo unas tres familias no vendieron sus tierras en Barcelona. En su caso, dice que tampoco decidió aceptar las ofertas, pero prefirió nunca más regresar. Sentía que ya no tenía nada por hacer en aquellos lares.

“Un año después de que salimos de Barcelona, llegaron a decirnos que nos compraban las hectáreas. Nunca aceptamos venderlas, pero preferimos no regresar allá. Hoy, no por miedo, sino porque que me trae muy malos recuerdos del asesinato de mi hermano, sigo pensando lo mismo”, dice Moreno.

La mayoría de familias que salieron de los predios Barcelona se agruparon en zonas de la cabecera de San Jacinto como La Campesina y Buenos Aires.

En el caso de María Moreno y su familia, adquirieron otra parcela, con la ayuda del Estado, y tratan de sobreponerse a los malos tiempos. En su casa, en la que intenta que el ambiente de campo permanezca intacto, tiene gallinas  ponedoras y cultivos, en un patio de tierra,  que le bastan para el sustento de sus familia.

Aspectos de una finca en la zona de Barcelona.
Aspectos de una finca en la zona de Barcelona.

Sobre Barcelona

Para llegar a los predios de Barcelona, se debe ingresar desde la cabecera de  San Jacinto hasta llegar a una trocha en la que se encuentra una ‘Y’ que marca dos caminos: a la izquierda, el corregimiento de Las Palmas; mientras que hacia la derecha está Barcelona.

Después de pasar cuatro arroyos, no muy altos, no es posible continuar el recorrido en vehículo. Solo se puede seguir a pie, para lo cual se deben emplear unos 30 minutos hasta llegar a la zona que era ocupada por los campesinos, o existe la posibilidad de pedir la ayuda de alguien que vaya en moto. Fue precisamente de la segunda forma en la que se continuó con el recorrido.

Ya en moto, en poco menos de 10 minutos, quedaron atrás otros dos pequeños arroyos y ahí estaba la nueva Barcelona. Son predios “sofisticados”, en boca del mototaxista que llevó al equipo de este medio, en comparación a lo que eran antes.

Mientras se hacían algunas fotos del lugar, un hombre montado en un caballo, que cargaba en su cuello un poncho, comenzó a merodear de inmediato. La actitud parecía poco amable y por ello se determinó retornar de una vez. Solo hasta ahí llegó la visita.

Antes salir de la zona, se constató que el hombre que montaba el caballo abordó al mototaxista y le preguntó cuál era el motivo de la presencia de personas que no eran conocidas en la zona. No se supo cuál fue su respuesta. El equipo de esta casa editorial, en ese entonces, no estaba lo suficientemente cerca para poder escuchar.

La Procuraduría recomienda investigar a Otto Bula

La Procuraduría General de la Nación, por medio de un comunicado oficial, dio a conocer  que “a partir de información remitida por las entidades competentes, logró identificar que el señor Otto Bula, directamente o por medio de asociaciones agropecuarias, estaría relacionado con el presunto despojo masivo de unas 1.800 hectáreas de tierra en la zona de los Montes de María”.

La entidad advierte de una posible red de servidores públicos y particulares que pudieron colaborar en el aparente despojo, y de personas que fueron señaladas por algunas víctimas de ser testaferros de Bula en regiones donde se ha dado la práctica del despojo.

El primer estudio de la Procuraduría Delegada para Asuntos Agrarios y de Restitución de Tierras sobre predios en la zona de Montes de María hacía referencia de los predios de Barcelona.

Sobre estos predios señala que “Otto Bula puede estar involucrado en el despojo de al menos 500 hectáreas que en su momento fueron entregadas a campesinos beneficiarios de programas de reforma agraria por el Incora”.

Agrega el documento que “según la información estudiada, Otto Bula pudo haberse hecho a la propiedad de esos predios aprovechándose del estado de vulnerabilidad de la población de San Jacinto”. 

Otros de los predios de los que hace mención la Procuraduría es el denominado Cuba, también en San Jacinto.

Señala que “las víctimas han señalado al señor Otto Bula como la persona que determinó el despojo que denuncian y que motiva sus solicitudes de restitución de los predios que componían el predio Cuba,  que cuenta con cerca de 1.010 hectáreas”.

Resalta la Procuraduría que “algunos campesinos reclamantes de la zona de San Jacinto señalaron públicamente que fueron despojados de sus predios por Otto Bula e identifican que el predio Cuba hace parte de las 8.000 o 9.000 hectáreas acumuladas por el exsenador”.

“La Procuraduría advierte la posibilidad de que las dinámicas identificadas en el predio Barcelona, que podrían constituir un despojo masivo, coincidan con las que motivan las solicitudes de los campesinos reclamantes del predio Cuba. Por esa razón solicita a la Fiscalía que intensifique esfuerzos para aclarar la relación de la Agropecuaria la Cuba y el señor Bula”, concluye el ente investigador.

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