
El tercer punto de la agenda de conversaciones de paz entre el Gobierno y las Farc, el tema del fin del conflicto, es avizorado con esperanza por la mayoría de los colombianos y hasta los más escépticos lo ven, al menos, con buenos ojos. Pues, lo contrario sería hacer apología de la guerra.
No obstante, algunos de los aspectos que incluiría este inciso que, de todas maneras están aún sujetos a la negociación y lo que podría ocurrir con los guerrilleros que no se reinserten: la 'dejación' y no 'entrega' de las armas, lo que pasará con los guerrilleros presos por delitos atroces y la posibilidad de que algunos subversivos de ‘bacrimicen’, pone en desacuerdo a la opinión pública.
En el documento de acuerdo para iniciar el diálogo, se señalan siete aspectos dentro del punto del ‘Fin del conflicto’: cese al fuego; 'dejación' de las armas y reincorporación de las Farc a la vida civil en lo económico, lo social y lo político; revisión de la situación de las personas privadas de la libertad, procesadas o condenadas, por pertenecer o colaborar con las Farc; combate para acabar con las organizaciones criminales y sus redes de apoyo; ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construcción de la paz; garantías de seguridad y en el punto 5 (víctimas) de este acuerdo se esclarecerá, entre otros, el fenómeno del paramilitarismo.
El fin del conflicto en Colombia sería pues interrumpir casi cinco décadas de la guerra que han protagonizado las Farc, actualmente con unos 8 mil efectivos –luego de haber tenido unos 16 mil en 2001- y 30 mil milicianos en las ciudades, que se ha autofinanciado con narcotráfico, extorsiones, minería ilegal, secuestros y robo de ganado, entre otras actividades, que les significarían, según informes oficiales, ingresos anuales cercanos a los 2 mil millones de dólares, menos el sostenimiento de sus hombres que rondaría los 200 millones de dólares por año, constituyéndose en uno de los movimientos insurgentes más ricos del mundo.
Y en medio de las razones y los métodos de la subversión y el Gobierno de querer poner fin al conflicto, y de las opiniones a favor y en contra, están las víctimas, cuyo parecer se podría resumir en lo manifestado en mayo pasado en las mesas regionales de paz por un líder de la organización de población desplazada del Cesar, Alianza por la Vida, quien advirtió: '(…) hemos notado que hay mucha crítica al Gobierno con este proceso de paz y nos aterra a los campesinos -quienes hemos vivido de cerca la guerra- que alguien se oponga a la paz. No quisiéramos que el conflicto siga repitiéndose de manera indefinida'.
Preguntas de EL HERALDO
1 - ¿Cuáles serían los beneficios del fin del conflicto, más allá del cese al fuego?
2 - ¿A quién no le convendría que termine el conflicto armado en Colombia?
3 - Hay quienes advierten que la 'dejación' de las armas no sería la entrega como tal de éstas, ¿qué lectura hace al respecto?
4 - ¿El país le puede garantizar la seguridad y la reintegración a los 8 mil desmovilizados?
5 - ¿En qué medida se podrían ‘bacrimizar’ los no reinsertados de las Farc?
6 - ¿Qué debe pasar con los presos de las Farc en Colombia y el exterior?
Alfredo Rangel: 'Es probable que no se llegue a un acuerdo definitivo'

r-1 Esa es una hipótesis que desafortunadamente, desde mi punto de vista, no vamos a ver realizada pronto porque estos diálogos seguramente no van a conducir a un acuerdo definitivo de paz por la manera equivocada en que se han planteado en medio de la violencia y el terrorismo, negociando con un grupo que no tiene legitimidad, y seguramente con unas dosis de impunidad inaceptables. Sin embargo, hipotéticamente hablando, el fin del conflicto traerá unas consecuencias benéficas para la inversión tanto nacional como extranjera que ya se ha visto incrementada con el aumento de la seguridad en los últimos años, el campo tendría enormes posibilidades de desarrollarse.
r-2 Absolutamente a nadie. Hay que estar muy mal de la cabeza para querer que la guerra sea eterna, los colombianos no se dividen entre quienes desean la guerra y quienes desean la paz. Todos deseamos la paz. La división grande es en cómo se llega a la paz, si en medio del terrorismo o con un cese previo unilateral e incondicional de la violencia, si con verdad, justicia y reparación o impunidad para autores de delitos atroces, manteniendo la soberanía del Estado o entregando porciones de la nación, negociando la agenda nacional, social y económica o negociando unas condiciones de reinserción, desmovilización y desarme de esos grupos.
r-3 Ese es un punto en el que el Estado, en cabeza de Santos, hizo una concesión que es absolutamente inaceptable. En el acuerdo para iniciar conversaciones quedó establecido que habría 'dejación' de armas y lo que hay que exigir es la 'entrega' de armas, porque la guerrilla se agarra de ese término para argumentar que no tiene ningún compromiso para entregarlas, eso no es ninguna garantía de paz, abrimos la brecha para una paz armada. Todos los procesos han terminado con una entrega de armas a un tercer país o a un organismo internacional, y deben ser destruidas a la vista de la opinión nacional e internacional.
