
'Mi hijo tiene una talla baja para su edad, es más pesado que los demás niños, o todo le produce alergia', son algunas de las principales frases de las madres en los primeros años de vida de los niños.
Lo que desconocen es que todas esas situaciones o enfermedades pueden prevenirse hasta en un 20 por ciento con la alimentación que reciba, específicamente con la lactancia materna.
La razón: la lecha materna contienen los nutrientes necesarios para un desarrollo sano físico e intelectual de los bebés. Así lo afirmaron pediatras nacionales e internacionales durante la I Conferencia de la Actualización en Pediatría, realizada en Panamá.
Su ingesta disminuye los episodios de diarrea, que son comunes en los primeros meses de vida, favorece el desarrollo neurológico y reduce infecciones respiratorias, entre otros beneficios. En cuanto a enfermedades a largo plazo: previene la obesidad y la desnutrición —problemas que cada vez afectan más a los niños colombianos—, la diabetes, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares y las alergias, según explica la pediatra paisa y vicepresidenta de la Sociedad de Pediatría de Antioquia, Ana Cristina Gómez. Además, el hecho de amamantar fomenta la relación madre e hija, previene la depresión postparto y el cáncer de ovario, entre un sinfín de beneficios.
Por su parte, Jaime Ramírez Mayans, director médico del Instituto Nacional de Pediatría de Ciudad de México, afirmó que el amamantar permite mayor control del apetito e incrementa los nutrientes principalmente de proteína humana y reduce en un 20 por ciento la obesidad infantil, ya que esto no provoca un crecimiento acelerado del menor.
Lo que sí sucede con aquellos que son alimentados con leches formuladas. Este punto es de suprema importancia, si se tiene en cuenta que según los resultados de la última Encuesta Nutricional, Ensin 2010, uno de cada diez niños en Colombia es obeso, mientras que la obesidad en los jóvenes colombianos aumentó 25,9% y en los adultos 11,3%.
'No es cierto que un niño es gordito o de talla baja por sus genes, todo está ligado a la nutrición', aseguró Ramírez Mayans. De esa forma se desmitifican que la creencia de que la obesidad es un problema íntimamente ligado a la herencia genética, pues todo esto se puede modificar a partir de la alimentación que reciba durante los dos primeros años de vida, que son vistos por los especialistas como la ventana de oportunidades para un desarrollo adecuado, o puede ser la crónica anunciada de un sinfín de enfermedades.
El médico cirujano pediatra colombiano Francisco Leal también se refirió al hecho de que en Latinoamérica existen de 13 millones a 7 millones de niños con talla baja, lo que relacionó principalmente con la nutrición de los primeros dos años. 'Lo que no se hace en ese período es casi que irreversible. Pero si los bebés de acá tuvieran una alimentación adecuada, además de vacunas y nutrientes suplementarios como el Zync podrían llegar a tener la misma talla de un niño europeo'.
Cuál es la fórmula correcta
'La leche materna es gratis, es el mejor alimento y se debe dar se exclusivamente durante los primeros seis meses de vida', porque según Gómez, llega un punto en que con ella no es suficiente la ingesta de nutrientes. Y la brecha de energía y de hierro en el bebé comienza a crecer. Es en ese momento entonces en el que hay que empezar a dar alimentos para completar el ciclo de nutrición.'Con que alimentos empezar depende mucho de local: unos comienzan con los cereales, otros con las frutas…granos y carne.
'Lo que no se debe dar por ningún motivo es leche de vaca'. Los tres especialistas concordaron en afirmar que la malnutrición –bien sea obesidad o desnutrición– se da por la falta de educación e información. Por eso la recomendación es para que los padres promuevan entonces hábitos saludables que adopte la persona a lo largo de su vida.
No a la leche de vaca
Los especialistas son enfáticos en prohibir que un bebé ingiera leche de vaca, principalmente, por las alteraciones que produce en el sistema digestivo, tales como pérdida miscroscópica de sangre, que se traduce en diarreas crónicas, y que a su vez termina provocando una anemia. Además, con este alimento los pequeños también se sobrealimentan, acelerando así su crecimiento. 'Todo esto va en detrimento de la salud del menor', dijo el pediatra Jaime Ramírez.
Por Ánkar Brito Lozada





















