
Antes que hechos de paz en medio de los diálogos de La Habana, el país vivió, en las últimas 24 horas, no solo la confrontación entre el Gobierno y las Farc desde los micrófonos sino en el campo de batalla: en el Nudo de Paramillo, en un bombardeo, fueron muertos el jueves 6 guerrilleros, entre ellos un cabecilla, y ayer la guerrilla emboscó una patrulla de la Policía Aduanera, matando a tres uniformados en La Guajira.
A primera hora de este viernes, todavía en medio de las críticas generalizadas por el secuestro de dos policías en el Cauca, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, le informó al país que, en una operación conjunta de las Fuerzas Armadas, en zona rural de Tierralta, Córdoba, había sido abatido alias Jacobo Arango, máximo cabecilla del bloque noroccidental de las Farc y del frente quinto, que delinquía en límites de Antioquia y Córdoba.
Un nuevo bombardeo de aviones de la Fuerza Aérea, tras recibir informaciones de inteligencia del Ejército y la Policía, permitió destruir el campamento de esta estructura delictiva. En la acción murieron cinco subversivos más que, hasta ayer, no habían sido identificados.
Desmovilizados de las Farc fueron los encargados de confirmar la muerte del cabecilla. Posteriormente, sus huellas despejaron toda duda.
El Gobierno pagará $420 millones a informantes que facilitaron el golpe.
El Mindefensa sostuvo que Jacobo Arango fue un hombre muy cercano al también abatido Mono Jojoy y a Iván Márquez, jefe negociador de las Farc en Cuba. 'Este sujeto fue el responsable de muchas masacres que se registraron en Urabá durante los años 80 y 90', aseguró.
Pinzón dijo que en los últimos 16 meses las Farc, además de su máximo comandante Alfonso Cano, han perdido en acciones militares a 27 cabecillas.
EMBOSCADA MORTAL. Horas más tarde, a eso de las 11:45 a.m., en el sitio La Báscula del corregimiento de Carraipía, jurisdicción de Maicao, guerrilleros del frente 59 emboscaron una patrulla de la Policía Fiscal y Aduanera, Polfa.
'Los atacaron a bala y cuando salieron del vehículo los remataron', dijeron testigos.
En la emboscada murieron los uniformados Calixto Niño, subintendente, y Ferney Quintero y Jaider Osorio, patrulleros. Sus cuerpos quedaron tendidos en la vía. Los subversivos huyeron por las trochas que conducen a Venezuela. Cerca de la camioneta donde iban los policías los autores del triple crimen abandonaron un vehículo Mazda con un cilindro bomba, que fue desactivado por expertos antiexplosivos.
El vicepresidente de la República, Angelino Garzón, quien se encontraba en Riohacha condenó de inmediato este nuevo ataque de la guerrilla y dijo que no es posible que los grupos armados ilegales sigan atentando contra el deseo de la población de vivir en paz y en tranquilidad.
Garzón, en tono enérgico, invitó a las Farc a detener la violencia contra la comunidad y contra los militares y policías. Igualmente, los instó a dejar en libertad, y sin ningún tipo de condiciones, a todas las personas que tienen secuestradas, incluyendo los dos policías, Víctor González y Cristian Ayate, plagiados hace una semana en Pradera, Valle del Cauca.
Críticas a Uribe
El publicar en su cuenta de Twitter la foto de los cadáveres ensangrentados de dos de los policías, le costó una lluvia de criticas al expresidente Uribe. Además de considerar que se le fue la mano, la foto fue calificada de insultante.
Por Redacción País
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*Apoyo periodístico de Tomás Betín y Sandra Guerrero.




















