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Trancones y batallas campales entre estudiantes y el Escuadrón Antidisturbios de la Policía en estaciones del Transmilenio y mutuas acusaciones entre el alcalde Gustavo Petro y sus antiguos amigos de grupos de izquierda, dominaron ayer la jornada caótica que se vivió en esta capital.

Luego de las primeras protestas de la mañana, en la tarde, a eso de las 2:20 p.m., cuando se agudizaban los enfrentamientos en las estaciones del sistema de transporte masivo de las calles 39, 45 y 72 de la Troncal Caracas y en la zona céntrica, dos ‘papas explosivas’ de bajo poder, fabricados con pólvora pirotécnica, fueron detonados en la vía que divide la Casa de Nariño y el Senado.

El responsable fue inmediatamente capturado por escoltas de congresistas que en el sitio se encontraban y por soldados de la Guardia Presidencial. En el momento del incidente el presidente Juan Manuel Santos viajaba a Leticia, Amazonas.

Luego de ser conducido a la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía se le identificó como el soldado retirado Leonidas Díaz Carabali, quien está pensionado por problemas mentales.
Dada su condición, fue dejado bajo custodia en la Fiscalía y se le pidió a Medicina Legal una valoración para ver si puede ser judicializado.

DESTROZOS. Desde las 7 a.m. en el Portal del Sur comenzaron las escaramuzas de personas que protestaban por lo que consideran un 'pésimo y costo servicio público'.

A medida que avanzaban las horas, la situación se complicaba con la presencia de grupos de revoltosos —fundamentalmente jóvenes— que arremetieron contra estaciones del Transmilenio, que además de destruidas fueron saqueadas.

'Cerdos, cerdos', gritaban los manifestantes a los policías del Esmad que, con gases lacrimógenos, intentaban disolver las protestas.

Anoche, el alcalde Gustavo Petro reportó que 60 personas, entre ellos 20 menores de edad, fueron detenidas. Igualmente, se informó que reparar cada estación destruida cuesta cerca de $200 millones. Los daños totales fueron calculados en $1.000 millones.

Entrada la noche, la violenta jornada terminó con una disminución notable del transporte público, por lo que para regresar a sus casas miles de bogotanos tuvieron que recurrir a motos, camiones, carros particulares y hasta zorras o carros de mula.

PETRO Y POLO, ENFRENTADOS. A este difícil escenario se le sumó un enconado enfrentamiento político, que día a día crece, entre Petro y sus antiguos camaradas del Polo Democrático y el Moir.

El mandatario, quien sostiene que el Transmilenio colapsó desde anteriores administraciones y debe ser sometido a una reingeniería, culpó a estos partidos opositores de izquierda de organizar las protestas. Incluso, su principal escudero y secretario de Gobierno, Antonio Navarro, aseguró que los bloqueos y protestas eran 'parte de un plan, no son nada espontáneos'. Y agregó: 'esto va más allá de la búsqueda de mejoramiento o la inconformidad'.

Desde el jueves, Petro había anticipado lo que se gestaba, dijo que querían que acudiera a la represión para luego culpar a su administración.

Clara López, exalcaldesa y hoy presidenta del Polo, le reviró y pidió 'que se serene y se ponga a gobernar, porque parece que se le está saliendo la ciudad de las manos. Que ponga las cosas sobre la mesa y no solapadamente'.

El senador Jorge Robledo dijo que el Moir nada tiene que ver con lo sucedido, producto de la 'indignación de los usuarios' y dijo que Petro 'no debe inventarse falsas causas'.