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Cuando el país se preguntaba ayer qué tan prolongada sería la 'pausa' de las conversaciones de paz, en Cuba, luego de que, el viernes, las Farc anunciaran tal decisión y el presidente Juan Manuel Santos les respondiera que sería él quien decidiría si había 'condiciones apropiadas' para reanudarlas, el Gobierno Nacional informó que este lunes volverán a la mesa de conversaciones.

En medio del debate suscitado por el anuncio gubernamental de una ley para permitir que en las futuras elecciones se puedan hacer referendos en los que los colombianos se pronuncien sobre los acuerdos de paz que se logren, ayer se dieron, casi en paralelo, dos reuniones.

En La Habana, representantes de las Farc y tres delegados del Gobierno –el comisionado de paz, Sergio Jaramillo, Frank Pearl y el general (r) Jorge Enrique Mora– se reunieron con funcionarios de la ONU y de la Universidad Nacional.

Y en Bogotá, Santos, junto con el jefe negociador Humberto de la Calle; el empresario Luis Carlos Villegas y el general (r) Óscar Naranjo, analizaban el anuncio de la guerrilla de hacer un pare para evaluar lo de los referendos sobre los acuerdos de paz.

Casi al final de la tarde, De la Calle anunció que, luego de una 'evaluación profunda de la situación' y de 'constatar rigurosamente' que las Farc han tomado la decisión de regresar el lunes, a las 8:30 de la mañana, a la mesa de conversaciones para 'continuar normalmente' con las deliberaciones, el Presidente les ordenó regresar a La Habana.

Antes de despedirse, De la Calle explicó que la propuesta de los referendos tiene el propósito de lograr una 'mayor participación' y por esta vía que los acuerdos de paz tengan 'mayor legitimidad'. Resaltó, en nombre del Gobierno, que las Farc hayan asumido su responsabilidad ante las víctimas y la reparación de estas.

Luego del anuncio y ante la tormenta vivida en las últimas 48 horas, la pregunta que surgió fue: ¿que tan afectada quedó la confianza de las partes en la mesa de diálogo?

Lozano busca tumbar referendo
En conversaciones con EL HERALDO, el senador Juan Lozano afirmó que el proyecto de ley que regularía un referendo como acuerdo final para la terminación del conflicto 'está estimulando el proselitismo armado porque, contrario al Marco para la Paz, se está invitando a una jornada de participación ciudadana para decidir el futuro de las Farc sin exigirles que entreguen las armas'.

Agregó que 'la propuesta del gobierno es una equivocación, donde se confunde en un mismo día una expresión de la democracia participativa como es el referendo, con una expresión de la democracia representativa como una elección, lo que resulta inconveniente porque tiñe de política electoral y proselitismo parlamentario el proceso de paz'.

Por estas razones, Lozano radicó un proyecto con el objetivo de realizar 'el referendo 15 días antes o después de las elecciones, además de prohibir el proselitismo político armado, en virtud de lo cual sólo se podrá convocar a las urnas cuando las Farc dejen las armas y liberen a los secuestrados'. PSP

'La guerrilla toma como rehenes al tiempo y las aspiraciones de Santos'
En relación al choque presentado en torno al proceso de paz, el profesor de la Universidad del Norte y experto en resolución de conflictos, Juan Pablo Isaza, afirmó, en diálogos con EL HERALDO, que la apresurada propuesta del Gobierno es un 'mecanismo de presión' para decirles a las Farc que se 'necesita agilizar las negociaciones con el fin de que los ciudadanos puedan refrendar lo que se acuerde en la mesa de diálogos'.

'En respuesta a esto –agregó Isaza– la pausa de las Farc no fue más que una estrategia dentro del proceso de negociación, porque saben que el tiempo es una determinante para el Gobierno, sobre todo por los paros que se han desarrollado desde el lunes, por la proximidad de las elecciones del 2014 y por las aspiraciones reeleccionistas del Presidente. De esta manera buscan que se les concedan ciertas pretensiones en la mesa de negociación'.

En opinión del académico, como se trata de una negociación cada una de las partes utiliza las estrategias que están a su alcance para conseguir los fines que se han propuesto, por lo que no se puede decir que lo sucedido es un momento de crisis. 'Es una etapa más del proceso donde se despliegan amenazas estratégicas y se utilizan las necesidades de cada uno de las partes. Puntualmente, la guerrilla está tomando al tiempo como rehén. Más que un cierre de las negociaciones, es un momento de presiones', dijo.

Enfatizó que ambos actores tienen valores inconmensurables, por lo que es absurdo pretender que se llegue a un consenso. 'Las Farc y el Gobierno tienen diferentes ideas de un mismo asunto: el manejo del Estado. Por este motivo es imposible que, a través del uso de la deliberación, las partes se convenzan de qué es los mejor. Por eso resulta fundamental que estas etapas se superen y se permita la reconciliación de los colombianos, el fin del conflicto y la reinserción de la guerrilla a la vida civil', sostuvo Isaza.

Preparan tercer foro por la paz
Delegados de la ONU y del Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional se reunieron ayer con voceros del Gobierno Nacional y de las Farc en La Habana, Cuba, a pesar de la 'pausa' de los diálogos, con el objetivo de preparar el siguiente foro ciudadano sobre el tercer punto de la agenda: el fin del conflicto, que incluye los temas del cese bilateral y definitivo del fuego y de hostilidades, y la dejación de las armas. Durante el encuentro, los miembros de la ONU escucharon las propuestas de la guerrilla sobre la verificación de los eventuales acuerdos y el avance de las negociaciones. PSP

TIMOCHENKO HACE SEÑALAMIENTOS
Duros calificativos expresó ayer, en una carta publicada en la web ¡Pa' la mesa!, el jefe máximo de las Farc, alias Timochenko, contra el presidente Juan Manuel Santos. Además de tildarlo de manipulador y de 'tergiversar y menospreciar' a los contrarios, dice que figura como un 'generoso Rey Midas' que transforma en oro todo cuando toca y habla del éxito de sus políticas contra la miseria y la pobreza o de la generación de empleo, pero 'la gente de carne y hueso se toma las carreteras y plazas en reclamo de atención y justicia'. Afirma que los diálogos de paz son vistos como una oportunidad para que las Farc 'lloren sus penas', reclamen en voz baja y mansamente, 'aunque no se les acepte ni conceda nada de lo que planteen'. Y señala que a la guerrilla quieren ofrecerle una 'libertad precaria' para que quede anulada políticamente.

Por Redacción Política