Firmar un acuerdo con las Farc en Cuba es una especie de cuota inicial para lograr una 'paz duradera', pero este feliz final puede tardar, por lo menos, diez años en consolidarse.
Tal valoración fue hecha ayer, durante el foro El proceso de paz en La Habana: conveniencia, retos y dilemas, organizado en Bogotá, por la Revista Semana y la Universidad Sergio Arboleda, por el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle Lombana.
Indicó que al momento de llegar a un acuerdo comenzará lo que el gobierno denomina la tercera fase en busca de la pacificación del país, que es la etapa 'de más larga duración, un período que podría ser de una década, donde debe operar una serie de cambios que profundicen y arraiguen y permitan conseguir esa paz duradera'.
De la Calle aseguró que el éxito de la justicia transicional dependerá de lo que las Farc muestren a los colombianos. Consideró que dependiendo de cómo la guerrilla reconozca a las víctimas, agote las vías de reparación y garantice la no repetición de los hechos del conflicto, la sociedad colombiana 'establecerá y legitimará un marco de justicia transicional responsable'.
Argumentó que a pesar de los ataques a militares ejecutados por las Farc, 'el balance es favorable al Estado', motivo por el cual 'es impensable' que el gobierno acepte cesar el fuego, pues sería un contrasentido perder la ventaja estratégica que se tiene.
En cuanto al referendo, el jefe de la delegación gubernamental en la mesa de diálogos dijo que la propuesta de realizarlo el mismo día de las elecciones pretende disminuir posibles 'problemas de legitimidad y costos económicos'.
Al defender el referendo que avale los acuerdos que se logren en La Habana, De la Calle opinó que una Asamblea Constituyente, como lo propone la guerrilla, 'es un mecanismo de deliberación y no de refrendación' que las Farc aprovecharían para discutir temas que no se logren en La Habana, 'lo que se convertiría en un mecanismo de segunda instancia para sus propósitos'.
En opinión del senador del Polo, Jorge Robledo, cualquier acuerdo con las Farc debe darse con la garantía del cese a la violencia, y si bien lo que se pacte se debe refrendar de alguna manera, manifestó que no comparte la tesis de una Constituyente, pues 'la única nueva Constitución posible será peor a la que hay, gracias al uribismo-santismo. Por eso preferimos el referendo'.
El analista y exguerrillero León Valencia aseguró que es necesario acabar con la desconfianza y el escepticismo de los colombianos frente a los diálogos, para lo cual las Farc deben 'agilizar el proceso' y el gobierno realizar una 'oferta poderosa de participación política' de la guerrilla para las próximas elecciones.
Un estatuto para la Oposición
En varios pronunciamientos, las Farc han pedido, desde La Habana, reglas de juego claras para participar en política y garantías para ello. Ayer, Humberto De la Calle dijo que el grupo guerrillero debe entender que esas garantías deben extenderse a los partidos políticos de izquierda que existen en el país, que, por igual, quedarían incluidos en un estatuto para la Oposición, es decir que no solamente involucraría a la guerrilla. 'No se entendería –manifestó el negociador gubernamental– que se resolviera el Estatuto de la Oposición en La Habana cuando aquí no se ha resuelto con los opositores actuales que están en democracia'.
Víctimas no deben ir en este momento a Cuba
Ante la propuesta para que las víctimas del conflicto vayan a La Habana, Clara Rojas, quien estuvo más de seis años secuestrada por las Farc y ahora dirige la Fundación País Libre, opinó que es inconveniente impulsar esa iniciativa. 'No nos invitaron al principio, ahora tal vez no es el momento', sostuvo durante el foro. También rechazó que dirigentes políticos y precandidatos presidenciales pretendan asistir a la mesa de conversaciones. Para Rojas, hoy lo importante y fundamental para los colombianos es dejar que el Gobierno y la guerrilla terminen el trabajo que se propusieron con el llamado Acuerdo general por la Paz.
Por Redacción Política




















