Los negociadores del Gobierno Nacional partieron ayer hacia La Habana para iniciar hoy el decimoséptimo ciclo de diálogos con las Farc y buscar de manera conjunta 'una Colombia sin coca', un punto indispensable para superar el conflicto armado.
El jefe negociador oficial Humberto de la Calle fijó este objetivo para el siguiente ciclo de diálogo en una declaración previa a la salida del equipo negociador desde el aeropuerto militar de Catam, en Bogotá.
'No habría fin del conflicto verdadero sin atacar de fondo este fenómeno', anotó al señalar que el problema de las drogas centrará la discusión de las partes. De la Calle definió la postura del Gobierno en relación con este punto, el tercero en la negociación pero el cuarto en la agenda de diálogos, y señaló que en primer lugar quiere 'un campo sin coca' y que los campesinos abandonen esos cultivos que han dejado en las regiones un rastro de 'violencia, pobreza y marginalidad'.
La siembra y procesamiento de esta droga ha sido durante décadas la única opción para la supervivencia de campesinos que viven en lugares remotos y abandonados por el Estado colombiano, sin vías ni servicios que les permitan dedicarse a otra actividad más rentable.
En este sentido, De la Calle dijo que aspira a profundizar y mejorar los planes de sustitución de cultivos que quedaron definidos en el primero de los dos preacuerdos logrados, sobre desarrollo rural, y observó que 'no hay mejor escenario para impulsar estas iniciativas que el del fin del conflicto' que se ha alimentado del narcotráfico.
También abogó por 'encontrar nuevas maneras de reforzar programas de salud publica y prevención' del consumo de drogas. El Gobierno y las Farc encomendaron a la ONU y a al centro de Pensamiento de Paz de la Universidad Nacional dos foros sobre cultivos ilícitos, que se realizaron en Bogotá y San José del Guaviare, y en breve recibirán las memorias con cerca de 350 propuestas de las comunidades campesinas.
Rechazo a extinción de dominio
El anuncio del alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, según el cual el Gobierno estaría comprometido con las Farc en '…una reforma agraria profunda, que incluiría la extinción de dominio de tierras cercanas a zonas urbanas', no fue de buen recibo para el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie. En carta a Humberto de la Calle le pide que aclare cuáles son esos compromisos con la guerrilla, pactados en el primer punto de la agenda de La Habana. Señala que la extinción de dominio es una figura 'aplicable a los delincuentes que se han robado las tierras o las han adquirido con dineros ilícitos', y pregunta si es que Jaramillo confundió ese término con el de la expropiación de tierras por vía administrativa, trámite que igualmente rechaza 'cuando se trate de predios debidamente explotados'. El dirigente ganadero recordó que el Estado tiene tierras baldías, hoy apetecidas por la gran agroindustria, y que ha fallado en la extinción de dominio a delincuentes.





















