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El día antes del debut fue difícil conciliar el sueño. Cuando a Édgar Rentería le dieron la noticia que jugaría en las Grandes Ligas con los Marlins de la Florida pensó que era una broma de su mánager, Salvatore David Rende, que lo dirigía en Los Caballeros de Charlotte, novena de la categoría Triple A. Ante la repetición de la noticia, el barranquillero se fue creyendo el cuento que su anhelo en la Gran Carpa comenzaría a cristalizarse.

El viernes 10 de mayo de 1996 llegó y Rentería estaba juicioso esperando la orden de su nuevo mánager. De entrada, las noticias no fueron las esperadas. El entrenador le comunicó que se la jugaría con el mismo equipo que estaba ganando.

Al ‘Niño’ de Barranquilla eso poco lo importó, él estaba feliz porque ya estaba sentado en el dugout con un equipo de Las Mayores.

La alegría para Rentería llegó en la baja de la novena entrada cuando su mánager movió a Álex Arias del campo corto a la tercera base y Édgar ocupó el lugar del torpedero. Así hizo su primera aparición oficial en un terreno como un grandesligas. Aquel 10 de mayo de 1996, los Marlins de la Florida vencieron 4-2 a los Rockies de Colorado, en el Pro Player Stadium, de Miami.

El pasado martes se cumplieron 20 años de ese debut y Rentería rememoró ese bello momento con EL HERALDO.

Ya han pasado dos décadas desde su estreno en Grandes Ligas aquel 10 de mayo de 1996. ¿Qué significa esto para usted?

Significa que estoy viejo (risas). Son muchos recuerdos, muchas anécdotas pasaron en estos 20 años y parece que fuese ayer. El tiempo pasa muy rápido.

¿Qué es lo primero que se le viene a la mente de aquella fecha del debut?

Me acuerdo que ese mismo día no debuté porque el equipo venía en una racha ganadora y el mánager decía que iba a jugar el mismo equipo que venía ganando. Yo estaba tranquilo. Ya estaba en Grandes Ligas y estaba esperando un turno para hacer las cosas bien y me acuerdo que ese día me llamó mucha gente. De la organización recibí muchas felicitaciones porque era uno de los jugadores de la cantera que había subido. La verdad es que había mucha alegría y me felicitaron mucho.

¿Pero aquel 10 de mayo sí se estrenó en Grandes Ligas?

Sí, tuve dos apariciones jugando a la defensiva. El shortstop que jugaba se llamaba Álex Arias y él jugaba siete innings y yo jugaba los dos últimos, pero jugaba defensa, nunca cogí un turno al bate. En el siguiente partido que jugué también me pusieron a jugar a la defensiva, que fue cuando Al Leiter tiró el no hit no run.

¿Cómo fue el momento en el que entra a jugar a la defensiva?

Estaba relajado. Yo en la defensa siempre estaba muy confiado y estaba muy calmado, ya que ese era mi fuerte. Yo venía jugando muy bien defensivamente en las ligas menores y no sentí nervios jugando a la defensiva.

¿Cómo fue ese momento en el que le dieron la noticia que iba ser subido a las Grandes Ligas?

Yo estaba jugando Triple A, eso fue en Charlotte. Se había lesionado el shortstop Kurt Abbott y el mánager llegó donde mí. Ese día el juego estaba parado porque había lluvia y me anunció que me tenía que ir para Miami porque el shortstop se había lesionado y me habían subido. Primero no lo podía creer porque en las ligas menores se hacen muchas bromas sobre eso. Pero el mánager me dijo: te estoy hablando en serio, tienes que recoger tus cosas de Triple A e ir hacía Miami bien temprano. Esa noche no pude ni dormir con esa alegría que me habían subido. Fue una noche bastante especial.

Usted dice que aquel 10 de mayo no debutó. ¿Entonces cómo fue para usted su debut oficialmente?

Fue en Chicago, jugamos ante Chicago Cubs. El juego fue a la 1 de la tarde. Ese día lo nervios me estaban consumiendo horas antes del juego, pero cuando empezó el partido cambió todo, los nervios se fueron. Grandes Ligas es Grandes Ligas. Cuando usted está en ligas menores ve como algo imposible jugar en Grandes Ligas, pero ya después que uno va tomando confianza se le van dando todas las cosas. Fue algo muy especial.

¿Se acuerda del primer ‘pitcher’ al cual le tocó enfrentarse?

Navarro un pitcher puertorriqueño, ahora se me escapa el nombre (en realidad el primer pitcher que enfrentó fue Steven Transchel). En el primer turno le conecté de hit y ese día bateé de 4-2. Desde ahí se abrió todo el panorama.

Después de eso usted comenzó a escribir una gran historia con los Marlins y se consolidó con ese ‘hit’ de oro en 1997 con el que su novena ganó la Serie Mundial...

Si, después de ahí vinieron cosas importantes. Primero que todo me mantuve jugando todos los días y físicamente bien, logrando éxitos personales. El éxito mayor fue cuando ganamos en 1997. Eso fue lo máximo para la organización, para la Florida, que en poco tiempo ya ganaba una Serie Mundial.

¿Qué le dijo René Lachemann, mánager de Marlins en 1996, después del debut?

Estaba feliz. Después de mi primer hit en las Grandes Ligas se abrió un camino para seguir conectando más hits. En esos tiempos lo que le deseaban a uno era suerte y que siguiera jugando de esa forma.

¿Se imaginó esa carrera tan exitosa en las Grandes Ligas?

Uno nunca piensa nada de eso, solo piensa en mantenerse. El juego en las Grandes Ligas es muy exigente al igual que el trabajo. Si uno falla lo pueden bajar, entonces uno solo piensa en mantenerse y que lo dejen en el equipo grande.

¿Cuáles son esos momentos más épicos?

Indiscutible, las dos Series Mundiales, el Juego de las Estrellas. Si te pones a pensar todo ha sido valioso. Los bates de Plata, los juegos de playoffs, que son una alegría que no se compara con nada. Pero lo más grande, las dos Series Mundiales.

¿Qué opina de lo que están haciendo actualmente Julio Teherán y José Quintana?

Van madurando más. Cada juego es importante para ellos. Creo que Julio ahora está batallando, pero es un pitcher con muchos recursos, que puede salir del mal momento que está pasando, debe aprender de lo que le está pasando. Estoy muy contento con lo que está pasando con José Quintana, él está muy maduro, está lanzando como él quiere. Está tirando la bola que quiere tirar, trabajando a los bateadores bien trabajados. Lo importante es que ha subido de millas. Creo que, si Dios quiere, podemos tener a José en el Juego de Estrellas. Ojalá que siga avanzando y por qué no pensar en un Cy Young (premio al mejor lanzador). Lo veo muy bien preparado. Los demás están esperando la oportunidad de que lo suban, creo que todos están preparados para mantenerse cuando los llamen a jugar en Grandes Ligas.

¿Cómo ve a la Selección Colombia de cara al Clásico Mundial?

Gracias a Dios estamos clasificados. Estamos esperando cuando ya tengamos el equipo reunido nuevamente para participar en el campeonato Mundial. Hay que esperar que los muchachos se sigan desarrollando y adquieran más experiencia porque lo que nos viene es duro. El Clásico Mundial es bastante duro y vamos a tratar de dar la batalla.