La frontera colombo venezolana, en el corregimiento de Paraguachón cumple ya más de 48 horas cerrada, por la protesta de un grupo de por lo menos 250 mujeres de la etnia wayuu que acusan a las autoridades de presuntos maltratos y exigencias económicas a cambio de dejar pasar la mercancía que venden en la zona.
A lado y lado de la frontera se encuentran cerca de 150 camiones y tractocamiones de carga represados, mientras que los viajeros tienen que hacer trasbordo para poder llegar a sus lugares de destino.
El bloqueo se inició el martes en la noche y va de forma indefinida hasta que se les brinde una solución definitiva al problema que plantean las manifestantes, quienes son vendedoras de productos alimenticios.
Ellas reclaman su derecho al trabajo, ya que cada vez que van a cruzar la frontera son detenidas para decomisarles la mercancía que llevan.
'Nosotras lo que llevamos es aceite, harina, arroz y otros elementos que vendemos acá en Colombia para sostener a nuestros hijos, por eso pedimos que nos dejen trabajar', aseguró Nelly Portillo, una de las líderes de la protesta.
Según ellas, esta situación la viven más intensamente hace dos meses, tiempo durante el cual han sido maltratadas por las autoridades, pero sobre todo por el ejército venezolano.
'Cuando vamos a pasar por La Raya nos tratan de guerrilleros y delincuentes y eso no lo vamos a tolerar más', agregó Portillo.
Afirman además que para dejarles pasar los productos que traen a Colombia para vender, deben pagar, lo cual les impide tener alguna ganancia en su trabajo.
'La mayoría de nosotras somos madres cabezas de hogar, tenemos tres, cuatro y hasta siete hijos, cada una y por eso pedimos que nos dejen trabajar, porque estamos a merced de estos delincuentes con uniforme', aseguró Martha Sánchez, quien tiene muchos años vendiendo víveres en la frontera.
Por Sandra Guerrero Barriga





















