El Heraldo
Orlando Amador
Así nos conocimos

“Mi familia es todo y no concibo ningún movimiento sin ellos”

En la Universidad Metropolitana de Barranquilla el cirujano plástico Jaime Aroca quedó cautivado por su esposa María Paola. 

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Próximos a cumplir sus bodas de plata, Jaime Aroca y María Paola Martínez recuerdan cómo nació su amor y cómo construyeron su familia. La Universidad Metropolitana de Barranquilla se convirtió en la institución en la que Jaime comenzó a consolidar su sueño de convertirse en un profesional de la salud, pero también fue el sitio en el que  encontró el amor, a la madre de sus tres hijos.

Mientras Jaime cursaba segundo semestre de Medicina, María Paola iniciaba un preuniversitario en Odontología. Eran carreras distintas pero los unió el hecho de tener amigos en común, sin embargo, afirman que “no fue amor a primera vista”.

“Después de un tiempo de habernos conocido, coincidimos en una salida con el grupo de amigos e hicimos un contacto más cercano, a partir de ahí empezó el vínculo que quedó firmado con una serenata. Nuestro noviazgo no fue algo buscado sino muy espontaneo”, recuerda Jaime.

Estando María Paola en tercer semestre y Jaime en quinto, cumplieron un año de relación sentimental que llegó con una noticia que transformó sus vidas.

 “Duramos muy poco tiempo de novios porque yo quedé embarazada. Yo vivía en un apartamento con unas amigas y él con sus papás. Íbamos mucho donde unos amigos, entonces yo llegaba y me acostaba siempre a dormir y una tía de ellos le decía a Jaime: ‘Maripao está embarazada’ (risas). Pensé que era una gastritis y hasta hice tratamiento, no podía salir ni a la calle del malestar. Fue difícil porque mi papá era sicorrígido pero Jaime sí se puso feliz, parecía que le hubiese dicho que se iba de viaje (risas)”.

Jaime Aroca y María Paola estan próximos a cumpllir 25 años juntos. Orlando Amador

La vida de la pareja se transformó con la venida de Isabella, quien hoy tiene 23 años y está radicada en Nueva York (Estados Unidos). Por su parte, a María Paola le tocó regresar a su casa en Santa Marta y suspender los estudios, pues hasta el último día del embarazo recuerda que vomitó. Mientras tanto Aroca se quedó culminando la carrera profesional y viajaba constantemente a la ‘Perla del Caribe’.

Dos años después que nació su primera hija, María Paola retorna a Barranquilla a continuar sus estudios profesionales, pero ahora en Administración Financiera, mientras Jaime se encontraba en los preparativos para irse a especializar en Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva en Argentina. 

“Nosotros decidimos no educar a nuestra hija en otro país porque es otra cultura y porque mi familia está ligada a la educación aquí, así que decidí irme solo a especializar por cinco años, en los cuales ellas iban y venían constantemente”.

Al terminar la especialización y con un futuro más definido en cuanto a su organización familiar, Aroca y Martínez deciden unir sus vida en matrimonio, el cual habían planeado realizar el 25 de agosto de 2008 en honor a la fecha que ellos consideran como su verdadero aniversario, el 25 de agosto de 1996, pero un imprevisto aceleró sus planes.

“Nos casamos el 26 de abril de 2008 pero en realidad esa no era la fecha. Nos tocó adelantarlo porque estando en los preparativos a mi abuelita le detectan un cáncer y fue muy rápido, así que nos cansamos antes”, revela la samaria.

Tres años después de haberse casado y con una hija de 12 años, llegaron dos nuevas “bendiciones” que agrandaron la familia. “En el 2011 nacen los mellos, que no fueron buscados. Pero Jaime siempre lo predijo, así como cuando Isabella, que desde el inicio dijo que sería niña. Nosotros apenas nos estábamos preparando para tener un bebé el año siguiente (2012). Yo acababa de dejar los anticonceptivos y un día él llegó y me encontró dormida en un sofá y me dijo: ‘estás embarazada’. Recuerdo que tenía un baby shower, antes de irme me hice la prueba y fue negativa, pero él me dijo: ‘allá en lo más profundo de esa prueba estás embarazada’ (risas)”.

El embarazo fue confirmado a través de una ecografía y manejado con mucha precaución, pues inicialmente se pensó que uno de los embriones podría reabsorberse, pero finalmente lograron formarse los dos. Pero ese tema no era lo único que preocupaba a la pareja.

