Compartir:

La terminación del conflicto armado interno, por cuenta de los diálogos en La Habana, es el deseo de más del 62% de los colombianos, según lo reveló la última encuesta de la firma Gallup.

Sin embargo, todas las dudas giran en torno a si realmente un resultado positivo de ese proceso de paz con las Farc significa el fin del conflicto y la instauración de una paz estable y duradera en el tiempo.

El reconocido sociólogo y analista Francisco Leal Buitrago sostiene que un acuerdo de paz con las Farc no es más que la 'cuota inicial' para la terminación definitiva del conflicto, pues Colombia, a diferencia de otros países, deberá negociar con, al menos, dos fuerzas insurgentes.

En este sentido, reconoce que haber iniciado diálogos con las Farc despertó la posibilidad de hacer lo propio con el ELN. Hoy, como lo han manifestado en sus comunicaciones, estos se encuentran dispuestos someterse a una negociación.

Pero, además, Leal señala que la paz no es solo un problema con los grupos insurgentes, sino que también es un asunto de convivencia y seguridad ciudadana que necesita mejorarse, al menos en términos manejables, pues de lo contrario 'hablar de paz es un poco pretencioso'.

El analista Carlos Medina, quien conoce de cerca el proceso de La Habana como miembro del Centro de Pensamiento para la Paz, considera que lograr un acuerdo de finalización del conflicto, con una agenda que haga trámite en el Congreso de la República y que sea sometida a un mecanismo de refrendación que garantice el cumplimiento de los puntos negociados, contribuirá de manera positiva y definitiva a la consecución de la paz.

Medina reconoce la importancia de que estos acuerdos sean posteriormente ratificados mediante cambios constitucionales, que se dé su inclusión en los planes de desarrollo nacionales y locales, e incluso en la modificación del sentido excluyente del modelo de desarrollo económico. PSP

Un discurso equivocado

No hay un criterio único. Francisco Leal señaló que el presidente Juan Manuel Santos no ha tenido la capacidad para establecer un criterio único de su gobierno frente a las críticas. En su opinión, las diferencias del discurso entre el presidente y algunos miembros de su gabinete, solo 'aumentan la esquizofrenia del país' y da espacio a la polarización.

Genera incertidumbre. El analista Alejo Vargas considera que, evidentemente, el discurso institucional que se utiliza, y así se lo han hecho ver al Gobierno, sigue siendo 'vacilante y ambiguo, a ratos'; que no llega 'claramente a la sociedad' y eso no ayuda a 'crear opinión' y, a veces, más bien 'fortalece las incertidumbres de los colombianos'.