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Pasillo del sótano del hospital Universitario Cari de Alta Complejidad. Los funcionarios dicen que, por lo general, permanece desolado.

Oscuridad y soledad se ‘adueñan’ del Cari

EL HERALDO recorrió los siete pisos y el sótano del hosital de alta complejidad, donde el abandono y la decadencia son evidentes. Hoy solo 35 pacientes son atendidos allí a diario.

El titulo es:Oscuridad y soledad se ‘adueñan’ del Cari

EL HERALDO recorrió los siete pisos y el sótano del hosital de alta complejidad, donde el abandono y la decadencia son evidentes. Hoy solo 35 pacientes son atendidos allí a diario.

Como si fuera una película de terror, con la mayoría de luces parpadeando y en algunos casos en completa oscuridad, se vive un recorrido por la ESE Hospital Universitario Cari de Alta Complejidad. El sonido que produce el monitor cardiaco y que se escucha en cualquier centro médico es nulo acá. Predomina el sonido de la brisa chocando con las ventanas o el de un gato maullando en el primer piso.

EL HERALDO recorrió cada uno de los siete pisos y el sótano del hospital, y logró apreciar el abandono, la oscuridad y la decadencia que este tiene.

En el sector del sótano se encuentra la Unidad de Recepción de Pacientes (Urep), que por el estado físico da la impresión de que hubiese pasado un huracán o un terremoto: hay parte de las paredes en el piso, camillas en un rincón y no cuenta con servicio de fluido eléctrico y de aire acondicionado.

“Esto lo iban supuestamente a mejorar, pero lo que hicieron fue dañarlo y dejarlo así hasta el momento”, contó una enfermera, que por seguridad, prefirió omitir su identidad.

En el poco espacio que queda en el lugar y que hace dos años era utilizado para la llegada de pacientes, sea estables o en estado crítico, solamente hay dos camillas para reanimación, dos para consulta y una de tiraje.

Pero ninguna de ellas, según la funcionaria, están aptas para ser ocupadas por un paciente y por tanto, los remiten de inmediato a otro piso del edificio.

En el otro extremo de este mismo piso se encuentra la Unidad de Cuidados Intensivos Neuro, inaugurada en 2016 y la que nunca arrancó, según manifestó un médico, que pidió reserva de su identidad.

“Esto no comenzó porque nunca se le cambió el contrato al operador”, anotó.

Luego, al intentar subir hacia el último piso, de los tres ascensores en el hospital, solamente uno funciona.

Sector de la Unidad de pacientes quemados al que le están haciendo reparaciones desde hace varios meses.
Sector de la Unidad de pacientes quemados al que le están haciendo reparaciones desde hace varios meses.

En el séptimo piso funciona medicina interna, pero solamente está habilitado un sector, en el cual estaban hospitalizados, en ese momento, seis mujeres y tres hombres. En la otra ala, como le llaman, no hay más que camillas desocupadas y llenas de polvo.

Por sobrepasar su capacidad (105 pacientes), las directivas del Cari Mental decidieron desde hace unos meses trasladar algunos de ellos al sexto piso del edificio de alta complejidad.

En el lugar están habilitadas 26 camas para hombres, de las cuales 23 están siendo utilizadas. Estos son cuidados por tres auxiliares y una enfermera jefe. En el sector de mujeres hay 12 camas, de las que 11 están ocupadas y solamente se encuentran dos auxiliares.

Pero una de las personas en este lugar señaló que el sitio no está adaptado para las personas que ahí se encuentran. “Somos pocas personas y la planta física tiene problemas en sus paredes y techo, por lo que hay que estar siempre con mucho cuidado”, afirmó.

Algunos de los pacientes están sin ropa o solamente con un pañal. “Muchas veces no hay suministro de dotación, por lo que toca comprarles cosas con nuestro dinero o que se mantengan con la misma ropa por más de un día”, añadió la fuente, a la que le adeudan nueve meses de salario.

En el piso cinco, área de pediatría, están hospitalizados 10 menores, los cuales están supervisados por seis pediatras. Aquí, como en otros niveles, también hay una zona sin utilizar, con camillas y sillas vacías.

En el nivel de abajo, área de medicina interna, la situación es muy similar, pero con cuatro pacientes.

El Instituto de Cancerología, como un aliado, tiene a cargo el piso tres y en buenas condiciones, pero no se pudo obtener mayor información sobre el número de pacientes.

En el piso dos está ubicada la UCI con cinco pacientes en el momento. Además de la UCI cardio y los nueve quirófanos, los cuales se encuentran cerrados desde hace seis meses.

En el primer nivel del edificio o lo “más bonito”, como le llaman los empleados del lugar por las buenas condiciones en que se encuentra, se halla la parte administrativa del Cari y consulta externa, que se mantiene prácticamente desolada, según algunas enfermeras.

En total, el Cari tiene 148 camas habilitadas, de las cuales a diario se mantienen llenas 30 o 35 habitaciones, sin incluir los pacientes trasladados del Cari Mental, que suman 20.

Sin embargo, hace dos años la capacidad era de 250 camas y ha ido disminuyendo mes a mes, al igual que los 38 servicios que en un principio ofrecían; el día de ayer solamente habían tres: medicina interna, pediatría y psiquiatría.

Otros problemas

Una fuente le reveló a EL HERALDO que el tomógrafo adquirido en 2016 por 900 millones de pesos, con dineros de la entidad y del Ministerio de Salud, no se utiliza porque a los pocos meses se le dañó la tarjeta. “Un aparato tan caro se está dañando y el arreglo tan solo vale 6 millones de pesos”, anotó.

Cosa contraria sucede con el ecógrafo que funciona en el hospital, pero que no hay un especialista quien lo maneje.

El presidente de Anthoc Atlántico, Heriberto Tovar, cree que la situación que vive el Cari es el resultado de la tercerización que se aprobó al liquidar el extinto Hospital Universitario. “En estos momentos, el Cari Mental sostiene al Cari de Alta Complejidad y ojalá el plan de salvamento pueda funcionar, porque es un patrimonio de la región”, anotó.

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