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El undécimo día de secuestro del corresponsal francés Roméo Langlois transcurrió ayer en medio del rechazo al debate sobre la libertad de prensa que planteó las Farc para liberarlo, nuevas exigencia al grupo guerrillero para que lo entregue sin condicionamientos y una propuesta de canje.

'La retención por las Farc del periodista Langlois, a quien se tiene privado de todas sus libertades, incluyendo la de expresión e información, y condicionar su liberación a la realización de un debate en el país sobre la libertad de información, son actuaciones inadmisibles y contradictorias que han generado un evidente repudio de la prensa y de la sociedad', dijo la Asociación de Editores de Diarios y Medios Informativos, Andiarios.

Al igual que esta agremiación, la Sociedad Interamericana de Prensa y Human Rights Watch le exigieron a los guerrilleros del frente 15 que dejen libre al periodista europeo.

Mientras desde Australia un comité en favor de la excarcelación de Joaquín Pérez, editor de la página web Anncol —afín a las Farc y quien fue extraditado desde Venezuela— sea canjeado por Langlois, el Gobierno Nacional, a través del vicepresidente Angelino Garzón, calificó como un atropello y una ofensa a la libertad de expresión el debate propuesto para liberar al periodista.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo, a su turno, que los guerrilleros 'no pueden establecer condiciones de ningún tipo y por eso el Gobierno Nacional no puede polemizar con criminales'.
Quien expresó críticas contra la administración Santos fue el expresidente Álvaro Uribe. Dijo, en Colmundo Radio, que se debe investigar a las personas que dieron el permiso para que el francés acompañara al batallón que fue emboscado en Caquetá y recordó a Langlois como un periodista 'grosero'.

En medo de la incertidumbre, el Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que está listo para cualquier liberación.