r-4 En términos sociales y económicos, a pesar de la debilidad del Estado y la deficiencia de los programas de reinserción, en el pasado se han logrado hacer procesos efectivos. Colombia tiene una economía pujante diversificada que tiene posibilidades de incorporar a la formalidad e incluso al sector informal a los violentos que se desmovilicen. Y desde el punto de vista de la seguridad, todo depende que haya una actitud leal con el Estado y con la sociedad de estos grupos, si están pensando en seguir utilizando las armas y mantener control de territorios, pues seguramente la violencia continuará.
r-5 Como ha pasado en Colombia y otros países, entre un 10 y un 15 por ciento de los desmovilizados no se reinsertan a la vida civil, esa es su forma de vida, son personas irredentas que van a quedar disponibles para todo tipo de criminalidad, se reeditarán en nuevas formas de violencia, vinculadas al narcotráfico como están las Farc hasta sus tuétanos.
r-6 Tienen que continuar en las cárceles si son responsables de crímenes de guerra, delitos atroces y de lesa humanidad. Solamente aquellos que hayan sido procesados o condenados por delitos políticos, como rebelión, sedición y asonada, podrán salir liberados. Ni la Constitución ni los compromisos internacionales dan posibilidad para ofrecer amnistías o indultos a quienes sean responsables de estos delitos graves.
Armando Borrero: 'Deben hacer efectivo el compromiso de dejar las armas'

r-1 El fin del conflicto no puede traer sino beneficios. Aparte de lo económico, el país ha sufrido una desmoralización muy grande con más de medio siglo de violencia continua, y ya es hora de comenzar un proceso de reconstrucción moral. En otros sentidos, la economía se beneficia de inmediato, pues los costos del conflicto son muy grandes, no solamente por el gasto estatal, sino por lo que destruye el conflicto y lo que impide hacer. Va a mejorar la inversión, se le va a dar al país más capacidad para moverse en lo externo, tener más respaldo internacional, atraer inversiones extranjeras, en fin.
r-2 Nunca falta gente que se beneficie de los conflictos: los traficantes de armas, grupos de aventureros que están dispuestos a contratarse para cualquier cosa delincuencial, la gente del narcotráfico, porque el conflicto le quita fuerza al Estado para enfrentar el narcotráfico, y también grupos de poder que se ven amenazados, sobre todo, los ligados a la gran propiedad de la tierra, y creo que algunos sectores políticos minoritarios que lo que deben es hacer una política civilizada y debatir con la palabra y no a bala.
r-3 Este es un punto difícil, creo que habría que buscar una solución, no necesariamente tienen que entregarlas al Estado colombiano, las pueden entregar a una organización internacional para que las destruyan o un estado amigo que se comprometa. Las soluciones ambiguas en ese tema generan mucha desconfianza. Yo creo que las Farc tendría que ayudar en eso a hacer efectivo el compromiso de dejación de las armas que implique, de alguna manera, una garantía de que las armas no las van a tener por ahí esperando a ver si el asunto funciona o no.
r-4 Es un problema serio el de la reinserción, porque no solamente son los 8 mil hombres que están en armas sino que hay toda una estructura de unos 20 mil ó 30 mil milicianos que tendrá que ser desmovilizada, que es una estructura que está vinculada a la sociedad y tiene sus actividades económicas, y no es un problema tan grave. De todas maneras hay que ponerle imaginación, y se ha aprendido bastante de los errores de anteriores reinserciones guerrilleras y, de la más grave, la de los paramilitares. Esperemos que el Estado tenga la capacidad y la voluntad política de hacerlo bien.
r-5 Es posible que algunos grupos. Hay mucha gente que queda ahí en los llamados mercados de violencia, gente que difícilmente se reinserta, que está disponible para todo tipo de aventuras, así que no sería difícil que se criminalizaran algunos, pero ese ya no sería un problema central de la sociedad, es más fácil combatir esos grupos que a la guerrlla.
r-6 Depende de qué acuerdo se logre sobre formas de justicia transicional. Hoy en día la normatividad internacional hace un poco más difícil las amnistías y perdones generales de antes, sin embargo los estados tienen un margen de maniobra importante y toda la experiencia acumulada en el mundo en términos de justicia transicional puede ser muy útil. Indudablemente que tendrán que tener algún tipo de beneficios, es muy ingenuo pensar que la negociación no implique un acuerdo serio sobre justicia. Algo habrá que hacer y sacrificar, pero la paz es un valor supremo.
Por Tomás Betín del Río




















