Mucha preocupación ha causado en el país las denuncias formuladas en días pasados por la parlamentaria perteneciente a la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, la médica antioqueña Marta Cecilia Ramírez, sobre lo que ha ocurrido hasta ahora en el actual proceso legislativo que se surte para reformar el sistema de salud colombiano.

En declaraciones al diario El Colombiano, la médica congresista manifestó que sus colegas que están al frente de los procesos de reforma del sector salud, es decir, los que están en las Comisiones Séptimas y Primeras que abordan los proyectos de ley ordinaria y estatutaria de salud respectivamente, prácticamente se están movimiento entre las presiones de los grupos de interés y la “mermelada” que se ofrece para sacar adelante dicha reforma en favorecimiento de dichos grupos.

Parte de las denuncias de la citada parlamentaria se fundamenta en el deseo que tienen muchos de los actores intervinientes en el sistema de salud, que no quieren que se les regule para evitar así ser controlados, y entre esos actores cita que “las casas farmacéuticas no se quieren dejar regular tanto…los productores de tecnología médica no se quieren dejar regular”, e inclusive agregó que existe franco interés por parte de algunos actores de no “dejarse regular las utilidades que generan en el sistema”.

Siendo más puntual con la metodología utilizada por algunos de esos grupos de presión apara defender intereses financieros, la Representante Ramírez denunció con respecto a las casas farmacéuticas que si bien no son todas las que lo hacen, la manera de cooptar a los congresistas es mediante “el lobby que hacen para evitar que haya controles en la reforma a los temas de medicamentos” y para tener cautivo al sistema en general, algunas hasta “otorgan beneficios individuales, como cambiarle el carro a los personajes que influyen en la toma de decisiones, la invitación a congresos internacionales y el apoyo económico para las especializaciones de los médicos y sus familiares”. De forma franca y contundente la parlamentaria ha dicho que como resultado de la presión y la “mermelada” de algunas casas farmacéuticas en este proceso de reforma, éstas “han comprado mucho congresista”, ratificando que en gran parte “el sistema sí está permeado por la corrupción”, y por eso “antes de llegar a la reforma hay que decirnos la verdad”.

Ante estos graves hechos que rondan el proceso de la reforma en la salud en Colombia, como la permeabilidad de algunos legisladores a los ofrecimientos de los actores interesados en defender sus intereses, la ruptura sospechosa del quórum de la Cámara cuando hay comisiones conjuntas y que según el Senador Armando Benedetti pudiera deberse a saboteo y presiones de algunos actores del sistema que se sienten afectados por la reforma, o la visita de algunos congresistas a actores del sector salud “y no precisamente a que los atiendan” como lo manifestó el también Senador Luis Fernando Velasco, la Representante Ramírez opinó que “con ese ambiente tan pesado, el Presidente de la República debió haber retirado el mensaje de urgencia de la reforma y dar una discusión más tranquila y más franca”.

Así las cosas, este proceso reformista está ensombrecido por graves denuncias de los que en última tienen la responsabilidad de decidir el futuro de la salud de todos los colombianos, quienes exigimos una reforma que respete lo que la Constitución dice sobre la salud como derecho fundamental, pero que con lo que ahora se está conociendo por la sociedad por presiones y “mermelada”, pudiera resultar ser una reforma que no construye el sistema de salud que se merece Colombia, sino que antes lo deforma aún más.

Por Ulay Beltran López
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