
Mientras los negociadores del Gobierno Nacional pide resultados y celeridad en los acuerdos, las Farc hicieron ayer un balance 'positivo' y satisfactorio de los seis meses de diálogo, y discreparon de quienes reprochan la lentitud de las conversaciones.
'Estamos satisfechos, no entiendo por qué dicen que el ritmo es lento (...) Estos temas tenemos que tratarlos con serenidad, con profundidad si queremos realmente sentar unas bases sólidas para la construcción de una paz estable y duradera', declaró el número dos de la guerrilla y jefe negociador, Iván Márquez, alias de Luciano Marín Arango.
Usando un símil ciclista, Márquez reprochó que algunos pretendan que las conversaciones sean como el 'giro de Italia'. 'Si andamos a ese ritmo, nos reventamos, explotamos', afirmó.
También consideró que la decisión del presidente Juan Manuel Santos de presentarse a la reelección 'libera' al proceso de 'presiones innecesarias de tiempo'. 'Necesitamos tiempo para construir un buen tratado de paz', señaló e insistió en que la guerrilla no está 'trabajando bajo la presión de tiempos electorales y legislativos'.
Las conversaciones siguen estancadas en el primer punto de la agenda pactada: la espinosa cuestión de la tierra, un asunto que se considera el origen de la confrontación armada en Colombia.
A pesar de no haber logrado aún un acuerdo sobre ese tema, Márquez destacó que el balance de los seis meses de conversaciones 'es positivo' y que se ha avanzado 'en medio de dificultades tratando de aproximar dos posiciones diametralmente opuestas'.
Ha sido necesario, dijo, 'elaborar una suerte de glosario que nos permita estar seguros, tanto en la parte del Gobierno como en la insurgencia, de que cuando nos referimos a un tema lo estamos entendiendo de la misma manera. Esto es fundamental para comprender los problemas y poder avanzar'.
Sobre el tema de la tierra, el número dos de las Farc insistió en que se ha avanzado 'considerablemente' y que la guerrilla es 'optimista'.
Uribe desmilitarizó el Cauca, dice Catatumbo
Negociadores de las Farc en La Habana reconocieron ayer que el expresidente Álvaro Uribe hizo acercamientos de paz 'muy serios' durante su gobierno, y que desmilitarizó un área para generar confianza. Pablo Catatumbo, alias de Jorge Torres Victoria y jefe del Bloque Occidental, explicó a ‘El Espectador’ que el último acercamiento de Uribe, hoy principal opositor al modelo de las actuales negociaciones, tuvo lugar 'antes de terminar el segundo gobierno'.
Catatumbo iba a ser uno de los interlocutores junto al fallecido exmáximo líder guerrillero Alfonso Cano, por lo que fue despejada la zona de Barragán, Santa Lucía y La Mesa, en el Valle del Cauca. 'El Ejército despejó en efecto el área. Nos mandaron decir que esa era una prueba de la voluntad de conversar', recordó Catatumbo, al detallar que esta oferta fue rechazada porque el gobierno de Uribe 'estaba ya de salida'. Efe




