“Pensamos mucho como decirle a Isabella, en su cabeza nunca pasó tener un hermano y menos dos. Durante 12 años había sido la hija y nieta única de ambas familias. Finalmente se enteró a los tres meses y nunca preguntó nada en el embarazo, fue apática al tema hasta que supo que eran varones, hoy en día los ama”, cuenta Martínez

Jaime Aroca y María Paola Martínez han logrado consolidar una familia unida, en medio de dificultades y triunfos. Para los padres su hija mayor, Isabella, es la luz de la familia y una mujer muy inteligente, mientras que Jaime y Felipe son una “explosión de energía” que llegó a darle alegría a su hogar. Además de estar casados y crecer emocionalmente, también se han dedicado a prosperar profesionalmente juntos, pues María Paola desde su profesión como administradora es la gerente financiera de la empresa Jaime Aroca Cirugía Plástica.

“Somos muy bendecidos por Dios y aunque no ha sido fácil, hemos construido una familia llena de amor, empatía y tolerancia. Somos un apoyo el uno con el otro en su plan de vida y hemos estado tanto en las buenas como en las malas. Mi familia es todo y no concibo ningún movimiento en mi vida que no tenga que ver con ellos, con su bienestar y desarrollo, porque todo lo que me mueve son ellos”, expresa Jaime.

La familia en tiempo de covid
La familia Aroca Martínez posó desde su hogar, en el norte de Barranquilla. Orlando Amador

Jaime Aroca se ha convertido con más de doce años de experiencia en uno de los cirujanos plásticos más reconocidos del Caribe y del país, y aunque no se encuentra en la primera línea de atención al covid- 19 no es ajeno a la crisis sanitaria que actualmente padecemos.

“Nosotros al igual que todo el mundo hemos vivido y sufrido con todo lo que ha pasado en esta pandemia, pero siempre hemos tratado de sacar el lado positivo, que en este caso, fue poder sacar más tiempo juntos en familia, pero obviamente está el temor de lo que estamos viendo día a día y sobre todo yo, por mi profesión y como padre de familia”.

Aroca labora en la Clínica Portoazul, uno de los puntos con más afluencia de pacientes con covid, donde se vive cada minuto la tensión de esta pandemia, lo cual no ha sido fácil de manejar, pero que asegura trata de dejar de lado en su hogar para no pasar a sus hijos las angustias que allá se generan.

“Desde que esto inició está la incertidumbre y el estrés de saber si uno tiene o no el virus para no llevarlo a casa. No ha sido fácil manejarlo pero trato de dejar en mi sitio laboral todos estos temores y el estrés. No es fácil olvidarlo pero aquí en casa hacemos dentro de todo nuestra vida normal en familia, sin dejar de lado los protocolos”.

Aunque en su familia solo su esposa ha sido contagiada con el virus y fue asintomática, el cirujano cuenta que tristemente le ha tocado ver partir a varios colegas y amigos.

“Son muchos los conocidos que me ha tocado despedir a la distancia. De las cosas más tristes que tiene este virus es verlos partir y ni siquiera poder ir a despedirlos. Es muy duro y difícil porque han sido amigos de universidad y amigos de familia quienes han perdido la batalla”.

El galeno, a pesar de estar vacunado contra la covid, no ha dejado de lado todos los protocolos de bioseguridad, tanto en su lugar de trabajo como en su casa, en la que no permite que nadie externo entre y en caso de hacerlo debe someterse a un proceso de desinfección, usar gorro quirúrgico, tapabocas y cubrezapatos desechables.

“Hay que recalcar que debemos seguir cuidándonos, seguir todos los protocolos. Hay que usar el tapabocas, y usarlo de la manera correcta, lavarnos las manos y recordarle aquellas personas que todavía no han tomado conciencia, que esto que está sucediendo es producto del haber perdido las medidas, el haber bajado la guardia y el habernos relajado a nivel social. Volvamos a esa conciencia, al esfuerzo de alejarnos socialmente. El virus no se puede controlar pero sí podemos evitar las complicaciones masivas. Acatemos el proceso de vacunación que es uno de los mecanismos para evitar dificultades y el fallecimiento de nuestros seres queridos”.

Para los esposos lo más importante es el bienestar de sus hijos Isabella, Jaime y Felipe. Orlando Amador
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