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Cuando los propósitos de paz son un tema vigente en la agenda nacional, el perdón es incluido en el panorama como un paso necesario para lograrla. Expertos coinciden en que esta acción permiten superar situaciones traumáticas a nivel personal, que se derivan en bienestar físico y mental.

Por las implicaciones alrededor de este tema, EL HERALDO consultó a diferentes expertos para conocer sus opiniones frente a si el perdón es posible o no y cómo este se puede dar a nivel nacional.

¿Cómo lo definen?

El perdón es definido por Lizeth Reyes Ruiz, doctora en Psicología y docente de la Universidad Simón Bolívar, como la acción que se realiza luego de haber sanado el dolor por una situación traumática. 'Se puede lograr, pero es necesario tener una disposición para dejar de lado la rabia, el odio, esas emociones negativas que fueron gestadas por el trauma vivido', señala Reyes.

Para Alfredo Rojas Otálora, doctor en Psicología de la Universidad del Norte, la percepción del daño en la persona ofendida conlleva a la sensación de una deuda que no se ha reparado. 'El perdón lo que hace es reducir la sensación de daño por voluntad propia, sin quitar la valoración del daño como tal', explica el investigador.

Se puede hablar de perdón desde distintas perspectivas: religiosa, jurídica, política, psicológica, entre otras; pero existen algunas coincidencias en función de definirlo más como un proceso y no como un hecho en sí mismo. Así lo afirma Betty Luz Ruiz, directora del Programa de Psicología de la Universidad Autónoma, quien lo señala como una posibilidad humana que puede ser de experiencia individual o colectiva que no implica el olvido de los traumas sufridos.

'No se trata de olvidar, es más bien seguir recordando el hecho sin el dolor que produce la reminiscencia y sin los deseos de tomar venganza. Es un proceso importante, aunque no automático, en la elaboración del duelo, de aceptar la pérdida para seguir adelante', explica Ruiz.

Las consecuencias de no perdonar

Los psicólogos coinciden en señalar que los beneficios del perdón no son solo mentales, sino también físicos. Las reacciones de ansiedad, tristeza, depresión e ira, que alcanzan niveles demasiado intensos o frecuentes, generan cambios en la conducta, por lo que se olvidan los hábitos saludables como el ejercicio y dieta adecuada. También son estados que facilitan el desarrollo de conductas adictivas como el tabaquismo.

Natalia Pérez, directora de la maestría en Psicología de la Universidad Simón Bolívar, afirma que efectivamente del rencor, el odio y de estados emocionales negativos se pueden generar afecciones de salud. 'En la lista está la depresión, trastornos alimenticios como obesidad o la anorexia, el asma, entre otras enfermedades llamadas psicosomáticas', comenta la Pérez.

La carga emocional también puede estar asociada con un cierto grado de inmunodepresión, volviendo el organismo más vulnerables al desarrollo de enfermedades infecciosas como la gripe, herpes, entre otras.

Del trauma al perdón

La investigadora Natalia Pérez explica que el proceso del perdón implica tender un puente desde la experiencia pasada hacia un futuro con nuevas experiencias y oportunidades. Además, advierte que este no ocurre igual en todas las personas, algunas tienen una capacidad de adaptación más rápida que otras. 'Hay personas que hacen sus propios duelos, otros requieren de acompañamiento terapéutico para superar esos círculos disfuncionales de rabia y frustración'.

Para Reyes, en el tránsito del trauma al perdón se viven varias etapas. La primera de ellas es la negación, que es no aceptar que ocurrió esa experiencia, se vive una especie de duelo. 'Llega un segundo momento de reflexión, en donde se analiza y se reconstruyen todos los elementos alrededor de esa situación. Hay claridad sobre la responsabilidad del hecho, pero sabiendo que hay situaciones que no se pueden controlar', explica Reyes.

En el posconflicto

Betty Ruiz comenta que en el contexto del posconflicto, el perdón debe ser entendido en todas sus dimensiones –no solo entre víctimas y victimarios–, sino como proceso que abarca acciones políticas, participación ciudadana, diálogo y reconstrucción de tejido social. 'Es un paso más que necesario para empezar a construir la paz que todos queremos y necesitamos. Esto es necesario para resignificar la historia, aprender de ella con miras a la no repetición y al cambio social', señala.

Para el psicólogo Alfredo Rojas, es importante acompañar a las víctimas para que puedan evolucionar en cuanto a las secuelas de los daños. 'Por ello se recomienda en todos los casos acompañamiento psicosocial tanto para las víctimas como para los ofensores que desean lograr su adecuada resocialización', asegura el experto.

Sobre este punto, Ruiz agrega que la intervención en estos casos incluye terapias individuales y colectivas. 'También actos simbólicos de perdón que permiten la re ignificación de experiencias, la reflexión de los hechos vividos, al aprendizaje social y al fortalecimiento de valores y conductas sociales'.

Estudio: emociones y salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático. Una investigación realizada por el Centro Médico de la Universidad de Maryland (EEUU) logró demostrar con ensayos clínicos, en 2005, que las arterias de las personas con tendencia a tener infarto al miocardio, sometidas a situaciones que generaban buen humor, crecían hasta un 30% en su diámetro. Las personas sometidas a emociones negativas, por el contrario, aumentaron el riesgo de sufrir enfermedad cerebrovascular.